Por Cuba entera… el Melanio

Entra en acción el ingenio espirituano, el único central que cumplió su plan de producción el pasado año, y uno de los que mejor ha molido en los últimos tiempos

Las viejas combinadas cañeras aseguran los cortes para la contienda. (Foto: José F. González Curiel/Escambray)

No es casual que espirituanos y personas de otras zonas del país esperasen con interés la arrancada del central azucarero Melanio Hernández, asentado en este poblado del municipio de Taguasco.

El ingenio no solo ha plantado rodilla en tierra durante los últimos años para adelantar un inicio digno de molidas desde diciembre, sino que, además, ha sido de los que mejor se ha mantenido haciendo zafra en Cuba, y único que logró cumplir su plan de producción de crudo en la última contienda.

Para bien del territorio y de la economía nacional, sus molinos, calderas y demás áreas han echado a andar, bajo el común propósito de producir todo el azúcar posible, en el contexto de una zafra que pronostica ser igualmente tensa en el orden material, financiero, de insumos, pero no menos intensa en la búsqueda de soluciones para enfrentar cada problema que se presente, aprovechar al máximo el tiempo, los recursos y sacarle jugo hasta al último canuto de caña que camiones y vagones de ferrocarril depositen en el basculador.

No se trata de un ingenio que se lanza al ruedo productivo armado solo de buenas intenciones o consignas. Estamos hablando de un colectivo que sabe hacer zafra en medio de carencias de todo tipo; el mismo que en las últimas contiendas apenas ha tomado 15 días de vacaciones, para poder garantizar una buena preparación de su industria, con vistas al inicio de la molida.

Quienes han seguido de cerca este asunto saben que –pensando más como país que como central, empresa o provincia– el Melanio ha realizado últimamente prolongadas y agotadoras zafras, a roce de verano, con el consiguiente margen de tiempo muy breve para reparar y estar listos otra vez.

Ojalá en todas las unidades aportadoras de gramínea prevaleciera igual estado anímico, de disposición, de organización, para que la industria pudiese contar con volúmenes superiores de caña: asunto que golpea, en mayor o menor medida, a toda la nación.

No es lo mismo moler toda la gramínea traída desde plantaciones ubicadas en la propia empresa o en áreas cercanas asentadas en la geografía espirituana, que hacerlo (como ha sucedido), además, con materia prima procedente de Villa Clara o Ciego de Ávila.

No obstante, fuerzas de corte como las que tiene la UBPC Guayos y trabajadores de la industria están aptos para meterle pecho a la tarea, porque el llamado a pensar y a actuar como país no es una frase más: cobra forma concreta al interior de los molinos, en el vapor que despiden las calderas, en la energía que aportan los turbogeneradores, y hasta en el humo que emiten las chimeneas.

Si alguien lo pone en duda, que pase cuando lo desee por allí; no es necesario aviso previo. Sin abandonar sus funciones, desde Antonio Viamonte, director de la empresa, hasta el último trabajador van a dispensarle solidaria y respetuosa atención, con una sonrisa bajo el habitual casco de protección.

Pastor Batista

Texto de Pastor Batista

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