Bad Bunny en la Super Bowl 2026: Grito de identidad

Más que un espectáculo de la industria del entretenimiento, lo mostrado en el medio tiempo del Super Bowl fue una defensa a ultranza de la identidad de Latinoamérica

Bad Bunny generó una enconada polémica por su actuación en el medio tiempo del Super Bowl 2026.

Quizá nunca ha oído escuchar el nombre Benito Antonio Martínez Ocasio o, como se bautiza en la música urbana: Bad Bunny. Tal vez sí, y prefiera taponearse los oídos al escuchar su música, porque ha identificado frases sexistas, vulgares, casi impublicables…

El tema de este trasciende a la carrera del boricua, aunque él sea el protagonista de un hecho que puso de cabeza la industria del entretenimiento. El show del intermedio de la 60 edición del Super Bowl, partido final del campeonato de la Liga Nacional de Fútbol Americano, volvió a demostrar que vivimos tiempos en los que, más divertir, urge apropiarse de las artes para dejar mensajes necesarios, precisos y sinceros.

Lo supo hacer el llamado Conejo malo, desde el momento exacto en que decidió ser el primero en cantar en español en ese escenario. Y como si eso no bastara, alzó su voz en nombre de toda Latinoamérica. Más de una clara evidencia e incluso guiños se volvieron en verdaderos gritos en defensa de la cultura e identidad, no de una minoría emergente, como se asume por la política hostil del gobierno norteamericano contra el inmigrante en general y mucho más contra la comunidad latina, sino de una fuerza que existe, sostiene desde hace siglos a todo un continente.

Por eso cada frase, movimiento, invitado que le acompañó se volvió protesta contra la homogenización que intenta cada día imponer desde tendencias tan alejadas que, aunque sus fuerzas son arrolladas, caen de bruces contra nuestras raíces.

No fue un show perfecto, ninguna obra humana lo es. Pero, si en pocas horas rompió récords de vistas en internet y medio mundo ha dado su opinión, fue porque se alza como una declaración de principios, de amor a la tierra propia, de libertad, de esperanzas en tiempos en que el poder hegemónico se apropia de cuanto ardid encuentra a su paso para subyugar, asfixiar, arrancar de las memorias colectivas.

De ahí que sea normal las muchas ronchas que ha generado en la cúpula donde se sostienen los hilos que mueven o intentan mover los pasos fuera de fronteras norteamericanas. Vieron en su propia casa las luces del orgullo y dignidad de una cultura resistente a dobleces.

Hoy fue Bad Bonny, el controvertido boricua; ayer fueron otros tantos; mañana le seguirán muchos más, porque los representantes de las artes jamás se ponen de espaldas. Son consecuentes y responsables con sus contextos. Cargan sobre sus hombros la responsabilidad de la defensa a ultranza de lo que fuimos, somos y seremos, siempre desde lo más valioso. lo que nos hace únicos.

Lisandra Gómez Guerra

Texto de Lisandra Gómez Guerra
Doctora en Ciencias de la Comunicación. Reportera de Radio Sancti Spíritus y corresponsal del periódico Juventud Rebelde. Especializada en temas culturales.

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