Trinidad: Reliquias todavía por descubrir (+fotos)

Arqueólogos, museólogos, historiadores y otros expertos encuentran evidencias que ayudan a reconstruir todos los elementos de unas de las antiguas fábricas de producción de azúcar en el Valle de los Ingenios

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Participantes de varias provincias cubanas realizan excavaciones, estudios de campo e interpretaciones de los descubrimientos. (Fotos: Ana Martha Panadés/Escambray).

San Isidro de los Destiladeros, uno de los más auténticos exponentes de la arquitectura y la ingeniería azucarera del Valle de los Ingenios, convida a expertos de varias provincias cubanas a realizar excavaciones, levantamientos y otros estudios sobre el sitio, sede por estos días del Taller Nacional de Arqueología Industrial.

Bajo la sombra de los árboles, arqueólogos, museólogos, historiadores y otros investigadores del patrimonio se concentran en la tercera nave que conforma el área habitacional esclava de la antigua fábrica de producción de azúcar. Cada hallazgo emociona.

Para los arqueólogos cada hallazgo significa un momento especial.

Con el pico los más jóvenes descubren parte de la estructura de los muros para extraer la tierra que cubre las reliquias. Apenas aparecen las primeras evidencias y es cuando los más expertos entran en acción. Solo la paciencia cultivada durante años puede preservar ese fragmento de la historia.

Aunque el taller se inició en el año 2000, esta es la edición 19 debido a la pandemia y a problemas logísticos. Para Leonel Delgado Ceballo, jefe del departamento de Arqueología de la Oficina del Conservador de la ciudad de Trinidad y el Valle de los Ingenios, los estudios de campo no solo han descubierto las maravillas ocultas del sitio, sino que contribuyen a enriquecer el discurso museográfico de uno de los ingenios más interesantes de la fértil llanura.

“Otro elemento importante- acota Leonel- es que a través de estas indagaciones ha sido posible reconstruir el modo de vida de los negros esclavos y que en este lugar son diferentes pues cada nave estaba dividida en cuartos. De esto se infiere que aquí vivían en mejores condiciones y lo confirma el hecho de que fue el ingenio que menos cimarronaje aportó en esta zona”.

Leonel Delgado, jefe del departamento de Arqueología de la Oficina del Conservador de Trinidad, valora de extraordinario el alcance de estos talleres.

La paciente labor de los 25 participantes en el taller rinde frutos y resultan varios los hallazgos. Entre ellos objetos de trabajo relacionados con la carpintería como suelas, restos de vajilla, utensilios domésticos, machetes, fragmentos de hormas de barro cocido para moldear y clasificar el azúcar, además de botellas de cerámica originales de Inglaterra utilizadas para envasar bebidas, llamadas canecas.

Para la joven Arlene Cordero Alfonso, del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de la Habana, cada hallazgo es maravilloso y permite la reconstrucción histórica de Trinidad y su Valle. “Hay mucho rigor profesional; se utiliza la matriz de Harris como metodología arqueológica que consiste en la excavación de estratos arqueológicos completos no arbitrarios y eso permite tener una visión más certera del sitio. Es una gran experiencia para mí”, comenta.

Desde el museo Casa Ramírez del municipio de Cumanayagua, Roberto Pérez Fernández llega en casi todas las convocatorias del taller para compartir con esta “familia de arqueólogos”.

El taller se realiza con todo el rigor profesional y permite reconstruir la historia de Trinidad y del Valle de los Ingenios.

“La incertidumbre de lo que te vas a encontrar es lo que más me cautiva- confiesa mientras descubre con extremo cuidados los fragmentos de una botella de vino del siglo XIX-. También la paciencia porque lo más importante es conservar el objeto lo más conservado posible, hay que conservar el objeto. Le damos una importancia extraordinaria; por ejemplo, esta botella rota para mí es única”.

Arqueólogo de profesión, Lester David Puntonet Toledo valora de muy fructífero este intercambio que permite compartir información y publicaciones en torno a esta ciencia en constante actualización. El también apasionado por el estudio de los moluscos ha encontrado numerosos ejemplares de varias especies, lo que “resulta otro atractivo del lugar y como ya están clasificadas, se puede añadir una exposición dedicada a esa temática”, dice y muestra una concha de tamaño mediano y bella forma.

La edición 19 del taller Nacional de Arqueología Industrial se concentra en la tercera nave del área habitacional esclava del ingenio San Isidro del los Destiladeros.

Este Taller Nacional de Arqueología Industrial se inició en el año 2 000 con el descubrimiento del llamado tren jamaiquino, una tecnología novedosa en su época para el proceso de cocción del azúcar y que llamó la atención de la comunidad científica cubana apasionada por develar reliquias de nuestra historia.

Ana Martha Panadés

Texto de Ana Martha Panadés
Reportera de Escambray. Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas sociales.

Comentario

  1. Bonito artículo Ana Martha,interesante el trabajo desplegado por estos compañeros en tan maravilloso lugar que nos ayuda a conocer y comprender un poco más acerca del modo de vida en aquella lejana época,tuve el privilegio de conocer el sitio hace algunos años y me encantó pues soy apasionado de todos estos temas históricos por lo que no descato la posibilidaf de volver por allí.

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