Una regla con muchas contravenciones

Según la normativa académica, debemos pluralizar los numerales cardinales cuando se comportan como sustantivos. En algunas expresiones muy usadas, sin embargo, no sucede así. Considerando tan abundante casuística, el autor sugiere modificar la regla

cuba, lengua española, rae, en la punta de la lengua
Ilustración: Osval

No me imagino diciendo ―ni escribiendo― que el 666 tiene tres seises, para señalar que la cifra 6 se repite tres veces en el afamado «número de la bestia». Sin embargo, de acuerdo con la Nueva gramática de la lengua española (NGLE) y el Diccionario panhispánico de dudas (DPD), esa es la forma correcta, porque los numerales cardinales (uno, dos, tres…), cuando funcionan en calidad de sustantivos, presentan variación de plural, a diferencia de su uso predominante, el de adjetivos (Compré seis cebollas) o pronombres (―¿Cuántas cebollas compraste? ―Compré seis).

En consecuencia, las siguientes construcciones serían erróneas: Hizo unos dos ilegibles; Tu número de teléfono tiene varios tres. Y habríamos de corregirlas así: Hizo unos doses ilegibles; Tu número de teléfono tiene varios treses. Con la dificultad añadida de que, entre personas seseantes, como usted y yo, doses y treses suenan idéntico a doces y treces, los plurales respectivos de doce y trece.

Por suerte, no todos los cardinales tienen plurales tan horrísonos: ceros, cuatros, cincos, sietes, ochos, nueves… Y esta clase de expresiones, con las cuales se alude no al significado cuantificador de los números, sino a los signos o símbolos que los representan, son bastante infrecuentes.

Habituales son, en cambio, realizaciones del tipo Dentro de poco Fulana cumple los quince; Los quince de Menganita estuvieron buenísimos. ¿Habría que decir ―y escribir― quinces, y no quince, en estos decursos?

En el primer ejemplo se sobrentiende la existencia de un sustantivo tácito, años, al que quince se refiere: Dentro de poco Fulana cumple los quince (años). Por tanto, el numeral, con pleno significado de cantidad, se desempeña como adjetivo o pronombre (los criterios de análisis varían), y no hay razón para pluralizarlo, conforme a la regla.

En el segundo ejemplo, Los quince de Menganita estuvieron buenísimos, el numeral no indica cuantificación; es el nombre de una actividad festiva, celebratoria, conseguido acaso a partir del abreviamiento o elipsis metonímica de una expresión más extensa que a veces se escucha o escribe: la fiesta de ~ por los quince (años) de

En virtud de su naturaleza sustantiva en construcciones similares, quince puede acompañarse, además de por el artículo, por posesivos y demostrativos: A tus quince fueron más de cien personas; Esos quince tienen que haber costado una fortuna. En todas quince rechaza la marca de plural, aunque contravenga la pauta académica, ajena a tales fetecunes.

Distinto sería si el enunciado alude de manera inobjetable a más de un festejo: El año pasado me invitaron a varios quinces, pero no fui a ninguno; Cobré los cuatro quinces que filmamos esta semana. Incluso si la referencia que se hace es inespecífica o genérica: Los quinces son un negocio rentable; Quinces así mejor ni hacerlos; Siempre rechacé ir a quinces; Fulano fue un famoso ensayador de quinces… Al menos en la escritura, en estos casos quince sí debería pluralizarse.

Vale, en consecuencia, diferenciar los sintagmas de interpretación genérica fotos de quince y fotos de quinces, muy vistos en anuncios. Mientras en fotos de quince el numeral podría denotar lo mismo la edad de la cumpleañera que el evento social de celebración, en fotos de quinces, remitiría solo a las fiestas.

Sintagmas controversiales son también los del tipo la década de los años sesenta y sus variantes reducidas: la década de los sesenta y la década del sesenta ―propia del español americano, según el DPD―.

Si bien resulta claro que en las dos primeras secuencias el numeral se encuentra en aposición respecto de años ―manifiesto en un caso, omitido en el otro―, y que la aposición es una función sustantiva, la Ortografía de la lengua española, el DPD, e incluso estudiosos del calibre de Manuel Seco y José Martínez de Sousa, defienden que el numeral permanezca invariable, básicamente, por la aceptación mayoritaria entre los hablantes, y porque ―sostiene Seco― la pluralización (los sesentas) es de origen inglés.

Por último, fijémonos en la expresión temporal de esta oración: Cobro los días cinco. Y en su variante: Cobro los cinco. También en ellas el numeral (cinco) constituye un sustantivo en aposición con otro (días), explícito o tácito. Contrario a la regla académica, tampoco acepta el morfema de plural (Cobro los cincos).

Más que significación cardinal u ordinal (cinco como ‘quinto’), el numeral posee aquí valor identificativo. Los (días) cinco es una unidad meramente denominativa integrada por sustantivos apuestos que no concuerdan, semejante a la página trescientos, la planta veintiuno, la ley doscientos ―ejemplos tomados de la NGLE― y a otras etiquetas cuyo segundo miembro no es numeral: las tiendas Caribe, los premios Caracol, etc. (Aunque uno halla, de vez en vez, tiendas Caribes.)

¿Conclusión? Que la normativa académica debe tomar en consideración tan abundante casuística y relativizar la regla sobre la pluralización de los numerales en función sustantiva.

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