El otro parto del hospital de Trinidad (+fotos)

En el mayor centro asistencial del municipio concluyen varios trabajos que mejoran el confort y la calidad de los servicios médicos

trinidad, hospital trinidad, inversiones en la salud, salud publica
Los trabajos de rehabilitación en el Hospital General de Trinidad Tomás Carrero Galiano mejoran el confort y la calidad de los servicios médicos. (Fotos: Ana Martha Panadés/Escambray)

Marta Saroza sonríe con picardía desde la cama y asegura sentirse mucho mejor. La anciana se recupera de una sepsis respiratoria complicada con asma que requirió el ingreso en el Hospital General de Trinidad Tomás Carrero Galiano, donde se intervienen varios objetos de obra sin interrumpir los servicios médicos.

Cuando se proyectaron las acciones de remodelación en las salas y se previó el cronograma de ejecución en el mayor centro de salud en la urbe sureña, todos conocían de las complicaciones que podrían alterar las rutinas hospitalarias; mas, en pleno apogeo constructivo la actividad asistencial ha estado literalmente contra las cuerdas en la institución, que desde hace tiempo le queda chiquita a uno de los municipios con mayor población en la provincia de Sancti Spíritus.

La sala de Medicina se incorpora a los servicios con un alto confort.

La reparación capital de la sala de Medicina exigió entonces la reorganización de este servicio en otras dependencias y a la vez monitorear con precisión absoluta las capacidades de ingreso mientras se ejecutaron también trabajos en las salas de Maternidad, Miscelánea en el segundo nivel y la farmacia, antes situada en el área exterior del edificio.

A ello se sumó otra urgencia: acoger a las embarazadas atendidas en el Hogar Materno que se alista para un proceso de remodelación con el apoyo de la Oficina del Conservador de la Ciudad y el Valle de los Ingenios. Pese a todo, el hospital trinitario mantiene sus signos vitales.

LOS SERVICIOS MÉDICOS, LA PRIORIDAD

Ante esta suerte de rompecabezas, la doctora Yaquelín Alfonso, especialista en Medicina General Integral y subdirectora de la institución, controla a punta de lápiz la disponibilidad de camas y la atención médica a los pacientes.

“Se torna difícil —admite—, pero la premisa es evaluar cada caso que llega y confirmar el criterio médico de ingreso. Si no existe la capacidad en ese momento se remite al Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos. Contamos también con un número de camas en el Policlínico de Condado, que cuenta con sala de hospitalización”.

A media mañana el ruido del taladro retumba en todo el pasillo central. Brigadas de trabajadores por cuenta propia sustituyen la carpintería de la sala de Maternidad en tiempo récord para afectar lo menos posible el sosiego propio de un centro asistencial. Para la paciente Lourdes Pomares lo más molesto es el polvo.

Durante las acciones constructivas se reorganizaron los servicios para garantizar la asistencia médica en el hospital trinitario.

“Como trinitaria comprendo que estos trabajos van a mejorar las condiciones de la instalación, pero la higiene es fundamental en un hospital y esa ha sido siempre una debilidad en este”, comenta y su reclamo no es el único cuando Escambray indaga en las causas de este padecimiento crónico.

La inestabilidad del personal de servicio, la inexistencia de algunos medios y recursos y la falta de control no faltan en el diagnóstico que se agrava con la indolencia y la indisciplina de pacientes y familiares. Algunos han llegado a sustraer elementos de plomería o tomacorrientes, por no mencionar hechos que han provocado tupiciones de las redes hidrosanitarias en la institución a donde acudimos todos en busca de asistencia médica.

Y mientras la nueva sala de Medicina se encuentra a punto de reiniciar sus servicios, el doctor Rolando Ávalo Rojas, especialista en Geriatría y Gerontología, coincide en que mantener las labores asistenciales en medio de tanto ajetreo constructivo constituye un desafío mayúsculo.

“Lo más complejo fue disminuir las capacidades del servicio de Medicina Interna, el de mayor flujograma en una instalación de este tipo. Llegamos a contar con alrededor de 12 camas en la sala de Cirugía y algunas en Terapia Intermedia. El trabajo casi en condiciones de hacinamiento resultó estresante, pero, aun así, ofrecemos una atención de calidad a los pacientes”, agrega satisfecho el joven galeno.

De acuerdo con Alieski García, inversionista, en la sala de Medicina se dan los toques finales para su próxima reapertura.

UNA SALA DE LUJO

Los servicios de Medicina en el Tomás Carrera Galiano estrenan una sala de mayor confort y lo agradecen pacientes, familiares y personal sanitario. Lo corrobora Alieski García Trocones, responsable de la actividad de inversiones en el hospital, quien agrega que el costo de la intervención supera los 2 millones de pesos.

“Se garantizó un trabajo de calidad, desde el suministro de los recursos hasta el acabado de las labores. Es verdad que se incrementaron las cifras previstas inicialmente en el plan de reparaciones y mantenimiento, pero todo ha sido por un bien mayor que impacta en el nivel de satisfacción de los trinitarios.

“Estas mejoras se extendieron a las salas de Maternidad y Miscelánea, que también se beneficiaron con trabajos menores, mientras en el área externa prosigue la ejecución de la sala de Hemodiálisis y el resto de las obras que incluye la reactivación de tres cápsulas elevadas para el almacenamiento y distribución del agua”, refiere García Trocones.

Propiamente en la sala de Medicina, la primera acción constructiva se realizó en las redes hidrosanitarias, uno de los puntos críticos del centro asistencial que ha sido testigo de apuros y chapucerías en procesos inversionistas anteriores; pero esta vez Escambray constata la calidad y el buen gusto en las labores, encargadas a dos formas de gestión no estatal, la cooperativa no agropecuaria Visuales y la mipyme Tecno Eléctrica, ambas de Sancti Spíritus.

“Para esos trabajos —insiste el inversionista— se aseguró la importación de todos los componentes y la aplicación de modernas tecnologías como la termo fusión, con la cual se evitan futuros salideros. En las pruebas de calidad los resultados fueron satisfactorios. El tema hidrosanitario no será un problema en esta sala”.

En el área exterior de la institución sanitaria prosigue la ejecución de otros servicios.

A su lado, los jóvenes Alejandro David y Javier González colocan las últimas piezas del falso techo. “Tenemos más de seis años de experiencia en trabajos de este tipo”, dice uno. “Esta sala la hicimos con el corazón porque sabemos lo que representa”, añade su compañero.

La remodelación total de los baños y el área de enfermería, la sustitución de la carpintería por ventanas de cristal, los modernos tomacorrientes, el enchape de mármol, el falso techo, la iluminación led para disminuir el consumo energético… Una sala de lujo le ha nacido al hospital de Trinidad.

Ana Martha Panadés

Texto de Ana Martha Panadés
Reportera de Escambray. Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas sociales.

Escambray se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, así como los que no guarden relación con el tema en cuestión.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *