Violencia en Ecuador: la combinación de factores (+infografía)

Daniel Novoa, presidente de Ecuador, no ha pasado ni dos meses en el poder y ya tuvo que hacer frente a una situación para la que cuenta con el respaldo del resto de partidos

Ecuador experimenta un aumento constante de la violencia desde hace unos tres años. (Foto: Internet).

En los últimos días, Ecuador se ha visto afectado por una ola de violencia. Las calles son víctimas de saqueos, tiroteos y vehículos incendiados, las cárceles reportan numerosos disturbios. Ante esta situación, el presidente Daniel Noboa decretó un estado de emergencia de 60 días y estableció también un toque de queda. ¿Qué hay detrás de esta ola de violencia? ¿Comenzaron en verdad hace pocas semanas o se vienen gestando desde hace varios años?

LOS COMIENZOS DE LA CRISIS. DATOS IMPRESCINDIBLES

“Ecuador experimenta un aumento constante de la violencia desde hace unos tres años, debido principalmente a la fuerte presencia de los cárteles mexicanos de la droga. El país se encuentra entre Colombia y Perú, los dos mayores productores de cocaína, y ha sido convertido en un nuevo centro de operaciones de varias mafias mundiales, esto ha transformado a Ecuador en un país mortalmente inseguro en pocos años, triplicándose la tasa de homicidios entre 2021 y 2023”, así ha dicho el doctor Georg Dufner, analista de la consultoría alemana Emerging Markets Advisors y especialista en los países andinos, un servicio de radiodifusión internacional DW.

¿Qué hace decir a Geog Dufner que Ecuador es un país inseguro? El periódico digital chileno El siglo parece tener algunas pistas. En su edición del pasado 12 de enero, el diario estima en al menos 17 los grupos de narcos y crimen organizado en Ecuador, con unos 20 000 integrantes. La fuente cita incluso a estos grupos armados: Los Choneros, AK-47, Los Lobos, Los Pipos, Los Tiguerones, Los Chone Killers, Águilas, Los Fatales, Los Gansters, Los Lagartos, Los Latin Kings, Corvichero, Los Tiburones, Mafia Trébol, Mafia 18, Los P27, Patrones, R7… A juzgar por el propio periódico, la crisis no parece haber comenzado en 2024, sino mucho antes.

En 2023, señala, hubo 7 592 asesinatos en Ecuador, casi 600 cada mes; y una tasa de 40 homicidios por cada 100 000 habitantes. Respecto a 2022, hubo un alza considerable, porque ese año los asesinatos llegaron a 4 603; es decir, en 2023 aumentaron en más de 3 000”.

Pero, si el periódico chileno El siglo estima en al menos 17 grupos de narcos y crimen organizado en Ecuador, el servicio de Corporación Británica de Radiodifusión (BBC) ha dicho en su edición del pasado 11 de enero, por medio de su periodista Fernanda Paúl, que “más de 20 bandas operan en Ecuador”. Ese mismo día, la propia BBC habla de queen “Ecuador hay un Estado que se ha evaporado, que se ha hecho invisible…” apreciación que coincide con el país inseguro al que hacía referencia Geog Dufner en el diario chileno.

El presidente Daniel Noboa no ha pasado ni dos meses en el poder y ya tuvo que hacer frente a una situación para la que cuenta con el respaldo del resto de los partidos. Ese apoyo, sin dudas, da una medida de la gravedad de una violencia que, según todas las fuentes, viene de antes.

La chispa esta vez comienza cuando Adolfo Macías, alias Fito, se fugó de una cárcel de Guayaquil, poniendo de manifiesto el poder desestabilizador que tienen criminales en Ecuador. Macías es del presunto líder del grupo criminal Los Choneros, una de las bandas más temidas de las que operan en Ecuador vinculada al tráfico marítimo de drogas hacia México y Estados Unidos. También controla la mitad de los pabellones de la penitenciaría del litoral, una cárcel que se encuentra en la ciudad portuaria de Guayaquil.

