El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció este lunes 23 de febrero, en el 61° período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la emergencia de una “dictadura globalizada“ por parte de Estados Unidos y su agresión a la isla caribeña y a Venezuela.
Rodríguez afirmó que el orden internacional nacido de la Segunda Guerra Mundial, concebido para evitar un tercer conflicto global, está siendo destruido. En su lugar, el canciller cubano señaló que se proclama una filosofía del despojo, interpretada como el derecho excepcional y supremo de Estados Unidos a la conquista y el uso de la fuerza de manera inmanente y cotidiana.
Más allá de las ideologías, todos los Estados nacionales corren peligro, sin importar sus modelos culturales o políticos, advirtió. El diplomático cubano citó el caso de Venezuela, la primera reserva mundial de hidrocarburos, que, de acuerdo con sus palabras, fue atacada vilmente.
En este sentido, se preguntó sobre el futuro de yacimientos de minerales críticos y tierras raras, las reservas de agua, la Amazonía, el lecho marino, el Ártico y la Antártida. También manifestó preocupación por la ocupación de enclaves estratégicos, pasos interoceánicos y rutas de comercio, enfatizando que la debilidad y el oportunismo alientan la conquista.
El ministro cubano cuestionó la libertad de comercio y navegación frente al uso de aranceles como instrumento de agresión y la aplicación extraterritorial de las leyes y la jurisdicción de las cortes judiciales estadounidenses.
Rodríguez denunció específicamente la orden ejecutiva firmada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado 29 de enero, la cual calificó como un castigo colectivo contra el pueblo cubano. El objetivo de esta medida, puntualizó, es crear una catástrofe humanitaria mediante un cerco energético contra la mayor de las antillas.
El canciller cuestionó si una gran potencia puede permitirse intentar destruir a una pequeña nación de paz, provocar una tragedia humanitaria, destrozar su cultura nacional y someter a un pueblo noble y solidario al genocidio bajo el “burdo pretexto de la seguridad nacional“.
En tanto, el titular de Relaciones Exteriores enfatizó que el pueblo cubano defenderá con el mayor vigor y coraje, en estrecha unidad y amplio consenso, su derecho a la libre determinación, la independencia, la soberanía, la integridad territorial y el orden constitucional. Afirmó que esta defensa se realizará con “el concurso de los cubanos que residen en otras latitudes. Impediremos una crisis humanitaria en Cuba“, puntualizó.
Pese a las privaciones y sufrimientos que puedan enfrentar, Rodríguez destacó que el pueblo cubano es consciente, instruido y valiente. Resaltó que Cuba cuenta con recursos humanos altamente calificados, así como universales sistemas de educación, salud y ciencia.
Además, subrayó que la isla posee tierras cultivables, aguas y reservas minerales, infraestructura, produce casi la mitad del crudo que consume, dispone de capacidad de refinación y avanza en una importante y eficiente inversión en energía solar.
El ministro recordó que, con sufrimientos, tres generaciones de cubanos han superado el bloqueo estadounidense durante más de 60 años. Asimismo, subrayó la solidaridad de Cuba con todos, especialmente con las Naciones del Sur. Aseguró que, incluso en el peor escenario, persistirán y encontrarán soluciones creativas, mitigando el daño humanitario y manteniendo la solidaridad.
En su intervención, Rodríguez subrayó el compromiso de Cuba con la defensa y promoción de todos los derechos humanos. El canciller reafirmó el respaldo de su país al derecho inalienable del pueblo palestino y a la integridad de los migrantes. Asimismo, expresó admiración por la resistencia comunitaria del pueblo de Minnesota, Estados Unidos, y reiteró la oposición de Cuba a los dobles raseros y a la manipulación política en el ámbito internacional.
Con motivo del centenario del natalicio del Comandante en Jefe de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, el ministro enfatizó la determinación de la isla para defender su nación. Asimismo, la decisión de salvaguardar una sociedad enfocada en alcanzar la dignidad plena del ser humano.
Finalmente, reiteró la disposición de la nación cubana para un diálogo con Estados Unidos, fundamentado en la igualdad soberana, el derecho internacional, el respeto mutuo y el beneficio recíproco, sin precondiciones ni injerencia en asuntos internos. Este diálogo, dijo Rodríguez, buscaría alcanzar una relación civilizada dentro de las diferencias existentes e incluso promover la cooperación en las áreas que resulten posibles para ambas naciones.
A finales de enero, el inquilino de la Casa Blanca rubricó una orden ejecutiva que declara a Cuba como una supuesta “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional estadounidense, argumentando que “Cuba alberga descaradamente a peligrosos adversarios de Estados Unidos”.
Tras conocerse la nueva agresión de Trump, rechazada por diversos líderes alrededor del mundo, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, calificó la medida como un intento de asfixiar la economía de su país.
“Bajo un pretexto mendaz y vacío de argumentos, vendido por quienes hacen política y se enriquecen a costa del sufrimiento de nuestro pueblo, el presidente Trump pretende asfixiar la economía cubana imponiendo aranceles a países que soberanamente comercien petróleo con Cuba”, puntualizó el mandatario en una publicación en su cuenta oficial en la red social X.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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