Un crecimiento a contracorriente

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A Cuba arribaron en 2017 medio millón de turistas por encima de lo planificado.

El crecimiento en algunos sectores demuestra que cuando se trabaja con intencionalidad los resultados son favorables y en beneficio de los cubanos

Economía cubana creció en 1,6 por ciento en 2017

Sancti Spíritus: La economía que va y viene

 

El anuncio por el ministro de Economía y Planificación Ricardo Cabrisas Ruiz del estimado de crecimiento en el entorno del 1.6 por ciento del Producto Interno Bruto calculado a precios constantes, al cierre del año 2017, es motivo siempre de opiniones contrapuestas.

Este incremento lo sustenta el crecimiento en sectores como el Turismo, Transporte y Comunicaciones, la Agricultura y la Construcción, fundamentalmente, y significa, en primer lugar, despojarnos del estancamiento que produce un decrecimiento, conforme fue estimado en un primer momento como resultado del año 2016, aun cuando la conciliación posterior con los organismos que realiza la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) arrojó como resultado de ese año 2016 un discreto crecimiento del 0.5 por ciento del PIB.

 

A mi modo de pensar, entiendo que los índices de crecimiento del PIB no pueden ser una meta, sino que tienen que mostrar el resultado de los objetivos que el país se ha trazado, en el contexto de una economía planificada. Significa además que no podemos ser rehenes del PIB. Los críticos de la economía cubana y teóricos pesimistas estarán evocando que para lograr índices de desarrollo sostenido, este indicador en ningún caso podrá ser inferior al 6 o 7 por cientos.

El plan del año 2017 estuvo marcado por importantes tensiones, sobre todo en los incumplimientos de los ingresos por exportaciones de bienes y servicios planificadas, el no recibo de combustibles contratados, así como irregularidades en la estructura de dichos portadores y en los programas previstos para su arribo, los atrasos por diferentes motivos en varios de los principales programas inversionistas; y sin dudas, el grave efecto de la sequía intensa que azotó al país, principalmente a la región centro-oriental y luego, las devastadoras consecuencias del poderoso huracán Irma, que afectó a la mayoría de las provincias del territorio nacional, con pérdidas estimadas de 13 mil millones 185 mil pesos, cifra que tiene como base de cálculo la paridad del peso cubano con el dólar norteamericano.

A los elementos anteriores se suma, nuevamente, el efecto genocida del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos al pueblo cubano por casi 60 años y que alrededor de las tres cuartas partes de nuestra población lo ha padecido durante toda su vida. Bastaría recordar que en el último período analizado, desde abril del 2016 hasta marzo del 2017, el efecto económico de los daños ocasionados por esta política estadounidense asciende a 4 305.4 millones de dólares a precios corrientes, el doble de las estimaciones realizadas por el Ministerio de Economía y Planificación, como flujos de inversión extranjera directa anual, necesarios para lograr el desarrollo total de la economía.

Cuando el 16 de junio del año pasado el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, firmaba el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba, contentivo de una nueva política que tiene entre sus principales objetivos, recrudecer aún más el bloqueo contra la isla, asumimos que entrarían en vigor nuevas medidas coercitivas contra Cuba y la revocación de otras adoptadas por su antecesor Barack Obama, lo cual pone vigencia aún más a la búsqueda de soluciones integrales para lograr el desarrollo de los sectores de la economía, así como, a explotar todas las potenciales reservas de la nación. 

En el orden interno, el sobrecumplimiento en la producción de los principales renglones agropecuarios, el programa de terminación de viviendas, el incremento en la transportación de pasajeros y el medio millón de turistas que arribaron al país por encima de lo planificado son ejemplos palpables de que cuando se trabaja con intencionalidad los resultados son favorables.

En el orden interno, el sobrecumplimiento en la producción de los principales renglones agropecuarios, el programa de terminación de viviendas, el incremento en la transportación de pasajeros y el medio millón de turistas que arribaron al país por encima de lo planificado son ejemplos palpables de que cuando se trabaja con intencionalidad los resultados son favorables.

El incumplimiento del plan de inversiones, y en particular las asociadas a los programas de desarrollo e infraestructuras y turismo, los incumplimientos en la producción de petróleo equivalente (crudo+gas), el insuficiente resultado de la transportación de cargas dado fundamentalmente por la baja participación del ferrocarril en el tráfico total, las demandas no cubiertas aún por la actividad industrial y en específico en algunos productos agrícolas y pecuarios, así como en el balance deficitario de envases y embalajes para la industria alimentaria son algunas de las prioridades que debemos asegurar para revertirlas durante el presente año 2018.