​Pero todo hace ver que esa fue “la chispa” y que el país que ya poseía suficiente combustible. Desde el 25 de octubre de 2023, Fernando Carrión, catedrático de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, en un diálogo con la AP, había dicho: “Ecuador es la nación de Latinoamérica con el crecimiento más rápido e impresionante en el índice de homicidios”. Estas estadísticas coinciden con Statista GmbH, un portal de estadística en línea alemán que pone al alcance de los usuarios datos relevantes que proceden de estudios de mercado y de opinión: “Ecuador ha sufrido una grave espiral de violencia que se mantiene hasta principios del 2024. De hecho, el 2023 se convirtió en el año con más homicidios de la historia del país, con una persona muerta cada 69 minutos a causa de la violencia criminal”. Así lo asegura esta página.

¿Qué hay detrás de tanta violencia acumulada?

Alvaro García-Mayoral, del diario español El Salto, aseguró el pasado 10 de enero de 2024: “Ecuador atraviesa una crisis interna de inéditas dimensiones donde lo que está en juego resulta ser la propia supervivencia del Estado”. García Mayoral escribe que “en el año 2016, Ecuador estaba situado como el segundo país más seguro de la región, mientras que para 2023 se ubicaba ya como uno de los más peligrosos del continente”.

El periodista atribuye este momento a la crisis carcelaria que sufre el país, y al creciente papel que ocupa Ecuador como exportador de cocaína hacia Estados Unidos y Europa.

Pero García Mayoral hace referencia a otros aspectos también relacionados con el narcotráfico:  la intensificación de la delincuencia y la violencia en las ciudades costeras del país, con especial incidencia en Guayaquil, ciudad costera donde conviven más de una decena de bandas criminales vinculadas a la actividad del narcotráfico, todo esto de la mano de las gestiones políticas de los gobiernos de Lenín Moreno (2017-2021) y Guillermo Lasso (2021-2023), que generaron en las regiones costeras del país grande vacíos de poder donde el Estado apenas tiene margen de acción.

LA EDUCACIÓN COMO TELÓN DE FONDO

Cierto es que desde 2010 hasta 2023 la tasa de analfabetismo en Ecuador —según el Instituto Nacional de Estadística y Censos del país— ha disminuido 3.1 puntos porcentuales, es decir, 199.484 individuos (29.7por ciento) salieron de esta condición. La tasa nacional de analfabetismo pasó del 6.8 por ciento en 2010 al 3,7 por ciento en 2022.

No hay dudas de que esas cifras le proporcionan al país un panorama diferente en los últimos 12 años, pero lo cierto es que desde el 2017, tal y como lo muestran las anteriores estadísticas, Ecuador es otro. Otro es también el panorama educativo. El abandono escolar es casi una constante y todo tiene como raíz la vulnerabilidad económica del país.

Según datos de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU, 2020), menciona que la tasa de deserción escolar en Ecuador es del 10.7 por ciento. Es decir, alrededor de uno de cada 10 jóvenes en esta edad ha abandonado la escuela sin haber completado la educación secundaria. En ese sentido se manifiesta el informe del Ministerio de Educación del Ecuador (2020) al señalar que la tasa de deserción escolar en el nivel de educación secundaria es del 9,7 por ciento, lo que significa que casi uno de cada 10 estudiantes de secundaria abandona la escuela antes de completarla. Una investigación de la Universidad Andina Simón Bolívar, en 2019, señala como las principales causas de esa deserción “la falta de recursos económicos, el desinterés de los estudiantes, la falta de apoyo y orientación de los padres, la necesidad de trabajar y la falta de infraestructura y recursos en las escuelas”.

LA COMBINACIÓN DE FACTORES

Cierto es entonces que detrás de los actos de violencia de las últimas semanas desencadenan varios factores. Cierto es lo de la veintena de grupos de delincuencia, la droga, los amotinamientos carcelarios, la violencia sin par, pero todo apunta a que el fatal manejo de la economía se manifiesta en la deserción escolar, y de ahí la distancia a la delincuencia es muy corta. Difícil tarea para un presidente con solo dos meses en el poder. Tristeza para un país que, tras ser de los más seguros de la región, pasó a convertirse en uno de los más violentos.

Ángel Ángel Martínez Niubó

Texto de Ángel Ángel Martínez Niubó

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