Periódico de Sancti Spíritus

Juegos de alto riesgo

Juegos prohibidos.Llora siempre cuando el nieto viene a visitarla. Idénticas facciones, similar estatura, hasta los gestos del hijo que perdió a comienzos de 2012, mientras, junto a una multitud enardecida, dirimía un asunto de dinero y de gallos. La misma puñalada que mató a su muchacho continúa desangrándola día tras día. Durante los años que estuvo en la cárcel sobrellevó la pena y acumuló cariño para darle, pero en cuanto él salió sobrevino la bomba; de ahí su odio a las vallas, los gallos, las apuestas.

Públicas o calladas, historias similares palpitan en hogares y barrios de la provincia. Involucran a muchos, desde el fanático aficionado que apostó cifras descomunales de dinero al equipo errado (de pelota o de fútbol) y terminó con una soga al cuello, hasta los contendientes de peleas de perros que, violentos e inconformes, dramatizaron un hecho de sangre.

“Uno juega por buscarse los quilos. Le pones un peso a un número y te ganas 70. Si le vas a una centena, son 400… Este es el único país que no tiene lotería; que la pongan, eso es negocio pa’ l Estado”, opina un ciudadano de edad madura en pleno Centro Histórico espirituano.

No todo es tan sencillo como lo pintan. Detrás de los juegos de azar se esconden intenciones malsanas y procederes sucios que poco perciben los jugadores eventuales y mucho quienes hacen de ellos una adicción. En ocasiones esta llega de manera inducida.

“Te dejan que ganes hoy, luego pierdes, pero después vuelves a ganar; te van atrayendo, enviciando, tentando y al final llega un momento en que no puedes salir de ese mundo. La víctima se afecta sicológicamente, no le importa nada más y puede sentirse tan hundida que solo ve la salida a su problema en el suicidio. Es un vicio tan perjudicial como el alcohol o las drogas”, razona el licenciado en Derecho Maykel Pérez Reyes, primer teniente e instructor penal del Órgano de Instrucción del Minint en la provincia.

Como parte de sus funciones, trabajó el expediente en fase preparatoria de un caso en el que la víctima resultó un joven con cierta holgura económica, a quien dos ciudadanos —el pasado año— manipularon a su antojo, usando como carnada las presuntas ventajas de un juego de cartas denominado Siete y medio. Cuando hubo perdido sus 75 000 pesos el joven percibió la estafa y puso la denuncia en la Policía, lo que a su vez permitió esclarecer otro hecho en el que un trabajador honesto vio esfumarse el dinero acumulado en varias misiones de colaboración internacionalista, al sucumbir ante la propuesta de los mismos estafadores, “hábiles, con gran facilidad de palabra y poder de seducción”, según los caracteriza Maykel.

Datos aportados por del Departamento de Información y Análisis de la Jefatura del Sistema de Policía en Sancti Spíritus dan cuenta de la destrucción, desde enero del presente año hasta el cierre de septiembre, de 24 vallas que sirvieron de escenario para peleas de gallos. En consecuencia, 77 personas resultaron procesadas o fueron objeto de medidas, de acuerdo con sus contravenciones.

Dichos sitios de reuniones, con “palcos” marcados por números que tienen un valor a la hora de acceder, suelen estar compuestos por rústicas gradas de palo y tablas de palma y encubiertos con guano. Sus lugares de ubicación no eran exclusivamente fincas particulares o patios de viviendas radicadas en lugares recónditos, sino también áreas pobladas de marabú o muy intrincadas pertenecientes a cooperativas estatales, fundamentalmente de crédito y servicios, y a Unidades Básicas de Producción Cooperativa. En la lista negra aparecen, asimismo, la Empresa Forestal y la de Flora y Fauna, en cuyos predios decidieron plantar el show los interesados en sacarle partido. Curiosamente, ningún municipio quedó fuera de esas prácticas y, en el caso de la ciudad del Yayabo, hasta las márgenes de su emblemático río fueron testigos del bullicio de las competiciones, generadoras por excelencia de reyertas y de otras actividades ilícitas, como la venta de bebidas alcohólicas y de comestibles de dudosa procedencia.

La provincia es escenario de juegos al azar de diversas modalidades, desde las chapitas, que asomaron su rostro durante los últimos carnavales, hasta las peleas de perros, con la consabida carga de crueldad y su correspondiente dosis de sangre. No obstante, el peso predominante lo llevan las lidias de gallos y la bolita, que rueda por calles y domicilios sin el menor recato.

Aunque muchos de los casos no llegan a los órganos judiciales, pues se resuelven al amparo del Decreto-Ley 141 sobre contravenciones del Orden Interior, otros se constituyen en causas por delitos de juegos prohibidos, previstos y sancionados según lo establecido en el Artículo 219 del Código Penal, que establece sanciones de privación de libertad de uno a tres años, o multas de 300 a 1000 cuotas, o ambas.

“Tales penas son aplicables, en el caso de la bolita, al banquero, colector, apuntador o promotor del juego, pero si el delito es cometido por dos o más personas, o utilizando a menores de 16 años, entonces la sanción es de entre tres y ocho años”, precisa Elena Cabrera Figueroa, presidenta del Tribunal Popular Provincial, quien detalla que en el 2013 se celebraron 11 juicios con un total de 20 acusados.

Habrá que estar alertas entre noviembre y enero, período favorito para lanzar al ruedo a los gallos y verlos desplumarse unos a otros, mientras la adrenalina sube en las hinchadas venas de los apostadores y el billete camina. Por ahora Escambray alerta, para que ninguna otra madre ni ningún otro adolescente sean víctimas indirectas de acreedores que ponen precio a las vidas, para que antes de arriesgar su capital o sus bienes quien se dispone a jugar lo piense mejor.



Escribe tu opinión:
Escambray se reserva el derecho de moderar aquellos comentarios que irrespeten los criterios ajenos, ofendan, usen frases vulgares o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.