Periódico de Sancti Spíritus

Prevención, a punto del infarto

En Sancti Spíritus, en lo que va del 2016, las enfermedades del corazón constituyen la primera causa de muerte y de años de vida perdidos atribuidos a discapacidad

sancti spiritus, cardiologia

Todo el mundo sabe sus nombres y apellidos, pero no domina cuál es su índice de masa corporal o en cuánto tiene regularmente su presión arterial. La afirmación viene del doctor Manuel José Lage Meneses, especialista con más de 40 años auscultando el ritmo cardíaco de estas interrogantes.

Números en rojo lanzan señales de alerta y hacen obligadas las reflexiones. En Sancti Spíritus, en lo que va del 2016, las enfermedades del corazón constituyen la primera causa de muerte y de años de vida perdidos atribuidos a discapacidad. Durante el año 2015, el 57 por ciento de las muertes por estas dolencias ocurrió debido a afecciones isquémicas y de estas, el 55. 9 por ciento fue por infarto agudo del miocardio.

La hipertensión arterial y la diabetes mellitus, ambas con altos índices de prevalencia en la población espirituana, son las desencadenantes de la mayoría de los accidentes cardiovasculares.

¿El combustible detonante? La obesidad, la hipertensión arterial, la dieta malsana, el hábito de fumar, el alcoholismo y la falta de ejercicio físico.  A sabiendas de ello, las personas o se creen inmunes o no advierten cuánto alimentan el polvorín de la aterosclerosis —causa común de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular—, considerada por la Organización Mundial de la Salud como una pandemia del siglo XXI.

Ante esta realidad sería lógico preguntarse, ¿en el territorio son suficientes las medidas para prevenir el riesgo de padecer enfermedades del corazón?

Desde la mirada aguda del jefe del Grupo Provincial de Cardiología, Manuel José Lage Meneses, la prevención no ha ganado suficiente espacio en la atención primaria ni en la secundaria de Salud. En su opinión, hay preguntas aún sin respuestas convincentes en el tintero de la familia y el personal del sector encargado de educar a la población. ¿Cómo utilizamos los ratos de ocio?, ¿realizamos actividad física?, ¿qué comemos, cómo lo comemos y en qué horarios?, ¿cuántos hipertensos y diabéticos no saben que lo son?, ¿cuántos desconocen que presentan lesiones cardiovasculares ya? ¿Cuántas responsabilidades personales y de los promotores de salud hay compartidas en el asunto?

“Sancti Spíritus es la tercera provincia con mayor tasa de envejecimiento de Cuba y este trae, casi obligadamente, las enfermedades adquiridas del corazón”, subrayó el también especialista de segundo grado en Cardiología.

En la atención terciaria hay luces sobre los servicios de rehabilitación cardiaca, hoy entre los mejores del país. Pacientes infartados, con insuficiencia cardíaca, arritmias, incluso trasplantes, una vez rehabilitados se incorporan a la sociedad. Aun así, lo lógico sería evitar llegar a este punto del camino o a la necesidad de realizar procederes invasivos y altamente costosos para el país, díganse coronariografías, angioplastia con stent, cirugía cardiovascular y coronaria, entre otros. 

Evidentemente, la prevención se erige como la alternativa más razonable para cambiar el curso no solo de las afecciones coronarias, sino, además, de las oncológicas y cerebrovasculares, registradas como el segundo y tercer motivo de muerte, respectivamente, en Sancti Spíritus.

Las estadísticas ofrecen luz sobre el asunto. De acuerdo con el Anuario Estadístico de Salud de la provincia, 218.9 personas por cada 100 000 habitantes fallecieron en 2015 por tumores malignos; 201.5, por enfermedades del corazón, y 82.4, debido a procesos cerebrovasculares.

“Si disminuimos las causas que originan uno de estos males, eliminamos las raíces que motivan todos los otros”; así de categóricos fueron los criterios de destacados profesores del área de Centroamérica y el Caribe asistentes al Primer Taller Regional de Cardiología Preventiva y Rehabilitación Cardiovascular, celebrado recientemente en el Hospital General Universitario Camilo Cienfuegos, del territorio.

En nuestro país hay un aumento creciente de los índices de diabetes y de obesidad, relacionado con la ingestión elevada de calorías, fundamentalmente de azúcares y carbohidratos. Ello conduce a que más del 45 por ciento de los cubanos debuten con hipertensión y mueran más de 20 000 por enfermedades cardiovasculares cada año.

No desconocemos tampoco que mantener una dieta sana en los días que corren provoca arritmia en los bolsillos del ciudadano común. Un paquete de habichuelas o zanahoria, un pepino o aguacate, salvando las diferencias, son cotizados casi como un cuadro del famoso pintor español Salvador Dalí. No obstante, hábitos que vienen desde la cuna hacen que elijamos un pan con jamón o un refresco de cola, aunque luego nuestra cartera, igual, quede lista para un electrocardiograma.

Los costos en vidas humanas duelen más y vale el llamado de alerta. De no controlarse los factores de riesgo —aclara  la Organización Mundial de la Salud— las muertes por enfermedades cardiovasculares alcanzarán en 2030 la cifra de 23 millones en el planeta. A juzgar por las estadísticas nuestras, Sancti Spíritus debe tomar el pulso a la prevención, necesitada hoy de un examen radiológico invasivo tan profundo como una coronariografía.



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