En Cayajaca, la vaca por la chiva

Con alguien de la familia implicado en el problema, Salustiano M. Hernández Cruz, un septuagenario residente en Sancti Spíritus, escribe a nombre de 18 campesinos del barrio de Cayajaca, Cabaiguán, quienes ahora mismo no disponen, al parecer, de agua para el uso hogareño, que significa garantizar la atención de los cultivos diariamente.

Cuenta que andan con la sensación de haber sido engañados desde el día en que les suprimieron el servicio de agua del Acueducto para dejarlos en manos de unos pozos que nunca llegaron a constituirse en solución. “Hace varios años a estos campesinos se les hizo un contrato por parte de la dirección de Acueducto del municipio, se les instaló el agua incluso con los respectivos equipos de medición del consumo. Todo marchaba bien hasta que con la instalación de una nueva conductora se les suprimió el servicio y se les informó que en su defecto se le construiría un pozo a cada vecino afectado”, reseña el remitente.

Agrega que en varias de las mencionadas viviendas hay pozos, sí, pero por indicación de Salud Pública no pueden ser utilizados por no estar sus aguas aptas para el consumo humano. “Las nuevas fuentes de agua —apunta Salustiano— son una inversión muy costosa si se les compara con el costo de la reinstalación a la conductora, sin contar que el líquido sería de más calidad”.

Hay, apunta, varios vecinos a los que no se les llegó a suprimir el servicio, “lo que hace que aumente el descontento de los afectados”, detalla. “Pienso que las autoridades que formalizaron el contrato lo hicieron con el conocimiento necesario y la facultad requerida. A los campesinos que laboran de sol a sol para producir bienes de consumo destinados a la población, que se les atienda con la solución a este problema”, emplaza el lector.

Escambray entiende que quien tomó la determinación de la que se deriva el quebradero de cabeza debe asumir su responsabilidad y actuar todo lo pronto que resulte posible. La defensa, aun viniendo de un tercero, siempre que sea argumentada y razonable, es permitida.

LA ACLIFIM SIGUE EN POLÉMICA

Tomás Bedolla Castro, cuya inquietud fue atendida meses atrás (ya en enero de este año se había abordado el tema por queja similar), remite una nueva esquela a la columna. En ella plasma su discordancia con lo expuesto por el Presidente de la Asociación Cubana de Limitados Físicos y Motores (Aclifim) en la provincia en la edición del pasado 2 de junio, donde esta redactora reflexionaba en torno al uso del carné por parte de los asociados.

Él estima que fijar como edad máxima los 60 años para el otorgamiento de dicho documento limita las posibilidades de quienes requieren de algunas consideraciones. No se resigna a que el cáncer con metástasis que le provocó una cirugía de vaciado de cuello vertical izquierdo no sea motivo de entrar a la Aclifim por tener casi siete décadas de vida. ¿Será que, en verdad, no hay solución?

One comment

  1. ESTE TEMA SERA POCO COMENTADO, POR SER UN TEMA QUE NO SUENA MUY DE MODA, O NO HAY MORBO, O LA RAZON QUE SEA. PERO ES UN TEMA MUY FUERTE. TENGO UNOS AMIGOS CUYA MADRE ES UNA DE LAS AFECTADAS. VIVE JUSTO EN LA ZONA Y SE LES RETIRO EL SERVICIO. LA MADRE DE MIS AMIGOS YA SOBREPASO LOS 80 Y VIVE EN MEDIO DE LA NADA, ALEJADA DE TODO, CON UNA HIJA DISCAPACITADA. LES FUE RETIRADO EL SERVICIO TANTO A ELLAS COMO A LOS DEMAS VECINOS PORQUE SUPUESTAMENTE HABIA OTROS VECINOS QUE USABAN EL AGUA PARA REGAR, PRETEXTO PERFECTAMENTE AUDITABLE Y SANCIONABLE. MIS AMIGOS NO ESTAN EN ESE CASO, PERO AUN ASI LES FUE RETIRADO. HAN RECLAMADO, HAN HECHO CARTAS Y SIGUEN SIN RESPUESTA. PARA COLMO DE MALES, O DE BURLAS, POR LA FINCA DE LA MADRE DE MIS AMIGOS PASA LA ACOMETIDA, ES DECIR, LAS TUBERIAS QUE LLEVAN EL AGUA, Y AUN ASI, PRESTANDO SUS TIERRAS PARA ELLO, ESTAN SIN SERVICIO Y SIN SOLUCION, DOS MUJERES SOLAS EN MEDIO DE LA NADA. SI SANCIONARAN A QUIEN HA PERMITIDO ESTO, SI LO PUSIERAN A CORTAR MARABU, ESTO NO PASABA

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