Serguey en su tercera cuarentena

El remero espirituano cumple su tercer período de aislamiento, ahora en casa, pero se mantiene activo con entrenamientos domésticos

sancti spiritus, coronavirus, covid-19, serguey torres, canotaje
Serguey Torres junto a Fernando Dayán Jorge en el centro de aislamiento de Matanzas.

  No sin sustos, el canoísta espirituano Serguey Torres Madrigal vive su tercer aislamiento en medio de la COVID 19.

Aunque ya la prueba que le hicieron resultó negativa a la enfermedad que sume en el estrés a medio mundo, el termómetro le subió los grados de preocupación.

“Es que hace poco tuve fiebre y…, ¡muchacha!, no te puedo explicar, pero enseguida despejé: yo padezco de amigdalitis, a cada rato me da y estoy en uno de esos procesos, pero ya estoy haciendo un ciclo de penicilina”, me dijo desde el celular desde el hogar donde ahora cumple los 14 días establecidos, luego de su segunda cuarentena en un centro de aislamiento en Jagüey Grande, provincia de Matanzas.

“Aquí me visitan los médicos de la familia, los estudiantes que hacen las pesquisas”.

La preocupación es normal, sobre todo porque su primer aislamiento lo vivió en México, donde se encontraba en una base de entrenamiento para los Juegos Olímpicos y que debió interrumpir luego de 15 días cuando el nuevo coronavirus comenzó a expandirse y lo hizo vivir su primer “medioaislamiento”.

 “Allá estábamos prácticamente en cuarentena porque permanecíamos en un lugar que está alejado de la ciudad, es un complejo al cual las personas no tienen acceso y pudimos entrenar los siete que estábamos en esa base que hacemos todos los años, salíamos de ahí a donde nos atendía una familia que es la que siempre lo hace y todo fue perfecto, pero muy pendientes de las noticias”.

Entonces vio los cielos abiertos cuando le notificaron que regresaría a su país. “Estaba allá preocupado por todo esto, pero tranquilo porque sabía que se hacían gestiones para el regreso porque lo que sí quería era estar aquí. Vinimos en dos grupos diferentes… Yo venía en el avión que ni quería tocar los asientos y parecía un ratoncito en una esquina y en el aeropuerto no hallaba con qué otra cosa protegerme y no tocar nada”.

Al llegar sabía que le tocaba seguir lejos de los suyos, al integrar la lista de “sospechosos” por provenir del extranjero. Esa condición lo llevó hasta el hospital Antonio José de Sucre, de Jaguey Grande. “Nos lo explicaron y enseguida lo entendimos, porque sé que el aislamiento es una de las maneras de enfrentar esta enfermedad. Quiero agradecer las atenciones recibidas en ese centro hospitalario y también a las personas que sabemos estaban muy preocupadas por nosotros”.

 Junto con la expansión de la COVID 19 Serguey recibió la noticia del aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokío para los cuales estaba ya casi listo a juzgar por el nivel de la preparación. “Estábamos a mitad de preparación que ya es habitual hacerla en condiciones de altura. Terminé haciendo mis mejores marcas, casi listo para competir”.

 Pero en la cuarentena doméstica intenta seguir activo. “Actualmente entreno por mi cuenta y hago mucho trabajo aeróbico, que en los deportes de resistencia como el mío es como los cimientos de un edificio: si tienes una buena cimentación tu edificio va a estar fuerte, ahora me voy a concentrar en eso nada más para después construir arriba la otra preparación que es la que me va a llevar a mi medalla olímpica.”

Está claro que en eso sí sueña el remero espirituano, ya que tiene el boleto seguro en el C-2 a 1000 metros junto al cienfueguero Fernando Dayan Jorge para lo que puede ser su cuarta Olimpiada y con el incentivo de haber sido finalista en las tres anteriores citas.

“Ahora lo principal es terminar bien el aislamiento. Pero apenas lo cumpla y tenga la posibilidad me voy a seguir preparando porque quienes tengan la posibilidad de mantenerse activos van a tener mayor ventaja sobre los otros”.

Suspendidas las tradicionales Copas del Mundo que se realizan todos los años por esta época en Europa, Serguey concentra toda su esperanza en los Juegos Olímpicos, aunque sin demasiados traumas, para cuando la COVID 19 le conceda la oportunidad de remar.

“En realidad me da lo mismo que sea ahora, mañana o dentro de un año, no me voy a dar por vencido”, cuelga y se va a poner nuevamente el termómetro porque la última vez le marcó 37 y medio.  

One comment

  1. Adelante hermano me alegra mucho estes bien , me imagino como estaran los viejos , tu hermana y todo el que te quiere incluyendome a mi , un saludo tambien a Dayan, y que sigas mejorando , estammos a la espectativa de todos ustedes para eso somos hermanos del deporte y de Cuba tambien , un abrazo
    J J SIGANSE CUIDANDO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *