Permiso, Comandante

Rafael Daniel participó en múltiples coberturas a visitas de Fidel a la provincia.
Rafael Daniel participó en múltiples coberturas a visitas de Fidel a la provincia.

Con esa especie de ábrete, sésamo, Rafael Daniel se convirtió en el único periodista espirituano que entrevistó cuatro veces al líder de la Revolución cubana,  Fidel Castro Ruz.

 

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Salvo para algún trámite oficial, jamás precisa los apellidos. Cuestionado por unos y aplaudido por otros, este hombre controvertido y popular nunca pasa desapercibido. Ni los años ni los achaques apaciguan su personalidad. Desde el currículo profesional una verdad salta a la vista: Rafael Daniel es un reportero de armas tomar.

Con casi 40 años de ejercicio en periódicos, emisoras de radio y sobre todo en la televisión; con más de 270 premios nacionales y provinciales a pesar de su formación empírica; con una vida entera dedicada al oficio, quizás muchos desconocen su mérito más preciado: ser el único periodista espirituano que ha conseguido entrevistar cuatro veces a Fidel Castro.

“En 1991 me habían enviado con otros colegas a cubrir los Juegos Panamericanos. Estaba reportando el boliche para la televisión. El día de la final, aunque Cuba no competía, ni ese deporte cuenta con mucho arraigo aquí, se apareció inesperadamente en la bolera de Plaza como a la una de la tarde. Todo el mundo se quedó estupefacto. Hacía varios días que él no salía en público y eso había generado comentarios de la prensa extranjera. No estaba previsto entrevistarlo y me dije: ¡tengo que hacerlo!

“Intenté acercarme, pero alguien de la Seguridad me impidió pasar. Volví y me dijeron que me iban a quitar la credencial. Le dije al camarógrafo: cuando diga Permiso, Comandante, enciendes la cámara. Estaba como a 15 o 20 metros, sentado en las gradas. Aproveché un momento de silencio y se lo dije. Preguntó de qué medio era y me mandó a acercar.

“Él estaba en alto y quedé prácticamente colgando de un muro para acercarle el micrófono. Yo andaba de traje y corbata, tuve que saltar por allí hasta que alguien me puso un calzo debajo de los pies. No di la vuelta porque se me iban a colgar otros periodistas y quería mi exclusiva. Es la entrevista más larga que he podido hacerle, duró como 20 minutos. Hablamos sobre los juegos, el desarrollo del deporte en los países latinoamericanos, ya él veía un futuro para Brasil y México. Con su tremenda visión también me dio criterios de lo que Cuba podía aportar en este campo para la región.

“Como solo me había dado la entrevista a mí, periodistas extranjeros quisieron comprármela, pero respondí que esa no era mi función. Cuando llegué al ICRT dije que traía la última. Nadie esperaba aquello. Ni siquiera la editaron, la pusieron para todo el mundo y luego la retransmitieron varias veces”.

La teoría insiste en la importancia de preparar un cuestionario previo antes de entrevistar a una personalidad, ¿cómo pudiste dialogar improvisadamente con Fidel?

“Las cuatro entrevistas que le he realizado a Fidel han sido para la televisión y todas han sido improvisadas. He tenido la suerte de hacer el periodismo integralmente, de escribir sobre diversas temáticas y eso te da un conocimiento general. Sin pretender darme brillo ni mucho menos, lo que te da la posibilidad de improvisar es el conocimiento que tengas sobre los distintos temas. El periodista tiene que estar en constante superación, conocer de todo. No me imaginaba que se me iban a presentar estas oportunidades, pero estaba allí y no desaproveché el momento. Con un micrófono y una cámara a mano lo menos que podía hacer era eso”.

Rafael Daniel es un reportero de armas tomar. (Foto: Vicente Brito / Escambray)
Rafael Daniel es un reportero de armas tomar. (Foto: Vicente Brito / Escambray)

Ya Rafael Daniel había interpelado antes al Comandante en Jefe en Fomento, durante un recorrido por centros de Salud, y en los Lagos de Mayajigua, donde ofreció amplias declaraciones sobre la importancia de la medicina natural y tradicional asociada al turismo.

“En mi trabajo siempre trato de sacar el máximo. Todavía tengo esa entrevista grabada y conservo en la memoria una anécdota que habla de la gentileza de Fidel con la prensa. Cuando llegó nos preguntó desde qué hora estábamos allí. Le dijimos que desde el amanecer, entonces se interesó por saber si nos habían atendido con merienda y eso, pero andábamos en ayuna. Nos invitó a almorzar con él allí en Los Lagos, conversó amigablemente con nosotros sobre cosas comunes como si fuéramos una familia”.

El último diálogo del reportero espirituano con el entonces Presidente cubano transcurrió durante su visita a Sancti Spíritus en 1996. En Banao intercambiaron sobre el programa alimentario y el desarrollo de la acuicultura, pero la verdadera trascendencia de ese encuentro llegó casi por azar.

“Un grupo de periodistas lo rodeaba y ya habíamos comenzado a preguntar. Mi equipo de grabación estaba obsoleto y no funcionaba. Empecé a darle unos golpecitos hasta que arrancó. Cuando terminó sus declaraciones, me comentó del mal estado de la técnica y empezó a hacer preguntas. Cuando se enteró de que tenía que ir a Santa Clara a editar todos los materiales comenzó a sacar cuentas del gasto por esos viajes. En ese momento los telecentros existían en muy pocas provincias. Indicó que le presentaran varias propuestas para hacer más viable el trabajo de la televisión aquí. Le enviaron dos o tres ideas, pero él aprobó hacer un telecentro y esta fue la primera provincia nueva que lo tuvo”.

En el 2002 Rafael Daniel pudo haber dialogado nuevamente con el Comandante en Jefe, pero una pifia profesional se lo impidió. Por primera vez había coordinado la entrevista al concluir la tribuna abierta en la plaza de Los Olivos. Cuando terminó su discurso, Fidel empezó a conversar con los familiares de los Cinco e ingenuamente colocó el micrófono en la conversación.

“No sabía ni de qué estaban hablando, fue un error mío. Cuando se dio cuenta me dijo que aquello era una conversación personal y que no era correcto transmitirlo. Pedí disculpas y a esa hora no sabía qué hacer con el micrófono. En broma me preguntó qué yo haría si me mandaba a coger preso. Le respondí que siempre había dicho: Comandante en Jefe, ordene; así que iría preso. Me dijo que lo disculpara pero que aquella era una conversación privada. Después no tuve valor de pedirle la entrevista y perdí esa posibilidad”.

Fidel a veces se molestaba con la prensa, ¿en todos esos intercambios nunca te hizo una crítica?, ¿qué te satisfizo más de esos encuentros?

No, por el contrario, siempre me trató bien. Pensaba que sería difícil entrevistarlo y fue fácil, daba facilidades para nuestro trabajo. Era muy accesible, yo no esperaba eso por el nivel que él tiene. Todo fluía natural. Yo le decía: Permiso, Comandante, y empezaba a preguntar. Tengo hecho un documental de una hora sobre él. Ha sido una suerte poder entrevistar cuatro veces a Fidel. Aquí en Sancti Spíritus siempre fue con la cámara del ya fallecido Pepín Camellón. Lo que más me satisface es haberlo logrado siendo un periodista de provincia, porque generalmente eso sale por los medios nacionales.

¿Qué impresionaba más de un entrevistado como él?

La personalidad que irradiaba, sus respuestas. No le gustaban las preguntas tontas, tuve suerte porque siempre las improvisé. Desde niño escuchaba hablar de Fidel como uno de los hombres más importantes del mundo, nunca pensé poder estar cerca de él y menos entrevistarlo.

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