Yayabo ya se va (+fotos)

El lunes se despide el Santiago Espirituano, festividad popular de gran arraigo y una de las más antiguas de la región. NG La Banda, Cándido Fabré y la Original de Manzanillo, entre las orquestas invitadas

sancti spiritus, carnavales, santiago espirituano

 

 

El Santiago Espirituano sigue siendo, por mucho que lo constriñan los ahogos del presupuesto, la celebración más hondamente ligada a la espiritualidad yayabera. Ni Ferias del Libro, ni festivales de música, ni jornadas de teatro en pleno centro histórico consiguen despabilar la ciudad como el sonido de una conga de arrabal.

Y justamente su poder de convocatoria es lo que más se le agradece: la capacidad para convertir las calles en un hervidero, no solo por el calor que pareciera extremarse en estos días de comparsas y arrolladeras, sino sobre todo por el entusiasmo de la gente. Siempre hay quienes no se suman, está claro, pero son los menos.

Signado por la austeridad y por los esfuerzos gubernamentales de enderezar entuertos, el jolgorio de este año no comenzó con un precarnaval que permitiera calentar los motores demasiado tiempo, por lo que algunos se mantuvieron con el credo en la boca hasta el último momento y otros reclaman con vehemencia que en ediciones posteriores se les devuelva lo que consideran un preámbulo necesario.

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Tampoco han anclado timbiriches en la Avenida de los Mártires, como si los catres y quioscos fueran a descarnar aún más el ya maltrecho pavimento; ni carpas altisonantes alrededor del parque Serafín Sánchez, una plaza cuya principal atracción es el Órgano Hermanos Rosa, llegado desde La Sierpe, no desde el lejano Oriente.

Como un Santiago de experimentos lo han calificado no pocos yayaberos de recia estirpe carnavalera, basándose quizás en los reacomodos emprendidos por la comisión organizadora de los festejos: la designación de la Casa de la Trova como el área de tradiciones, la ubicación de una plataforma para actividades destinadas a los niños en la callejuela aledaña al parque infantil, la extensión de los paseos de carrozas y comparsas por toda la Carretera Central desde la Real Cárcel hasta frente a la Casiguaya y la Delegación del Mincin y el cobro del acceso a las gradas instaladas frente a la plataforma central. Todo un acontecimiento.

Faltaría ver si con tales medidas, tomadas —valga el elogio— con muy buena fe, sale ganando el espectáculo: si la Casa de la Trova no languidece mientras el público se escurre hacia la trocha, si los pequeños se recrean efectivamente en la zona que les ha sido destinada o donde se han ubicado inflables y sacatripas, si quienes se atreven a bailar sobre las carrozas se han enterado de que les estiraron el trayecto y si el pago por encaramarse en el graderío garantiza disfrute sin tantos contratiempos.

Las respuestas, tan variopintas como el mismísimo Santiago, emergerán después de las doce de la noche del lunes, cuando se apaguen los bafles y los rastros del jubileo popular queden desperdigados por Colón, el Parque de Jesús, las calles Sobral, Bayamo y Sexta de Kilo-12, Carretera Central, la Feria Agropecuaria y el Platanal de Bartolo ubicado en el Ranchón Don Criollo.

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En el recuerdo habrán quedado para entonces los bailables con talento local, tácitamente priorizados por los organizadores, y con agrupaciones como Cándido Fabré, NG La Banda y la Original de Manzanillo, esta última encargada de cerrar por todo lo alto el 27 de julio una vez concluida la gala de premiaciones.

Alrededor de 2 millones de pesos va a costarnos el Santiago, según declararon fuentes gubernamentales a la prensa antes de que rompieran los cueros; una cifra menos pretensiosa que la de años anteriores y que no ilustra, porque el espíritu no entiende de presupuestos, si se preservan o no las más raigales tradiciones o en qué grado se satisfacen las expectativas de la gente.

Ese es, en definitiva, el propósito ulterior de la celebración desde que se despojó de sus vestiduras religiosas: enriquecer a la comunidad donde se gesta, darle voz y voto al ciudadano en la urdimbre del festejo de forma tal que exprese sus modos de vida.

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Solo así, terminando de entender que las fiestas populares se orquestan a imagen y semejanza del pueblo, pudiera superarse el dilema de las tradiciones marchitas y los rasgos antediluvianos que se pierden. Ya lo dicen los expertos: el Santiago de hoy es la viva estampa del Sancti Spíritus que tenemos.

