Periódico de Sancti Spíritus

El fútbol espirituano fuera del boom de los ocho

Dieciseis puntos, 18 goles a favor y 30 en contra hablan a las claras de cómo se desvaneció  el sueño espirituano de pelear una medalla

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Una victoria contundente sobre La Habana 3-1 fue la despedida del once espirituano del Campeonato Nacional de Fútbol, que cerró sus puertas este semana con el tïtulo conseguido por Camagüey varias fechas antes del silbato final.

Mas, sobre el terreno de la pista de atletismo de esta ciudad no saltó la alegría que suele acompañar a los triunfos. Mojados por la lluvia de la tarde de despedida, no había mucho que festejar: Sancti Spíritus caía de la primera división y fue a parar al sótano del evento.

El éxito fue como esas rondas de consuelo cuando no queda más por ganar que la satisfacción personal de haberlo hecho bien. “En el fútbol cada partido pesa”, fue una de las sentencias de Yunielis Castillo, el director técnico del elenco.

Sucede que lo que comenzó torcido con una goleada de 0-4 ante Ciego de Ávila, el entonces campeón, fue entonces el presagio de un final no pensado.

No podía pedírsele más a un equipo que, valga decirlo, se “desvencijó” en el curso del evento.  Al ser el fútbol un deporte colectivo, de nada valieron los ocho goles y nueve asistencias de su as Ariel Martínez.

Dieciseis puntos, 18 goles a favor y 30 en contra hablan a las claras de cómo se desvaneció  el sueño espirituano de pelear una medalla.

“Futbolísticamente el equipo funcionó mejor que años anteriores, hubo grandes errores en la defensa, la portería y la ofensiva, mayoreamos casi todos los juegos, pero fallamos muchos goles, y los tres porteros que tuvimos nos embarcaron unos nueve partidos, a pesar de que  eran de calidad, pero con muchos errores, uno de ellos hace un mes y medio que no va a entrenar, pero así y todo está en la selección nacional, además se sintió la ausencia de Pedro González, que ahora está en Venezuela, quien es el entrenador de esa área”, enfatiza el director técnico.

“Los demás jugadores no supieron  acompañar a Ariel, perdimos nueve regulares, unos se fueron a trabajar en lugares donde les pagaban mejor, otros por decisión personal y otros por lesiones, por tanto hubo que improvisar; los refuerzos fueron pésimos no nos rindieron, a pesar de eso el equipo trabajó, sobre todo los muchachos jóvenes, que aun sin opciones lo dieron todo en el terreno. Realmente se nos fueron dos partidos claves con Las Tunas y Guantánamo”, apunta.

A esta altura se echa de menos también a los pocos partidos preparatorios: alrededor de tres, contra 18 o 20 el año pasado.

“Hemos tenido apoyo, pero no podemos esperar por otra gente para topar, tenemos que montarnos en camiones, en tren si no hay combustible para ir, habrá que coger terminal para prepararse, porque en el torneo es cuando empiezan a verse los errores. Creo que también fue un problema de suerte, pues no cayó el gol cuando tenía que caer, goles hechos que fallaron,  partidos que se nos fueron de la mano, imagínate con 21 tiros a puerta y no lograr ningún gol…”, añade Castillo.

Para no echarle todas las culpas a la suerte, no pueden pasarse por alto dos lamentables sucesos de trifulcas en el terreno  propio y el de Ciego de Ávila que terminaron por manchar el espectáculo, más allá de las razones que pudieran asistirle al elenco en reclamo de lo que ellos llamaron una injusticia.

“En Ciego no nos dieron los tres puntos que eran nuestros, por decisión del representante de la Comisión Nacional de la disciplina Antonio Garcés. Con el juego 3-2 perdiendo nosotros, fallan un penal a nuestro favor y entraron personas de las gradas, agredieron a uno de nuestros jugadores de manera violenta, nos tiraron piedras, por tanto se acabó el juego, y en todos los reglamentos cuando pasa eso en la sede por problemas de seguridad el home club pierde el juego y se suspende la sede. Acá tuvimos problemas con un árbitro, nos sancionaron a tres atletas, aunque, a decir verdad, no han dicho cuál es la sanción, pero la disciplina fue buena  y el ánimo también en general”, opina el director técnico.

Colmado de optimismo, diría yo que demasiado, Yunielis Castillo saca las mejores experiencias y mira hacia la próxima temporada.

“No estamos contentos, nos deja un mal sabor, pero de las derrotas se sacan experiencias, sobre todo en el aspecto táctico, de terminar partidos que a veces los veíamos fáciles y no hacíamos lo que teníamos que hacer y ahí se nos iban, quizás por exceso de confianza”.

Ahora habrá que echar a rodar de nuevo la pelota, buscar otros oxígenos con mayores motivaciones entre quienes todas las tardes de manera espontánea llenan el terreno aledaño al estadio José Antonio Huelga, al cual le vendría muy bien un mejor acabado en medio de su terreno silvestre para crear un espacio con todas las de la ley para un deporte que puja en la provincia.



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