Tensión en la presa Lebrije

Salideros de gran magnitud en la conductora que lleva el agua a Jatibonico provocaban la pérdida de más de 9 millones de metros cúbicos de agua en un año 

sancti spiritus, recursos hidraulicos, presa lebrije
Unión de los tramos de tubería de Polietileno de Alta Densidad con la moderna tecnología italiana. (Foto: Luis Herrera/ Escambray)

Diciembre del 2016. Especialistas de Recursos Hidráulicos, de la Empresa Provincial de Acueducto y Alcantarillado de Sancti Spíritus y de la papelera Panchito Gómez Toro, esta última responsable del acueducto que hoy presta servicios a la población de Jatibonico, además de la industria, recorren a pie los 12 kilómetros por donde se desplaza, bajo tierra, la conductora de 900 milímetros de diámetro que lleva el agua desde la presa Lebrije a esa localidad.

Lo visto entonces fue sorprendente. Ya  sabían que de los 500 litros por segundo que se bombeaban para uso industrial y humano se perdían 300. Un plan emergente se trazó entonces para eliminar, lo antes posible, los 16 grandes salideros detectados en la conductora. Además, se eliminaron de inmediato 16 conexiones ilegales para regadío agrícola.

 ACCIONES CON URGENCIA

“Esa conductora está formada por tubos de centro acero de 900 milímetros de diámetro, material que ya hoy no se utiliza. De inmediato entraron en acción brigadas de mantenimiento de la papelera, del central Uruguay, de Tabacuba, la Empresa Provincial de Aprovechamiento Hidráulico, la UEB Acueducto de Jatibonico y dos brigadas nuestras; con los recursos disponibles, en el mes de diciembre se logró eliminar siete salideros y otros ocho entre enero y febrero”, declaró a Escambray  Emilio Hernández Sánchez, director de Mantenimiento y equipos de la Empresa Provincial de Acueducto y Alcantarillado.

“Al unísono —dijo— en enero se inició en La Habana la fabricación de unos 80 metros de tubos de Polietileno de Alta densidad (PAD), que fueron trasladados en tramos hasta Jatibonico, pues el mayor salidero se encontraba próximo al tanque del acueducto, en áreas de la papelera, donde había una extensión de 80 metros de tubería en mal estado, revestida por una fundición de concreto imposible de romper, por lo que se decidió sustituir esa extensión de centro acero por tubos de PAD”.

Para acometer ese trabajo, paileros-soldadores de la Empresa Provincial de Acueducto diseñaron y picaron las láminas necesarias de planchas de acero de 10 milímetros de espesor, después en los talleres de la UEB ZETI pertenecientes a la Empresa Azucarera Sancti Spíritus se moldearon las piezas, que retornaron al taller de Acueducto, donde, mediante un proceso manual, se conformaron los tramos de tubos y codos de acero con grandes cordones de soldadura eléctrica, así como las bridas y portabridas necesarias para acoplar la tubería de PAD a la de acero.   

OBRA COMPLEJA

Viernes 10 de febrero. El sol se esconde lentamente por el horizonte. En un extremo de la profunda zanja Pedro Morales Hashán suelda el aro (brida) a un pequeño tramo de tubo de acero para fijarlo a la tubería que se extiende hasta la Lebrije. Mientras Carlos Cruz Rodríguez, el otro soldador, se toma un descanso. En el otro extremo, 80 metros más allá, Ariel Jiménez con los hombres de su brigada conectan un gran codo, con sus válvulas de aire acopladas, a la tubería de acero del tanque.

En un costado de la gran explanada, donde se despliega el arsenal de equipos y hombres en constante ajetreo, Ramiro, Paíto y Denis, operarios de la sofisticada tecnología italiana de fundición por termofusión a altas temperaturas, trabajan sin cesar para unir cada tramo de tubería, entre tanto los operarios de la retro y la grúa van desplazando hacia la zanja la mitad de la longaniza de tubos unidos.

“En Cuba hay solamente tres camiones autocargables con esta tecnología de termofusión. El nuestro pertenece a la Brigada Hidrored Cuito Cuanavale, de Recursos Hidráulicos en Camagüey. El lunes día 6 llegamos a nuestras casas a las cuatro de la madrugada. Veníamos de hacer un trabajo de varios días, similar a este, en Vertientes. Apenas dormimos unas horas, pues nos avisaron para que viniéramos a apoyar esta obra en Jatibonico”, expresó Ramiro Puello Lago, al frente del pequeño colectivo.

Los trabajos en esta obra de gran complejidad, se habían iniciado el lunes 6 de febrero y se concluyeron al amanecer del sábado 10. “Las jornadas se extendían desde el amanecer hasta la madrugada, con breves pausas para el descanso. Unos hombres dormían a ratos sobre la hierba, mientras los otros soldadores continuaban las labores, presionados como estábamos, porque la ciudad de Jatibonico llevaba varios días siendo abastecida de agua con carros cisterna. Pero al final queda la satisfacción de que hoy se le ahorran a la presa Lebrije 300 litros de agua por segundo, que antes se perdían”, sentenció Emilio Hernández, quien dirigió las acciones en el terreno.

EPÍLOGO

El caudal de la presa Lebrije descendió 9 millones de  metros cúbicos de agua en los tres primeros meses de sequía, del 30 de octubre al 30 de enero. El día 14 de febrero quedaban 13 millones de metros cúbicos en su vientre, solo el 13 por ciento de la capacidad del embalse. Ahorrar al máximo el agua es, por tanto, un deber insoslayable de todos los habitantes de Jatibonico, máxime  cuando los pronósticos meteorológicos presagian escasez de precipitaciones para los próximos meses.

La provincia de Sancti Spíritus se encuentra hoy en fase de alerta por intensa sequía, decretada por la Defensa Civil. Diversas acciones se continúan acometiendo en las conductoras. La más comprometida ahora es la de la presa Siguaney, donde están pendientes varios salideros y apenas queda en ese embalse poco más de un millón de metros cúbicos de agua utilizable.

Deja un comentario

Escambray se reserva el derecho de moderar aquellos comentarios que irrespeten los criterios ajenos, ofendan, usen frases vulgares o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.