Agradecidos en tiempos de pandemia

“Si dejara pasar por alto un hecho conmovedor como este sin comentar al respecto no sería yo. Primero, para que me entiendan, desde el martes 30 de abril y hasta el sábado 9 de marzo, estuve con gran parte de mi familia en un centro de aislamiento, como contacto de numerosos casos positivos de COVID- 19 dentro del propio seno familiar”.

Así comienza su misiva a este espacio el lector Rubén Saucedo Beltrán, residente en  la calle Camino del Guajén No. 87, entre 2da y 5ta, en el reparto Colón de la ciudad de Sancti Spíritus. Dicho centro, refiere, fue habilitado en el Campamento de Pioneros Exploradores próximo al poblado de El Pedrero, en el municipio de Fomento.

De acuerdo con su relato, fueron innumerables las atenciones recibidas en aquel lugar, donde hubo muestras extremas de preocupación para con su niño Thiago, de cinco años de edad. “Tanto los compañeros que estaban dentro de la zona roja como los de afuera, e incluso los trabajadores del Campamento, formaron un equipo y velaron por cada detalle de la estancia de mi hijo y de los restantes pacientes, sin descuidar nunca su labor ni las medidas sanitarias establecidas en los protocolos”, significa.

La preocupación incluyó, escribe, desde la leche para el desayuno y las meriendas hasta las gestiones para conseguir platos de la preferencia del niño. “Incluso un globo sacaron no sé de dónde una tarde, y a la enfermera se le veía complacida mientras aludía a aquellos esfuerzos para hacer feliz a mi pequeño. No puedo enunciar cada una de las buenas atenciones recibidas, porque alargaría innecesariamente el escrito y aún así me quedaría corto”, amplía el remitente.

Rubén busca adjetivos para elogiar, agradecer y estimular la labor del equipo de héroes anónimos —lo escribe con mayúsculas— que con su amor, paciencia y humanismo hicieron posible que él y su familia se sintieran excelentemente atendidos durante las duras jornadas cargadas de estrés por temor a la pandemia.

“Las condiciones no eran como las de un hotel, tampoco tenía algunas comodidades típicas del hogar, es verdad, pero sí estaba en mi ‘casa’, pues estaba en Cuba, imperfecta, pero mi Cuba. Así que mil gracias a todos. ¡Viva Cuba libre y soberana!”, declara.

Al momento de redactar estas líneas daba cuenta, vía electrónica, de la llegada a casa del último y más riesgoso miembro de la familia contagiado con la COVID-19, ya de alta clínica: la abuelita de 86 años, a quien se le confirmó el diagnóstico precisamente en el centro de aislamiento.

Otra misiva enviada al buzón de Cartas… reseña el agradecimiento de un ciudadano que padeció la enfermedad y logró vencerla, el cual fue objeto de seguimiento estricto por parte del servicio de atención primaria en su área de salud.

“Quisiera aprovechar las páginas de Escambray para reconocer el trabajo de la doctora Giselle Entenza Naranjo, del consultorio No. 23 de la ciudad de Trinidad, por su excelente desempeño durante las atenciones para conmigo y mi familia en mi etapa convaleciente, luego del egreso tras haber padecido la COVID-19. Fueron 15 días de amor y profesionalidad que nunca olvidaré” escribió David  López Escalante, trabajador del policlínico No.1 de la sureña villa, quien funge como operario de vectores y reside en la calle Fausto Pelayo Alonso No. 50, entre Constancia y Amistad.

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