Los discretos incrementos de la productividad del trabajo y el salario medio en un 2.8 y 2.2 por cientos, respectivamente, se corresponden en cierta medida con el crecimiento logrado del PIB y reflejan una de las mayores reservas con que cuenta el país.

El presupuesto del año que recién termina, estimó gastos de 4 mil millones 63 mil pesos para subsidiar los precios minoristas de adquisición de la canasta familiar normada y más de 14 mil millones de pesos de gastos para respaldar producciones nacionales que sustituyen importaciones y para la exportación.

El presupuesto del año que recién termina, estimó gastos de 4 mil millones 63 mil pesos para subsidiar los precios minoristas de adquisición de la canasta familiar normada y más de 14 mil millones de pesos de gastos para respaldar producciones nacionales que sustituyen importaciones y para la exportación, bajo el principio de que el ingreso o ahorro en divisas que reporten resulte rentable para el país, y en el cual se incluyen producciones agropecuarias tan necesarias para la alimentación del pueblo como el arroz, la carne de cerdo en banda, la leche fluida y el frijol, entre otras.

En septiembre pasado, se garantizó el gasto presupuestario necesario para el inicio satisfactorio del curso escolar 2017-2018, con una matrícula de 1 761 000 estudiantes en los diferentes niveles de la educación primaria y media; y cerca de 185 000 estudiantes en la Educación Superior.

También se respaldaron los gastos de la Administración Pública, la defensa, la Seguridad Social y la Salud Pública y Asistencia Social, cuyos montos representan alrededor del 60 por ciento de la actividad presupuestada contenida en el mismo.

Por décimo año consecutivo Cuba mantiene su tasa de mortalidad infantil por debajo de 5 por cada 1 000 nacidos vivos, y al cierre del 2017 se alcanzó la tasa de mortalidad infantil más baja de la historia, con 4.0 por cada 1 000 nacidos vivos. La mortalidad materna de 38.5 por cada 100 000 nacidos vivos, unido a la esperanza de vida al nacer de las mujeres cubanas de 80.45 años, con un promedio para ambos sexos de la impresionante cifra de 78.45 años, son datos relevantes que ilustran el resultado de los programas de Salud Pública en el país, a la altura de las naciones más desarrolladas del mundo. 

Los subsidios otorgados a personas de bajos ingresos con necesidad de acometer acciones constructivas en sus viviendas y la continuación de los trabajos que se realizan en las labores de recuperación de los daños ocasionados por el huracán Irma, han sido también elementos de marcado carácter humanista que solo una Revolución socialista comprometida con sus ciudadanos, es capaz de atender con oportunidad y de forma sistemática para que nadie quede desamparado.

Los subsidios otorgados a personas de bajos ingresos con necesidad de acometer acciones constructivas en sus viviendas y la continuación de los trabajos que se realizan en las labores de recuperación de los daños ocasionados por el huracán Irma, han sido también elementos de marcado carácter humanista que solo una Revolución socialista comprometida con sus ciudadanos, es capaz de atender con oportunidad y de forma sistemática para que nadie quede desamparado.

Demostrado está que el esfuerzo realizado ante el énfasis hecho por la máxima dirección del país hizo posible garantizar la sostenibilidad de las actividades de Salud, Educación y los servicios básicos que gratuitamente se ofertan como un derecho que recibe hoy nuestra población; pero, sobre todas las cosas, entendamos que la riqueza obtenida de un crecimiento económico en Cuba, a diferencia de la gran mayoría de los países del mundo, es compartida por todos sus ciudadanos.

La mesa está servida, la abnegación en nuestras trincheras de combate diario significan como lo expresó el líder de la Revolución cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, “(…) emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos”, con la satisfacción de que nuestro crecimiento económico se multiplicará siempre en beneficio de todos los ciudadanos de la nación.

El autor del comentario, Oscar Luis Hung Pentón, es presidente de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba

2 comentarios

  1. Tenemos una economía estancada desde hace 20 años. Y no estamos bien.

  2. Cuando leemos y vemos los números, decimos Ñooo que bien estamos!!!!! y nós autocomplacemos y nos conformamos….y no estamos bien nada, hay que compararse con los que mejor están en este sector en la región, aprender de ellos, conocer…. para luego aplicar lo que se adapte a nuestro entorno particular, nós falta mucho pero mucho por lograr y se puede realizar, muchos aspectos son subjetivos y otros más, del orden objetivo…..peeo como dije antes, en números estamos siempre bien??????? Lo estamos de verdad? E dicho.

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