Sobre salario y el nombre de otras retribuciones

Se dice que en la Roma arcaica el servicio de los soldados era recompensado, total o parcialmente, con sal; que muchas familias retribuían a sus esclavos con tan preciada sustancia; y que, en consecuencia, del adjetivo latino salarius (‘perteneciente o relativo a la sal’) surgió el sustantivo salarium (‘remuneración’, fuera en especie o en dinero), y de este, a su vez, el español salario.

De acuerdo con el Diccionario de autoridades, en el siglo XVIII salario designaba, primero que todo, la gratificación que los amos daban a los criados, sin que esto redujera completamente el ámbito de aplicación de la palabra a la economía doméstica. El jesuita Esteban de Terreros precisa en el único lexicón general del español en el Siglo de las Luces, aparte de los académicos, que la denominación más común para el pago a servidores públicos, como personal de oficinas, milicia, consejos, etc., no era salario, sino sueldo.

A juzgar por esos y otros importantes repertorios, el pago que en la época recibía el nombre de salario no tenía, forzosamente, frecuencia regular o periódica. La principal obra lexicográfica de la Academia, el Diccionario de la lengua española (DLE), vino a especificar la regularidad como uno de los rasgos distintivos de salario solo en la vigesimosegunda edición, la de 2001, y en la última, de 2014.

¿Y          qué se sabe del vocablo sueldo?

Siendo la pieza de oro conocida como solidus la paga que antiguamente se daba en Roma a los soldados extranjeros o mercenarios, el nombre de la moneda devino, por metonimia, el del propio pago, y, cuando pasó al castellano, convertido en soldo y luego en sueldo, mantuvo esa significación por lo menos hasta el siglo XVIII, aunque ya en esa fecha también podía referirse a la remuneración de los ministros del rey e, incluso, a la de algunos criados, la cual, como hemos dicho, se llamaba, preferentemente, salario.

Desde sus orígenes sueldo designa una retribución habitual («ordinaria» la califican muchos diccionarios del XVII, XVIII y XIX). Si esta era diaria, sueldo se hacía sinónimo de jornal, unidad léxica que pervive hasta hoy. Por otra parte, hasta finales del XIX sueldo continuó siendo, además, una denominación monetaria, por lo que abundaban realizaciones del tipo un salario de tres sueldos, de cinco sueldos, etc., que en el presente nos resultan extrañas.

En resumen: a pesar de que en el siglo XVIII salario y sueldo mostraban, como nombres de pago, cierta especialización en sus ámbitos de aplicación, las diferencias fueron desvaneciéndose progresivamente hasta que ambos alcanzaron una significación más general que los identificó casi por entero. Ya en los años sesenta de esa centuria, por ejemplo, en el Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes, Esteban de Terreros define así la primera acepción de salario: «Paga, sueldo que se da por alguna cosa o servicio»; y en 1847, en el Diccionario general o Gran diccionario clásico de la lengua española, Ramón Joaquín Domínguez escribe en la tercera de las acepciones de sueldo: «Todo estipendio, honorario, retribución o gratificación señalada a cualquier clase de servicio, trabajo, ocupación, comisión o cosa semejante que lo valga, lo gane, lo exija, lo merezca, etc.».

Tanto en la lexicografía preacadémica como en la académica hasta la decimocuarta edición del DLE (1914), salario y sueldo fueron, en numerosas ocasiones, definidos a partir de la voz estipendio. Aun cuando para nosotros, cubanos, estipendio significa —y cito al Diccionario del español de Cuba— «cantidad de dinero que da el Estado o una institución a alguien para financiar sus estudios», en otros países hispanohablantes estipendio alude a la «paga o remuneración que se da a alguien por algún servicio» —la cita es ahora del DLE—, y, en consecuencia, puede entrar en sinonimia con salario y sueldo.

Otra unidad léxica recurrente para definir salario y sueldo ha sido paga. Tengo la impresión de que, salvo en las expresiones buena paga y mala paga, este sustantivo ha dejado de utilizarse en nuestro país. En su lugar, empleamos la forma pago, la cual, además de indicar —como recoge el DLE— el acto de entrega del dinero (Mañana es día de pago), en Cuba alude a la suma entregada (Se me perdió el sobre con el pago).

Tanto paga como pago provienen de pagar, que, a su vez, es resultado de la evolución fonética de pacare. Este verbo latino se deriva de pax, pacis, fácil de traducir al español: paz. De modo que, etimológicamente hablando, cuando pagamos o nos pagan, quedamos en paz con el otro —persona o institución—, tal y como la locución asevera.

Hay más vocablos que denotan retribución monetaria: remuneración, gratificación, honorario, comisión, propina, dieta… Y pensión, inicialmente un gravamen o impuesto —muy a tono con la semántica de sus parientes, el verbo pesar y el sustantivo peso—, y que solo a fines del XX tuvo en las obras lexicográficas de la Academia una acepción cercana a aquella con que más usamos la palabra, equivalente a retiro y jubilación. Estas últimas, por cierto, indican lo mismo el cese de la vida laboral que la mensualidad asignada por ese concepto.

One comment

  1. Compañero Pedro de Jesús, he visto últimamente en diferentes escritos, inclusive en nuestra prensa, el uso de la palabra DESVELAR, en lugar de DEVELAR, las cuales para mi no tienen el mismo significado, pero lo veo tan reiterado que quiero trasladarle a Ud mi inquietud y a la vez interrogante al respecto; si es que se ha aprobado recientemente alguna nueva acepción de esta palabra o es simplemente un error del periodista o redactor. Gracias.

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