Conrado Benítez: la luz de la enseñanza

El joven matancero Conrado Benítez García fue asesinado el 5 de enero de 1961 por bandas contrarrevolucionarias en el Escambray espirituano, convirtiéndose así en símbolo para la recién iniciada Campaña de Alfabetización

Conrado Benítez se convirtió en símbolo para toda la generación de maestros voluntarios.

El 18 de febrero de 1942 nació Conrado, en la ciudad de Matanzas. Durante la niñez tuvo que colaborar en el sostén de la familia, pero sin descuidar su crecimiento cultural. Con 17 años matriculó en el Instituto de Segunda Enseñanza de la ciudad y en abril del año 60 acudió al llamado de la naciente Revolución de alfabetizar a la población de la isla.

Tras vencer el curso elemental para enfrentar tamaña responsabilidad, en el campamento El Meriño, ubicado en Minas de Frío, Sierra Maestra, fue designado como maestro voluntario en la Sierra Reunión, muy cerca de Gavilanes. De allí fue trasladado para el caserío de La Sierrita, donde en un aserradero instaló una aulita para instruir a 44 niños.

En la tarde del 4 de enero de 1961, luego de unas pequeñas vacaciones, Conrado Benítez y Magaly Olmos López volvieron a sus respectivas aulas en el Escambray espirituano. En el trayecto, antes de que los sorprendiera la noche, ella prefirió quedarse en la casa de un campesino. Él, continuó
su camino hacia La Sierrita.

Conrado llegó a su destino y cuando se disponía a descansar fue secuestrado por un grupo de hombres. Había sido capturado por una banda de contrarrevolucionarios, liderada por Osvaldo Ramírez. El joven
fue trasladado hasta un campamento en Las Tinajitas, San Ambrosio, Trinidad y metido en una jaula junto al campesino Eleodoro Rodríguez
Linares (Erineo).

El anticomunista Ramírez le dijo a Conrado que si se aliaba a su guerrilla le perdonaría la vida, pero el matancero le respondió que no podía abandonar a sus alumnos justo cuando comenzaba la Campaña de Alfabetización.

El cinco de enero, al mediodía, los bandidos conocieron que las milicias revolucionarias se encontraban cerca del campamento. El jefe de los contrarrevolucionarios decidió abandonar el lugar, pero no sin antes asesinar a los dos prisioneros.

Alrededor de la una y treinta de la tarde, se enfurecieron con el maestro. Fue apedreado, pinchado con cuchillos y bayonetas, le cortaron los genitales y por último fue ahorcado. Luego, con el mismo proceder, el campesino Eleodoro.

Ese día Fidel llegó al lugar de los hechos y, luego de analizar la situación decidió lanzar una operación militar en la zona de San Ambrosio, donde los bandidos esperaban el inicio de la Operación Silencio.

El Ejército Rebelde junto a las Milicias Nacionales Revolucionarias ocuparon la región, lograron tomar el campamento y ocuparon documentos que demostraron la participación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en los actos terroristas contra diferentes objetivos sociales y económicos.

Conrado Benítez García fue la primera víctima de la gran cruzada educativa que vivía la isla. Se convirtió así, en símbolo para toda la generación de maestros voluntarios. Fueron creadas brigadas de jóvenes entre 12 y 18 años que, en homenaje al joven matancero, llevaron su nombre y su vocación a cada rincón de Cuba.

Adriana Alfonso Martín

Texto de Adriana Alfonso Martín

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