Más que un baile, el danzón es vida

El club Amigos del Danzón Rogelio Marín, de la ciudad del Yayabo, no cuenta con sede propia, particularidad que no ha matado su amor y respeto por ese legado cultural

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Berta María González y Fernando Alonso se conocieron en el club Amigos del Danzón. (Foto: Alien Fernández)

Dos cuerpos coquetean al bailar. Ella agita el abanico, al ritmo en que una sonrisa confirma el disfrute. Él, con blanca guayabera de mangas largas, conduce los movimientos. No parecen dos, sino una sola persona por la perfecta coordinación.

“El danzón es mi vida —deja escapar con seguridad Berta María González Mencía—. Era otra persona antes de integrar el club Amigos del Danzón Rogelio Marín, de la ciudad de Sancti Spíritus. Allí conocí a mi pareja y desde entonces somos todo. A nuestra edad somos felices y tenemos amistades en toda Cuba. No pretendemos dejar de bailar”.

Con cada paso hacen suyos el gran salón de la Biblioteca Provincial Rubén Martínez Villena. Prácticamente abrazados mueven sus caderas de manera sinuosa. Sus miradas jamás buscan el piso. Basta que cada quien se robe la mirada del otro para saber qué paso dar.

“El movimiento espirituano no cuenta con una sede, pero es demasiado el entusiasmo y apoyo de varias instituciones. Ha sido así como hemos logrado mantenerlo vivo”, comenta Fernando Alonso Peña, el otro protagonista del espectáculo de auténtica cubanía.

“Estamos dispuestos a que se nos entregue cualquiera de las construcciones que hoy están en mal estado por estar en desuso y nosotros con nuestros propios esfuerzos le devolveremos el confort. En otras provincias el movimiento danzonero sí tiene sede”, acota Bertica, como le nombran por cariño familiares y amistades.

Hablan con pasión. Berta y Fernando forman una de las parejas espirituanas que integran un movimiento con alrededor de 500 miembros y clubes en casi todos los rincones de la geografía provincial, que defiende un legado con raíces a finales del siglo XIX. De acuerdo con apuntes históricos, fue Miguel Faílde Pérez quien le regaló desde Matanzas al mundo la forma original de un baile que forma parte de nuestro patrimonio cultural.

“El danzón nos ha convertido en una gran familia. No hay un problema que no nos interese, sea cual sea. En Sancti Spíritus contamos con la preocupación constante de la presidenta Ángela Pérez Cepeda y el vicepresidente Carlos Mencía. Para el movimiento es esencial la unidad”, refiere Berta y sobre su rostro se posa la angustia de los días en que la palabra de orden era estar en casa.

“Nadie imagina cómo sentimos la pérdida de Magaly, la madrina del danzón aquí. Desde Guayos defendió nuestro baile en varios escenarios nacionales”, insiste.

Además de las despedidas de amigos, la pandemia los obligó a frenar sus actividades en cuanta institución les abriera las puertas: la Biblioteca Provincial, la Casa de la Guayabera, el hotel Colonial, la Casa de la Cultura Osvaldo Mursulí y la de los Combatientes… Son nómadas danzarios que muchas veces han sido acompañados por la orquesta Charanga XL con un repertorio con acordes danzoneros.

“Intercambiamos no solo con los otros clubes espirituanos, sino con los de otras provincias con tremenda familiaridad y entusiasmo. Ha sido muy beneficiosa la realización de diferentes eventos como el Yayabo danzón; el Encuentro Internacional Danzonero Miguel Faílde In Memóriam y el Festival Tres Lindas Cubanas, también en Matanzas; el Festival de Baile Tradicional, en Ciego de Ávila; el encuentro que tiene lugar siempre como parte de la Fiesta de la Cubanía, en Granma… Pero creo que aún nos falta más promoción. Por suerte, además de esos encuentros, hemos podido disfrutar de los programas Danzoneando, de Radio Taíno, y el de la televisión nacional. Sin embargo, queda mucho por hacer, sobre todo para enamorar a los más jóvenes.

“Contamos aquí con buenos ejemplos en ese sentido. Por ejemplo, en Mayajigua hay una pareja de danzoneros con una labor dirigida a las nuevas generaciones. También fomenta el amor por nuestro baile el instructor Pedro Jorge en su proyecto Haciendo Futuro y en Trinidad también se ha trabajado en ese sentido. Pero tengo muchas preocupaciones, al igual con la ausencia de agrupaciones que incluyan el danzón como su centro, tal y como lo hace la Orquesta Faílde, unos muchachos dignos de admirar”, opina Fernando, quien ha sido testigo en varios territorios del país de las múltiples estrategias que intentan seducir a otras generaciones al baile de salón.

En esos intentos de cómo sumar al relevo para que el danzón no quede conservado como reliquia en la vitrina de la memoria colectiva hoy un tópico ha movido el debate: ¿para bailar danzón se necesita vestir de etiqueta?

“De mi madre aprendí que el danzón es sinónimo de elegancia y buen vestir. No se trata de exigir que se tenga un escaparate de ropa y joyas, pero una blusita y una sayita presentables sí tenemos todas”, aclara Bertica.

“En el coloquio del IV Encuentro Internacional Danzonero Miguel Faílde In Memóriam se debatió mucho al respecto. Creo que hemos perdido la cultura del buen vestir. No es lo mismo escoger una ropa para ir a una cafetería que a un restaurante. Por supuesto, que no se trata de andar disfrazados, pero sí con buena presencia. Una camisa de mangas largas o cortas, una guayabera hasta un pulóver con cuello es mucho más elegante que otras prendas que sirven para otras ocasiones. El danzón nació como baile de salón para unir a las personas, divertirse y mostrar las mejores galas. Queremos que forme parte de nuestra cotidianidad, modernizado, pero sin perder sus esencias, lo tradicional”, concluye Fernando.

Esta pareja se suma a la lista de defensores a ultranza de un legado de más de 150 años que, aunque no es muy mediático, se mueve impulsado por el respeto, admiración y sentido de pertenencia de varias generaciones. El movimiento espirituano danzonero disfruta de uno de los ingredientes de la amalgama cultural cubana que nos distingue en el resto del orbe.

Lisandra Gómez Guerra

Texto de Lisandra Gómez Guerra
Doctora en Ciencias de la Comunicación. Reportera de Radio Sancti Spíritus y corresponsal del periódico Juventud Rebelde. Especializada en temas culturales.

Comentario

  1. PARA SIEMPRE.

    Niño Miguel, de la mano con corneta
    mientras viola y contrabajo
    le protegen.

    Niño Pérez que rondea,
    1877,
    en Alturas sueña orquesta
    y crece.

    Niño Failde bailó un 1920
    y en futuro se instaló
    para Siempre.

    Miguel Ojeda.
    Distinción Por La Cultura Cubana.
    Laureado de la cultura.
    Artista De Mérito del ICRT.
    Miembro de La UNEAC.
    Sello Centenario de la Radio Cubana.

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