Periódico de Sancti Spíritus

El síndrome de las cajitas locas

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En las tiendas recaudadoras de divisas no siempre existe la posibilidad de probar el artículo.( Foto: Juan Moreno)

Una suerte de efecto dominó se ha ido instaurando en la mente de los espirituanos desde que el incendio de San Isidro privó de señal los televisores analógicos

Si al especialista chino que ideó la fabricación en serie de cajas decodificadoras de señal televisiva le hubieran preguntado por un lugar del mundo donde el equipo haría historia, seguramente Sancti Spíritus ni siquiera habría aparecido entre los candidatos.

Cuando a comienzos del 2015 la Mesa Redonda explicó sobre el tema, quienes a mediados de enero pasado se dispararon hacia las tiendas para solventar una situación accidental que dejó fuera del aire a los cinco canales en esta provincia no habían sentido la necesidad de informarse acerca de algo tan lejano entre sus prioridades domésticas.

Más que en los centros comercializadores en sí, hoy las pregonadas cajitas puede vérseles “a pululu” en mesas y oficinas de cualquiera de los establecimientos de Servicios Técnicos adonde han ido a parar de forma hemorrágica. Son talleres de reparación, pero quienes arriban con alguna en las manos no hablan de componerlas, sino preguntan a quemarropa: “¿Es aquí donde se devuelven?”.

Puede que el usuario venga calmado, como aquella ama de casa que al acudir por su dinero a la unidad donde adquirió el equipo expuso ante Escambray un tratado de buenas prácticas. Puede que llegue tan “belicoso” que el propio obrero a quien la mencionada clienta prodigó loas abogue por crear una Ley de Protección al Técnico, ya que las ofensas le llueven encima y las presiones para declarar defectuoso un equipo en buen estado tocan al punto de ofrecer sobornos.

Una suerte de efecto dominó se ha ido instaurando en forma de epidemia en la mente de los compradores desde que el incendio de San Isidro privó de señal los televisores analógicos. Como catalizador de la angustia ha estado obrando la falta de adiestramiento en quienes adquirieron el artículo, inaccesible para muchos debido a que su precio puede oscilar desde más de 600 pesos hasta cerca de 1 250.

De acuerdo con los especialistas, a la mala calidad de marcas como la Gelect en la modalidad de alta definición (HD, por sus siglas en inglés) —actualmente retirada de algunos mostradores—, se unió la tendencia a aspirar a que los accesorios funcionen sin contratiempos aun cuando en lugar de antenas se utilicen palos y en calidad de cintas se empleen cables telefónicos o segmentos de bajante con empalmes improvisados. La jefatura de Operaciones de RadioCuba insiste en el imperativo de comprobar, antes de descartar una unidad del producto, el alto nivel de la señal en casa.

A la zozobra derivada de fallas auténticas por calentamiento extremo del artefacto, falta de nitidez o pixelación de la imagen, entre otras alteraciones, se han sumado especulaciones de diversa índole. Tal fue el caso del lunes 15 de febrero, cuando trabajos para hacer llegar la señal a lugares donde no se recibía antes provocaron cambios en las frecuencias de sintonía que demandaban la reprogramación de esos equipos a través del mando. Pero el efecto en los menos informados devino pánico que acentuó la actitud reconocida por los distribuidores (Copextel) y comercializadores (dicha entidad, Cimex y TRD Caribe) como un signo de desconfianza parcialmente infundada. “La gente ya no quiere que le reparen o le repongan la cajita, sino que le devuelvan el dinero, son muchas las que tenemos aquí sin fallas, pero rechazadas”, aseguran en el taller de Servicios Técnicos de Copextel, que los dolientes no pocas veces confunden con otros. A ellos llegan desorientados, ya que en las tiendas recaudadoras de divisas no siempre existe la posibilidad de probar el artículo ni se ofrecen detalles de cómo proceder ante un desperfecto.

En medio de todo este maremágnum coexiste un grupo de clientes que poseían desde antes las cajitas decodificadoras y las vieron languidecer luego del plazo de garantía. Vecina del apartamento No. 2 en el edificio No.38, Jatibonico, Arisnay Pérez Pérez confió en Escambray para solicitar consejo sobre cómo proceder con su equipo marca Soyea, adquirido por un precio de 38.30 CUC en la unidad La Fragancia en junio del 2015 y descompuesto a días de pasar la fecha límite. “Los jubilados y pensionados que necesitan del artículo requerirían de más confianza al comprarlo. ¿Deberé tirar mi cajita y ahorrar para comprarme otra? ¿Quién me garantiza que no se romperá igual?”, razona e inquiere.

Las puertas de la División Territorial de TRD Caribe, que comercializó la marca, no se abrieron a esta publicación durante las indagaciones, por lo que cabe responder exclusivamente lo siguiente: en el taller de Friovent, de esa cadena de tiendas, ubicado en Olivos II, existen piezas para dicho modelo y en dependencia de la rotura el arreglo podría costar algo más de 7.00 CUC o una cifra similar a la que desembolsó Arisnay durante la compra.

Para casos de nuevos infortunios, Copextel asevera que el cliente con garantía siempre va a estar amparado y Cimex reporta la disponibilidad de recursos con que asumir la reparación de las Runch que se expenden en sus tiendas, entre las cuales las de más reportes por presumibles roturas son las de alta definición, a un precio de 49.95 CUC. Por ahora las causas más probables del mal están en estudio. De acuerdo con los especialistas, el producto fue concebido para un clima frío y al disipar poco calor —las rejillas de ventilación quedan sobre la superficie— produce temperaturas altas que literalmente enloquece las cajitas; entonces estas envían señales equivocadas.

Abocados a requerir del artefacto antes del apagón analógico anunciado para el 2022, queda esperar que algún fabricante piense en los cálidos veranos de Cuba a la hora de concebirlo. Resta, también, la esperanza de una cultura tecnológica capaz de evitar, o al menos aminorar, el ya extendido síndrome de las cajitas “locas”.


Comentarios

3 Respuestas to “El síndrome de las cajitas locas”
  1. Ruffini dice:

    La televisión cubana no hace falta, es de mala calidad, igual que las cajitas chinas.

  2. nando dice:

    CON UN PRECIO EXTREMADAMENTE CARO, NO ES PARA QUE NINGUN FABRICANTE PIENSE EN NUESTROS VERANOS E INVIERNOS CALIDOS POR IGUAL, ES PARA QUE LOS ENCARGADOS DE CONTRATAR ESTE PRODUCTO PARA NUESTRO PAIS EXIJA CARACTERISTICAS QUE SE ADAPTEN A NUESTROS REQUERIMIENTOS

    • Perico dice:

      Estoy muy seguro que los responsables de ese buen negocio repondràn de su bolsillo las perdidas con ese producto….
      Más de 500 millones de personas viven en zonas tropicales….se debería preguntar primero lo que otros usan en esas regiones , antes de invertir dinero en……..

      consejo: Para muchos productos ” made in china” no se puede esperar otra cosa.


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