5 comentarios

  1. Santiago Espirituanos

    Saludos amigos bueno yo hace muchos años que no

    participo en un Santiago Espirituano diria mas de 30 años

    ya que resido en Ciudad Habana,pero por los comentarios

    de los espirituanos, dejan mucho que desear.Aun resuenan

    en mis oidos dias previos al Santiago las congas de Emilito

    Neira y Mundanba arrollando por las calles de la ciudad

    como premabulo de lo que se avecinaba.Pero es que el

    Santiago espirituano tenia tanto colorido.Dias previos las

    personas cuadra por cuadra adornaban la misma con

    banderitas en forma de triangulo de aquel papel crepe que

    nunca mas volvi a ver.E intercalaban las banderas con

    figuras de latas todo eso a una altura del piso de mas de

    4mts.Ademas casa por casa las personas sacaban a las

    aceras matas de arecas,y en el frente de las casa ponian

    cualquier cosa caretas,y cuanta ornamentacion se les

    ocurriera a la gente, esto lo hacia las personas por

    inspiracion propia.Yo vivia en Maximo Gomez y de noche

    uno miraba al cielo y no se veia pues la calle estaba tupida

    de banderas y laticas que no permitian vision hacia el cielo y

    eso eran cuadras y mas cuadras.Un espectaculo

    inolvidable.Y que me dicen de los carritos ambulantes que

    andaban por toda la ciudad vendiendo las famosas

    pachangas con aquella flores enormes de colores,amen de

    pitos y todo tipo de caretas era sinceramente un

    espectaculo increible.Pero uno de los eventos que mas

    colorido le daban a los Santiagos eran los disfraces me

    acuerdo la casa de Chifini que brindaba una gama de trajes

    inceribles.Y como la gente salia por las calles a meterse con

    los conocidos y con los desconocidos
    para espetarle con voz finjida !Oye tu no me

    conoces!.Emilito Neyra todos los años salia vestido de

    mujer y me recuerdo uno que salia vestido de orangutan y

    hasta de una botella gigante de Ron.En cuanto a las plazas

    donde tocaban las orquestas habia para escojer y venian

    las mejores orquestas del pais:Barbarito Diez,La Aliamen,La

    Aragon, Sensacion,Pancho el Bravo,Miguelito Cuni ,Senen

    Suarez,Franco Lagana,Edy Gaytan etc etc con plazas para

    bailar como la plazoleta de Camejo,calle Marti,Paseo del

    Norte,Colon,calle Sobral,el Tenis, el cabaret del

    rodeo.Donde habia para pasar toda la noche en cualquier

    lugar de la ciudad.Me recuerdo tambien de un gran camion
    que iba por toda la ciudad y dentro del mismo un bohio

    tipico.Uno se subia y ahi estaba todo el lechon asado,las

    cervezas y de paso recorrias toda la ciudad.Esto es a

    grandes rasgos vivencias de lo que era un santiago

    espirituano de principios de los 60 y 70 que fueron los que

    pude disfrutar plenamente.Creo que faltan muchos

    personajes que le daban ese gran colorido a los

    mismos.Cada epoca tiene su color y creo como esos

    santiagos ninguno.Un abrazo a mis paisanos
    Armando Soto Companioni (primer nieto de Miguel

    Companioni)

  2. Los carnavales ,mas caros de la historia, nadie controla los precios, esto es una locura, en Cuba no es aplicable la teoría de la oferta y la demanda por que el mercado está cautivo y los exsajerados precios altos lo escudan en la teoría de la oferta y la demanda, incluyendo las ofertas estatales, es por eso que el estado no puede jugar el papel que le corresponde con el control, por que es juez y parte.

  3. aunque no se veia el entusiasmo como en otros años, , NO SE PODIA TOMAR CERVEZA EN NINGUNA PIPA DEL MAL SABOR QUE TENIA, y CALIENTE, aunque siempre se vendia, las dispensadas igualmente no se sabia cual estaba mas mala. en el parque de JESUS no pusieron ningun equipo de niños, habia q ir a colon o sobral, la comida estuvo escasa, no como en otros años que se veia en realidad que estabamos en CARNAVAL, estaba el pueblo muerto no con el ambiente que nos caracterisamos,

  4. Raúl I. García Alvarez

    El Santiago es, en la distancia, la Fiesta de Santiago Apóstol, la Santa Ana de los espirituanos. En épocas pasadas, la semana o los 10 días de los “reyes magos” para los más desposeídos, para ofrecer golosinas, comidas tradicionales –el puerco asado-, sobreros –recuerdos las pachangas-, caretas, serpentinas, pitos y sobretodo emociones.
    Existían dos bandos lo que se pasaban el año recolectando, buscando la forma más ingeniosa de mostrar bellezas, adornos –llamados patrocinadores de calles o barrios-. El otro era de jolgorio de los dueños y empresarios de las cervezas Hatuey, Cristal, Polar, de las empresas del cigarrillo, los grandes negocios, el Smart Set, San Gil….
    Todos se unían en una gran fiesta popular, de calle, carretas, autos, tiendas adornadas. Una fiesta de colores. Nunca faltaron personajes populares recuerdo: Mongo el del Meneíto, Emilito Neira y sus disfraces de marca única, a Cesar León Campos, Mundamba y sus arrolladores, Raimundo Valle Pina, Nene el de la Conga.
    Hasta los que emigraron a otros pueblos regresan el 25 de Julio, Día de la Guayabera, prenda nacional. Ese hecho es motivo para escuchar la trova espirituana, las de Teofilito y Companioni, a los tríos…
    Cuantas cosas se recuerda en la distancia. Ell Santiago vive en lo más íntimo de cualquier espirituano…entre todos podemos y debemos RETOMAR NUESTRAS TRADICIONES, AUN EN EL ESCENARIO DE LA MODERNIDAD.

  5. Magnífico reportajes y ojalá ,allá en carretera central,lean eso de darle voz y voto al pueblo

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