Industria Alimentaria en Sancti Spíritus: Protagonistas del pan de cada día (+fotos)

Restricciones con la harina, medidas contra la COVID-19 y demandas por satisfacer no constituyen frenos para garantizar las diferentes producciones en la Industria Alimentaria

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La unidad El Barquillo asume la producción de galletas dulces. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Nada ni nadie puede detener el empeño de los trabajadores de la Industria Alimentaria en Sancti Spíritus, esos que en medio de contingencias meteorológicas o tiempos de COVID-19 se enfrentan a viejas tecnologías, hornos de leña o esteras con remiendos, en aras de asegurar que el pan, la galleta, fideos, dulces y demás surtidos, aunque en cantidades inferiores a la demanda, formen parte de la dieta de los espirituanos.

Ante situaciones extremas cada colectivo pone en práctica sus propias iniciativas que permiten innovar piezas para una maquina, confeccionar una batidora criolla para hacer repostería o buscar variantes que minimicen el déficit de harina, todo sin renunciar a ningún surtido, aunque las cantidades producidas no sean las deseadas.

A pesar de las carencias, los panaderos, dulceros y cualquier otro operario vinculado al sector alimenticio en Sancti Spíritus siguen activos, desafiando madrugadas para que los espirituanos reciban los alimentos.

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En la panadería Olivos III se garantiza el pan de cientos de consumidores de la zona. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

 LO MISMO HACEMOS PAN QUÉ…

A Richar Machú Pérez, el hornero de la repostería El Nery, de la ciudad de Sancti Spíritus, la madrugada lo recibe siempre de camino a la unidad. Sobre las cuatro de la mañana ya está parado frente al horno, que luego enciende y vigila hasta que alcance la temperatura ideal.

 “A esa hora mientras avanzo por las calles de la ciudad, pienso en la jornada que me espera, pero si no llego temprano resulta difícil que los dulces estén listos en el momento de iniciar la venta. Este oficio se las trae, exige concentración y responsabilidad, si te descuidas, se pierde la producción y un dulce quemado no hay quien se lo coma”, confiesa Manchú Pérez.

“En medio de esta etapa de aislamiento social nos propusimos reparar la unidad y lo logramos —asegura Rafael Rodríguez Sánchez, el administrador—, hoy El Nery muestra sus mejores galas, nosotros mismos y sin dejar de fabricar los más de siete surtidos que aquí se logran, remodelamos el área de elaboración, el almacén, los pisos y el techo, además, ampliamos el punto de venta para que los consumidores entren al salón, en lugar de hacer la cola en la acera”.

Igual de significativo resulta el empeño del colectivo de la panadería-dulcería de Olivos III, los mismos que garantizan el pan de los consumidores de esa zona y de los de las bodegas El Aeropuerto, La Camagüeyana y la 47 Aniversario, así como el del Hospital Provincial y otros centros estatales de la ciudad.

Yusnelcy González Crespo, la administradora, dice que al completar la remodelación de la panadería y acondicionar la entrada de la misma dieron respuesta a un planteamiento de los residentes del lugar, y así dejaron el centro mucho más confortable que antes. “El trabajo aquí no se detiene, lo mismo hacemos pan que pintamos una pared. Nosotros mismos confeccionamos una batidora criolla para la elaboración de dulces y así no es necesario que la población vaya al centro de la ciudad a adquirir este alimento “.

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La fábrica de galletas de sal asegura elaboraciones diarias con destino a los Mercados Ideal de la provincia. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

EN BUSCA DE ALTERNATIVAS

En la fábrica de galletas Zaza también hay historias que contar. Allí, ante el déficit de trigo aprovechan el producto derivado del rechazo y lo envían a la Fábrica de Gofio de Yaguajay para someterlo a un proceso de molinado y, luego, emplearlo en diversas elaboraciones.

De inventivas se alimenta también esta industria, la única de la provincia responsabilizada con la elaboración de unas 3 toneladas de galletas diariamente.

María del Carmen Montell Alonso, la administradora, explica: “Estamos siempre listos para enfrentar cualquier reclamo productivo, ya cumplimos con los planes de fideo para la canasta básica y aseguramos las entregas diarias con destino a la venta liberada y el consumo social, sin desestimar los más de 40 años de explotación de esta línea, una de las más antiguas y obsoletas del país”.

Octavio del Rosario Argüelles, director provincial de la Empresa Alimentaria, se refiere al reto de la disminución del 10 por ciento de la harina destinada al territorio desde abril hasta el cierre del año, que obliga a buscar alternativas para no renunciar a ninguno de los surtidos habituales.

“Nos afectaremos en 1 272 toneladas de harina cada mes, lo que significa que tendremos unas 1 800 toneladas menos de dulces, pan liberado, galletas, base para pizzas, galletones, entre otros productos; pero continuamos con la implementación de estrategias, como la de incorporar harina de yuca o de otras viandas para utilizarla como extensor en las distintas elaboraciones”.

No obstante, existen otros surtidos como los dulces en almíbar, mermeladas, conservas de vegetales y pastas que se obtienen en las cuatro minindustrias con que cuenta la empresa. Lucumí, de Sancti Spíritus es un ejemplo a imitar, pero también La Paila, de Trinidad, El Titán, de Fomento y Bonico, en Jatibonico, que entre todas aportan cada año más de 100 toneladas de alimentos para los espirituanos.

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Ante la cosecha de mango Lucumí incrementa los dulces en conserva. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

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