El alcalde “nombrado” por el Che

“Tuvimos el honor de entregarle al Comandante el pergamino que acreditaba su condición de Hijo Adoptivo de Fomento”, asegura.Cuando el Che llegó al Escambray, el Curro sintió  un cambio en la zona, pero no imaginó que influiría tanto en él.

 

“Sí, en octubre de 1958 había muchos alzados en estas lomas”, afirma categórico mientras señala la cercana cordillera el fomentense

José Luis Rodríguez Ramírez. “Allí —dice este hombre de 88 años— operaban guerrillas del Directorio Revolucionario 13 de Marzo y del II Frente Nacional del Escambray, pero al Che lo sentimos incluso antes de llegar”.

El Curro, como todos le llaman, hace una pausa y exprime su memoria llena de recuerdos para hilvanar su relato. Luego continúa: “Supimos del Che y su Columna 8, que venían desde la Sierra Maestra, porque el 13 de octubre, un día antes de que entraran en territorio villareño, como a las ocho de la noche, incursionaron en Fomento los comandos del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, hicieron disparos, ocuparon la radio local y transmitieron mensajes llamando al pueblo a la lucha, y así mismo hicieron en Placetas.

“Esa fue una maniobra para distraer la atención del ejército, pues ya el Directorio sabía del avance de la columna invasora, y entonces el Che y sus hombres llegan al Escambray el 16 de octubre. En lo adelante, las cosas se precipitaron de una forma increíble”, apunta.

¿Cómo se incorpora usted a las actividades revolucionarias?

Yo vivía cerca de la Estación de Ferrocarril, y entonces Ibrahim Pérez Gómez, un locutor de la radio local, me empezó a dar bonos del Movimiento 26 de Julio para que se los guardara. Así me fui enterando de los problemas políticos, de Fidel y de la Revolución, hasta que ya en 1956-1957 me integré más a los trabajos con el “26”, a través de Oscar Quiroz, vicecoordinador del Movimiento aquí.

¿Cómo conoce al Che?

Al Che lo conocí en Manaca Ranzola, ya casi al final de la guerra. Yo fui a llevar en un camión un cargamento de oxígeno y acetileno porque los rebeldes se proponían derribar varios puentes de hierro. Allí lo saludé y le expliqué lo que traía. Él estaba atendiendo a unas personas de Báez, y por eso no hablamos mucho.

¿Qué impresión le produjo el Comandante Guevara?

El Comandante era una gente que impresionaba y yo, sinceramente, la primera vez que lo vi sentí aquella presencia que emocionaba de verdad, que impactaba por la autoridad que emanaba de él.

¿Cuándo vuelve a ver al Che?

Al Che lo vuelvo a ver después aquí durante la lucha por Fomento. Él estableció la Comandancia en el Centro Telefónico y yo lo vi ahí, pero bueno, como uno más de la calle. Yo ayudaba en lo que hubiera que hacer: en la atención a los heridos, en la alimentación de los combatientes y en cualquier cosa.

¿Cómo lo hacen alcalde?

En ese trajín los rebeldes tomaron Fomento y esa misma noche se reunió con la dirección local del Movimiento, porque él quería dejar organizado aquí el gobierno. Citaron como a siete personas y a esos ciudadanos se les propuso ocupar la alcaldía, pero por distintas causas no aceptaron de inmediato, titubearon.

Entonces, el 19 viene a mi casa por la noche la comisión que formó Guevara. Y yo creo que cometí un error, porque ellos se sentaron ahí: Calixto Morales Sánchez, Fernández Mell, Humberto Castelló… todas esas personalidades, y ellos me propusieron asumir como alcalde.

¿Y ahí usted aceptó el cargo?

¡Qué va, de ninguna manera! Yo argumenté que no podía, pero me pidieron las razones, entonces les expliqué: “Porque no soy político ni sé nada de administración, solo conozco de mecánica”, y ellos: “No, no, pero eso no tiene importancia”, y me insistieron tanto que finalmente les dije: “Bueno, miren, si eso sirve para que la Revolución siga avanzando, acepto”.

El 20 de diciembre, previa presentación del Che, El Curro toma posesión de su cargo y tres días más tarde, el 23 —el mismo día de la liberación de Sancti Spíritus— emite su primer decreto como primigenio alcalde revolucionario de Fomento: la incautación de una clínica para convertirla en hospital de servicio público gratuito. “Y, a todas estas, sin saber a ciencia cierta si podía regresar el Ejército —como decían algunos— para cobrarnos la osadía de querer ser libres”.

¿Por cuánto tiempo desempeñó usted esa responsabilidad?

Yo permanecí como alcalde, los años 1959 y 1960, y el Che visitó este municipio al menos dos veces en ese tiempo. Entonces el ambiente aquí era el de un volcán en erupción. Mucha gente en la calle pidiendo comida y medicinas y yo autorizando y dando papelitos… sin saber a dónde podía conducir todo aquello, porque los recursos eran muy limitados.

Esa fue la herencia que nos dejaron el capitalismo y la dictadura. Aun así, yo siempre consideré un honor el cargo y un privilegio el haber conocido y tratado al Comandante Guevara.

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