Béisbol sub 15 espirituano por una medalla

La aspiración del equipo espirituano de béisbol categoría Sub-15 es incluirse en el podio del Campeonato Nacional

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Madurez y cohesión parecen darse la mano en este elenco.

Para la familia del béisbol espirituano, la clasificación a la final del equipo Sub-15 viene a ser como una luz luego de un oscuro 2016, cuando una sola categoría se ubicó en las primeras posiciones.

Justo esta salió de los primeros lugares, razón suficiente para que el colectivo que conduce David Luna se propusiera revertir las cosas. El salto fue de gigante: récord de triunfos para el territorio con 29 y segundo elenco más ganador entre 16 participantes.

Lo primero fue cubrir todas las áreas con entrenadores. “El año pasado ninguna tuvo técnico estable y, por tanto, no se hicieron bien las estrategias”, afirma David, quien lleva tres años al frente de los muchachos.

“Tuvimos la convicción de clasificar desde antes del torneo. La vez anteriior cuando vimos que no se podía estar en la final jugamos más con quienes harían equipo, buscamos más la fuerza, pero nos falló porque no podíamos hacer ni las pesas. Ahora hicimos casi todo el trabajo en el gimnasio y contamos con el apoyo de Mario Jiménez, que desde entonces le dio un plan de trabajo a cada atleta para que lo realizara en su casa”, añade el director.

MENTALIDAD GANADORA

Madurez y cohesión parecen darse la mano en este elenco. La  mayoría comparte terreno desde la categoría 11-12 años, ocasión en la que obtuvieron plata nacional o cuando clasificaron en los años siguientes. Han cultivado, por tanto, una mentalidad ganadora.

“Nunca se ven derrotados, saben luchar los juegos de abajo; además, se quieren mucho, pues llevan tiempo juntos y hay varios líderes”, puntualiza.

El terreno lo confirma. Históricamente estas edades han carecido de un buen bateo. Esta vez se ensañaron con el aluminio al punto de resultar segundos en average con 344 y anotadas (338), y terceros en hits (376). Hicieron convivir en armonía las conexiones fuertes con la rapidez sobre las bases y lideraron los jonrones (9), los dobles (79) y las bases robadas (68).

“Es difícil que en un equipo los nueve regulares estén sobre 300,  pero consiguen las victorias porque saben robar, corren bien las bases, son buenos tocadores de bola, saben hacer jugadas de sorpresa y algo importante: les puse metas a cumplir y todos las rompieron: quien debía robar ocho bases, robó 12, quien debía batear sobre 320, superó los 360”, argumenta David.

Mucho tiene que ver la dupla Liusvani Meneses -Irolando Ulloa, quienes compartieron la preparación de bateo y defensa, esta última distinguida como la mejor del país con promedio de 963 (935 es la media nacional) y cuarta en doble play con 40, con destaque para la combinación de Kevin Arévalo y  Dereck Escobar, alrededor de la segunda y el siol, y Yaidel Guerra Cabello y Carlos Chávez, en la alternancia de la receptoría.

“Hacía rato que no veía un equipo de Sancti Spíritus batear tanto, hemos ganado en fuerza —alega Meneses—. Hicimos muchas repeticiones y bateo en el terreno, nos hemos enfocado en batear hacia la mano contraria. También ayudó que pudimos disponer de pelotas y en la defensa repetimos acciones sobre todo en el infield”.

Lo de la defensa asombra más porque han entrenado y jugado dentro de una nube de polvo en un terreno abrupto, agravado por la falta de mantenimiento. “Este estadio —el José Antonio Huelga—  es un buen potrero. Por suerte los muchachos conocen las trampas, saben donde da el mal baun, dónde tienen que atacar, dónde ceder”, dice David y los números no lo dejan mentir. Ahí ganaron 16 de los 18 partidos jugados como local.

SONÓ EL ALUMINIO

Cierto es que el aporte del aluminio resulto colectivo, mas varios nombres sobresalen, en particular el de César Hernández, tercero entre todos los bateadores con 444, líder en hits (60) y bases robadas (18), segundo en dobles (14), en jonrones (3) y bases recorridas (89); tercero en sluging (659) y en anotadas (46) . Así reafirma las dotes que enseñó en el 2015, cuando resultó el mejor de su categoría en Cuba, o mucho más atrás, cuando fue segundo de los bateadores en el Mundial Sub-12.

“Hago mucho swing, mucho corring, sin embargo, no hago muchas pesas, pero utilizo bastante las muñecas. A ello se suma que tengo muy buenos entrenadores  y la preparación ha sido efectiva”. Menciones obligadas ameritan Kevin Hayron  Marrero, eficaz al bate y en el box, con 388 de promedio, tercero en impulsadas (44) quinto en hits (52) y balance de cinco victorias y una derrota y 1.83 Promedio de Carreras Limpias como lanzador; Dereck Escobar (358) cuarto en dobles (12) y quinto en robos (14), y Kevin Esney Arévalo (347) y octavo en anotadas (4).

Tras la pálida actuación precedente, el área de los pitchers se repuso de la mano de Roberto “El Caña” Ramos para terminar con el tercer mejor promedio de limpias del país: 4.11 y como el equipo al que menos le batearon con 218 de average.

“Fortalecimos la preparación con la ayuda de David Luna junior y Osmani González. Los muchachos comenzaron dando muchos boletos, pero fueron mejorando con horas en el terreno, tiempo dedicado al control y por su propio interés.

“Hicimos una buena labor de bullpen junto a los receptores, guiando al lanzador a trabajar en la zona que quiera el entrenador y el juego. La parte física se enfocó a fortalecer las piernas, pues de lo contrario se tiende al cansancio más rápido. Utilizamos dos pitchers  fijos para los dos primeros juegos: Luis Danis Morales y Eliecer Llorente, y el tercero se podía usar como abridor o como relevista y entre ellos estaban Ewin Parra, Yoel Chaviano o Kevin Marrero”, expone Ramos.

En efecto, Luis Danis concretó una temporada de ensueño: primero en promedio de ganados y perdidos (8-0), segundo en victorias, líder en lechadas (3) y tercero en juegos completos (3), octavo en PCL (2,50), décimo en ponches (48)  y 174 de bateo contrario.

“Me siento más duro y entreno bien para tener confianza con mis lanzamientos, tan así es que el control es mi principal arma, mi profesor siempre me dice que debo dar strikes y eso hago. También esta vez el entrenamiento ha sido mejor, pues el año pasado hubo momentos en que ni profesor había”.

En un fuerte compendio que integran La Habana, Santiago de Cuba, Las Tunas, Villa Clara y Pinar del Río, Sancti Spíritus sueña en grande, acaso para marcar una temporada beisbolera diferente cuando a inicios de mayo arranque el pleito por el trono. “La meta es discutir una medalla”, asiente David y apuesta por la preparación, la alegría incesante de sus muchachos y el apoyo de los padres, pues “sin ellos no hubiéramos llegado hasta aquí”.

One comment

  1. Angel del Monte

    Sorprende, enterarse ahora por David Luna, que el equipo no contó el pasado año con entrenadores para todas sus área. Muy poco profesional parece esto. Por supuesto, ahí está una de las razones del bajo nivel técnico que muestran los atletas juveniles al llegar a series nacionales. Tienen una escalera de formación, pero a todas luces esta es insuficiente…

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