Algunas imágenes apenas enfocaban la escena. Otras mostraban con nitidez la oscuridad, el polvo y fragmentos óseos dispersos en el suelo de un refugio sellado. Fue suficiente.
En cuestión de horas, una estructura clausurada hacía más de 15 años, frente a la escuela primaria Arcelio Modesto Suárez Bernal, en el reparto Olivos II, de la ciudad de Sancti Spíritus, se convirtió en epicentro de una alarma pública: en redes sociales ya se hablaba del hallazgo del cadáver de un niño, incluso de una niña.
La sospecha corrió más rápido que la verificación.
LA GRIETA QUE ABRIÓ EL RUMOR
Todo comenzó en la tarde de este martes. Varios niños del entorno, mientras jugaban, rompieron los ladrillos que sellaban el pequeño refugio. A través de la abertura improvisada filmaron restos óseos en el interior.

El material se compartió. Los comentarios crecieron. La versión mutó.
En pocas horas, la narrativa digital daba por hecho un crimen. Sin embargo, vecinos del lugar y la presidenta del CDR más cercano confirmaron que el refugio llevaba más de tres lustros clausurado, sin acceso ni antecedentes de incidentes.
La inquietud, no obstante, ya estaba sembrada.
LA INSPECCIÓN TÉCNICA
Ante la propagación del rumor, acudieron al sitio fuerzas del Ministerio del Interior (Minint), especialistas de Criminalística, representantes de la Asamblea Municipal del Poder Popular y efectivos del Cuerpo de Bomberos de la provincia.
El teniente coronel Rolando Rodríguez Carmenate, jefe del Órgano de Investigación Criminal de Sancti Spíritus, explicó a los vecinos: “Nos dimos la tarea de hacer las investigaciones preliminares de este caso. Aclarar que en la búsqueda que se hizo en el refugio no apareció ningún otro resto que nos pueda llevar a decir que es un ser humano”.
La revisión fue exhaustiva. El espacio fue inspeccionado físicamente y procesado por Criminalística. Los bomberos verificaron cada área accesible.
No se hallaron prendas de vestir, objetos personales ni elemento alguno que sugiriera la presencia de un cuerpo humano. Tampoco existe reporte de menor de edad desaparecido en la zona que pueda vincularse con el hallazgo.
Rodríguez Carmenate fue categórico: “Una vez analizados por los compañeros de Medicina Legal, podemos afirmar que, preliminarmente, los huesos encontrados no se corresponden con un ser humano. Se corresponden con un animal. No se trata de una persona, para dejar bien claro las cosas, porque ya se está comentando que aparecieron los restos de un niño asesinado. Todo eso es falso”.

EL DICTAMEN PERICIAL
La confirmación técnica llegó de la mano de Nairobi Puig González, especialista del Departamento de Medicina Legal de la provincia de Sancti Spíritus.
Tras el análisis osteológico, explicó: “Analizando todas las características de los restos óseos, afirmamos que no pertenecen a la especie humana. No se encontró la cabeza, pero sí partes de las vértebras, las cuales podemos decir que no corresponden a una persona; la pelvis tampoco; ni otros huesos encontrados”.
La hipótesis más probable, añadió, es que se trate de un animal aún sin identificación definitiva: “Todo apunta a un canino, lo más probable”.
En síntesis, la morfología vertebral, la estructura pélvica y la configuración general de los huesos descartan correspondencia con la anatomía humana.
LA RESPONSABILIDAD ANTE LA VIRALIDAD
Lo ocurrido en Olivos II revela una dinámica cada vez más frecuente: la circulación acelerada de interpretaciones antes que de certezas.
Un video breve y varias fotos detonaron una narrativa de crimen. La palabra “asesinado” se instaló antes de que interviniera la pericia científica. En asuntos que involucran a menores de edad, la prudencia informativa no es un formalismo; es una obligación ética.
La inspección no encontró cráneo humano ni pelvis humana ni restos compatibles con la especie humana. No se hallaron prendas de vestir. No existe denuncia de desaparición infantil en el área. No hay indicios de hecho delictivo.
Hubo huesos. Hubo un rumor. Y hubo una verificación rigurosa.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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