El triunfo de Serguey vs. Serguey

Al lago Albufera Medio Mundo, de Lima, entró Serguey Torres Madrigal con un rival no inscrito en la lista del C-2 a 1000 metros: él mismo. Derrotarlo era un reto tan difícil como enfrentar a los brasileños con toda su jerarquía de campeones mundiales y subtitulares olímpicos.

sancti spiritus, cuba, juegos panamericanos, lima 2019, canotaje, serguey torres
Serguey Torres ganó oro en la prueba de C-2 a mil metros en los XVIII Juegos Panamericanos. (Foto: Cubadebate)

 Y pudo hacerlo, con la fuerza de sus paletadas en sincronía con Fernando Dayán Jorge, con la pujanza de su mente, con el poderío de su corazón. Era la porfía de su vida, aunque en su carrera pródiga obran decenas de medallas en Copas y Campeonatos Mundiales, Centroamericanas, finales olímpicas y un envidiable aval de tres títulos (dos en Río de Janeiro 2007 y uno en Guadalajara 2011) y un bronce panamericano (Toronto 2015).

Pero solo él sabía cuánto le costó llegar hasta sus cuartos juegos continentales. Por eso se desgajó en la meta cuando se vio triunfador ante su rival acérrimo. “Me preparé mucho más motivado y decidido.  Esta medalla ha marcado mi carrera, pues tuve obstáculos mucho más fuertes que el entrenamiento, pero gracias a la presidencia del Inder, que fue quien confió en mis posibilidades hoy, estamos disfrutando este resultado”.

 Con ese ímpetu venció también el peso del pronóstico y del liderazgo: “Ser favoritos siempre presiona un poco más, pero es algo con lo que debes aprender a lidiar y usarlo a tu favor”.

En el lago solo debía cumplir la táctica de siempre. “Lo principal fue una arrancada fuerte, sabíamos que Brasil era el actual campeón del mundo a 500 metros y nosotros subtitulares a 1 000 metros, así que la primera parte iba a ser la más difícil, pero sabíamos que en la segunda mitad podíamos ser superiores; aunque, para ser honesto, creo que rompimos nuestro mejor parcial de media distancia con 1.41 a 500 metros”.

En esa porfía de él contra él, ni tiempo tuvieron para reparar en la parada de los cariocas en medio del agua: “Los brasileños pararon, pero creo que más que indisposición física, como han dicho algunos periodistas, fue porque no pudieron seguirnos el paso”.

Vencido su propio pronóstico, Serguey siguió dentro del agua de Lima. Y es que la distancia de muy poco tiene otros compromisos que, aunque no lo desvelan tanto como ahora, siguen sobre su cabeza como Espada de Damocles, por sus 32 años, por Tokio en la mira y por otros demonios…

“El propósito que tengo para el Mundial de Zseged, Hungría, es estar en medallas, puedes estar segura de que voy a luchar con todo para eso, aunque la preparación está un poco rara porque es la primera vez que vamos a hacerla en solo tres semanas para competir, ahora vamos una semana para La Coronela, luego salimos para Bydgocz, Polonia, a entrenar dos semanas, pero el Panamericano era más importante para Cuba”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *