En Cuba sí se llenan los estadios

El público sí asiste a las instalaciones beisboleras en Cuba. Valga la revelación aunque sea para apaciguar las tendencias, casi con visos neofascistas, que  proponen convertir a estos terrenos en organopónicos

Los estadios sí se llenan, aun con equipos que no son, ni por asomo, los más mediáticos. (Fotos: Luis Mario Rodríguez / Ahora)
Los estadios sí se llenan, aun con equipos que no son, ni por asomo, los más mediáticos. (Fotos: Luis Mario Rodríguez / Ahora)

La buena nueva brotó del Cándido González, de Camagüey y el Calixto García, de Holguín donde por estos días se vivió a plenitud la fiesta de los comodines, una suerte de miniplay off que probó temprano la validez  de la nueva fórmula del béisbol cubano en favor del espectáculo, aunque habrá que repensar otras que no mantengan apagada la mitad del país por casi un año.

Pero si algo hay que agradecerle al invento es que el contagio logró sobrepasar las fronteras geográfico-beisboleras de los cuatro territorios involucrados. Desde varias partes de Cuba se siguieron los partidos, todos trepidantes. Aún sin estrellas relucientes, la fiesta hizo galas de derroche de todo lo que un buen espectáculo pide.

Juegos cerrados para subir tensiones y acabar con las uñas, mini-series definidas en un tercer encuentro y un cierre con el estrés del extraining, jugadas espectaculares en el campo, deslizamientos estrepitosos en las bases, gestos ardorosos de los jugadores y una defensa a ultranza de cada camiseta, todos los ingredientes que buscan quienes asisten espontáneos a los terrenos.

Desde el graderío se vivió la alegría a plenitud y un goce que pudiera resumirse en un cartel en medio de un Cándido González, con la frase: “gracias por devolvernos la felicidad”.

La sentencia no solo valdría para los agramontinos, quienes viven el bienestar del renacer de su equipo después de años en posiciones sotaneras. En Cuba el béisbol es la felicidad nacional, por más que no pocos quieran engullir el fútbol como propuesta emergente de suplantación de gustos, cuando lo que debería estimularse es una coexistencia pacífica para compartir preferencias.

La historia y la identidad de la nación pasan por un estadio de béisbol donde se arraigan pasiones, se comparte por horas y días, se exteriorizan emociones, se disfruta sin pesares, se intercambia con el mundo por la magia de la tecnología.

No hay espectáculo cultural, ni suceso de ningún tipo que logre en Cuba lo que un buen juego de pelota, quizás sin estrellas, que incluso a veces no brillan a su altura, pero si con la entrega pasional de otros peloteros que destilan el sudor identitario.

Se sabe que este deporte no vive hace rato su fiesta de quince. Porque se han desgajado cientos de peloteros por cuenta del bolsillo personal y familiar, por la limitación de opciones para competir a buen nivel y por otro rosario de razones en las que habrá que hurgar hasta el cansancio.

Pero vuelvo a los estadios y la tendencia neofascista de arrasarlos, que incluso pulula entre algunos cubanos. Es verdad que están vacíos casi todo el año o que no hay mini play off siempre para atraer multitudes,  como sucede en todas partes del mundo donde no todos los graderíos logran colmarse a toda hora. Mas aun en medio de las restricciones energéticas habrá que repensar que el horario vespertino y los azotes del sol son hoy también un enemigo poderoso en detrimento de la fiesta nacional.

Los estadios sí se llenan, aun con equipos que no son, ni por asomo, los más mediáticos, lo cual destroza la teoría de que cuando no están los cuatro grandes no hay espectáculo posible.

Le faltan a la pelota varios ingredientes para subir los estándares de calidad. Habrá que seguirla esculpiendo en el ardor de estos jóvenes, en las esquinas o terrenos donde se juega silvestre, en los niños que optan en mayoría por los bates, aunque algunos le pongan un balón en sus piernas.

Todo vale para llenar todos los estadios en Cuba, antes que convertirlos en organopónicos.

4 comentarios

  1. Ok Elsa: Ya con más calma escribo sobre su necesario articulo: Razón le sobra: El beisbol es identidad y con eso no se debe jugar. Muchas de las personas que lanzan diatribas contra la pelota (Como es el caso de Reinier) son archidefensores del futbol. Sobre este último deporte…sin proponer una cruzada, creo que se deben repensar las horas de transmisión. Hoy se ponen partidos de futbol todos los días, de varias ligas y se siguen a varios equipos. Usted escuchaba a Salamanca, Eddy Martin, Hector y se sentia la pasión por la pelota. Hoy, exepto raros casos, no es así en la televisión nacional. Son madrilistas o barcelonistas y en el mejor de los casos industrialistas. Modesto queda como una reliquia y ya anunció su retiro. Las transmisiones del futbol en cuanto a calidad, horario de transmisión, y horas totales son asimétricas respecto a la pelota. En otros tiempos cuando habia un evento fundamental (olimpiada, campeonato mundial, tope importante) se transmitía a cualquier hora. Nunca olvidaré que suspendimos ilegalmente el estudios de la tarde en los camilitos para verel partido en que Gourriel dió el jorron en Parna. Hoy todos los dias se transmite por la tarde, mañana…sin tener en cuenta que los muchachos estan en clases y ya sabemos las serias limitaciones de la educación cubana en la actualidas y que no suelen recogerse en los informes. Si se va atransmitir lo mejor del futbol internacional…por que no se transmiten los play off de las grandes ligas…se me olvidaba,.eso lo vemos ya editado y asincronicamente el domingo por la noche. El beisbol es patrimonio de nuestro pueblo, forma parte de nuestra identidad. Hay muchas formas de traicionar a la patria

  2. alfredo cañete rodriguez

    Buenas tardes,estoy plenamente de acuerdo con el comentario y digo, esa misma entrega de equipos, que en su nomina no tienen tantos peloteros de renombre como Camaguey,las Tunas ,la Isla de la Juventud y Holguín ,cuando se podrá ver en el equipo espirituano.
    Saludos.

  3. Esta formula utilizada desde antes en otras ligas es muy valedera como espectaculo; pero no favorece el desarrollo integaral del beisbol cubano. Parece una paradoja que algo útil a un deporte como hecho que apoya su consumo masivo termina por no ayudarlo, más no hay tal paradoja. Si antes eran ocho los equipos que jugaban al maximo nivel de nuestra pelota, ahora serán solo seis. Para mi esto es hoy determinante, más allá del desangramiento permanente que sufre nuestro beisbol al abandonar la liga muchos jugadores, incluso en un momento tan inicial de sus carreras deportivas que algunos terminan perdiendose sin llegar a jugar ni en las más famélicas ligas de nuestro continente o Europa. Usted no puede pretender que elevará el techo de ningún deporte por solo disminuir la cantidad de equipos y jugadores. El torneo de mayor calidad en la historia del beisbol cunano fue la Selectiva de seis equipos que se jugó a sesenta juegos, claro era antecedida por una serie nacional de 18 equiupos y 51 juegos. Entonces los peloteros de juego regular jugaban hasta 111 juegos por temporada, más de la mitad de ellos al más alto nivel competitivo de entonces. Despues llegó una selectiva de 8 equipos que creo, también cumplio un rol importante. Pero enemigos de esas series selectiva terminaron realizando una campaña para eliminarla y para ello contaron con el apoyo de un sector de la prensa deportiva que argumentaba que esas selectivas carecián de representatividad regional. Yo no lo veía así pues me sentía espirituano pero también Villareño, incluso esas series ayudaban a conformar a través de la pelota una identidad de las Villas en aquellos jovenes aficionados que no conocieron la antigua provincia de las Villas. Aún hoy estoy seguro que los habitantes y aficionados de la cinco provincias del oriente cubano se sienten orgullosamente orientales. Después vinio la Copa Revolucion y más tarde las Super Ligas que como fenomeno competitivo seguido por las multitudes no aportaron mucho; pero si en el desarrollo individual de los atletas, en su formación y dominio de la maestria deportiva. Despues de desaparecer estas etapas élites comenzó la caída de la pelota cubana, logicamente no solo por esta causa, más considero que la desaparición de sus torneos élites fue determinante en el deterioro cualitativo de nuestra pelota. Los refuerzos no hacen por si solos un enfasis en el desarrollo del beisbol cubano, pues los equipo traen ya una lógica de juego conformada y solo les interesa cubrir los elementos débiles de esa lógica y sistema de juego, solo le interesa superar sus deficiencias dentro de un engranaje ya probado, de ahí que se centren esencialmente en las necesidades del picheo, o por un pelotero de fuerza en particular, o por superar las lagunas claves a la defenza como pueden ser la receptoria o el para cortos. Mientras muchisimos peloteros con talento y en ocasiones con rendimiento permanescan olvidados o a la sombra despué de jugar apenas alrededor de cuarenta juegos. Por ejemplo Serrano nunca a podido jugar en esa segunda etapa. Y como expresó Daviel Gómez ser refuerzo no depende de él, ni de su rendimiento que ya está, ahora tiene que ser elegido…tiene que necesitar algún equipo de esos seis, un primer bate y que el juego de Daviel le resulte convincente a uno de esos directores, es decir su manera de jugar tiene que gustar a alguién, porque esta no es hora de improvisar o arriegar -pensarán con cierta lógica los directores- es hora de reforzarse.

    • Para que Daviel pueda ser pedido…debe ser promocionado por los medios de difución masiva y no basta con escambray. La radio y las tv constantemente ponen listados donde incluyen hasta a Tabares pero a Daviel no. El muchacho y otros más van a pagar por la mala actuación del equipo y la habitual poitica discriminatoria Habanocentrica de los medios nacionales

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