¿Trajiste el mandado?

Hacer los mandados en Cuba equivale, por lo común, a adquirir los bienes necesarios para el sustento del hogar en cualquier establecimiento comercial

Los mandados son, por antonomasia, los víveres y otros artículos que compramos por la libreta de abastecimiento en la bodega.

A veces el sustantivo mandado significa ‘gestión que implica desplazamiento’. De manera que hacer un mandado o ir a un mandado denota llevar a cabo una gestión fuera del sitio donde estamos. Puede tratarse de una compra, pero también, digamos, de un asunto burocrático o de un negocio. De hecho, cuando no queremos revelar la índole de cierta diligencia, o, simplemente, para ofrecer una mera excusa que permita librarnos de alguien inoportuno, apelamos a mandado como un archilexema o palabra baúl, con un significado tan general que resulta por completo impreciso: Ahora no te puedo atender; tengo que hacer un mandado; Regreso rápido; voy a un mandado

Otras veces mandado se utiliza como un único tipo de gestión: ‘compra’. Así, hacer los mandados en Cuba equivale, por lo común, a adquirir los bienes necesarios para el sustento del hogar   —básicamente, alimenticios, higiénicos y de aseo—  en cualquier establecimiento comercial: En esta casa la que hace los mandados es mi abuela.

Asimismo, los mandados, siempre en plural y antecedida la expresión por el artículo determinado, son, por antonomasia, los víveres y otros artículos que compramos por la libreta de abastecimiento en la bodega: Los mandados de este mes no vinieron en tiempo, por ejemplo.

Como se aprecia, pareciera que desde la denotación de una acción genérica (‘gestión’), el sustantivo ha cobrado el sentido de una acción específica (‘compra’) y luego ha pasado a designar los productos tangibles que se obtienen mediante esa acción específica (‘víveres y otros artículos…’).

Unas palabras, primero, sobre las acepciones referidas a acción: ‘gestión’ y ‘compra’. Vale señalar que en la actualidad ambas acciones pueden ejecutarse a instancias de otra persona o por la propia voluntad e interés del ejecutor. Únicamente en el primer caso el sustantivo mandado guarda un vínculo semántico directo con el verbo mandar y, resultan, por consiguiente, los usos más antiguos.

Ha de tenerse en cuenta, además, que mandar estuvo en sus inicios ligado a relaciones jerárquicas (‘ordenar el superior al súbdito’). Solo con el tiempo se aplicó entre iguales (‘encomendar o encargar algo’). Así, en varios fraseologismos compilados por Gonzalo Correas en 1627 la aparición de mandado supone el trato entre personas de diferente rango social: «Al mozo perezoso, pon la mesa y envíale al mandado»; «Mándame, mi amo; mándame, mi amo: no sé cuál mandado haga».

De igual manera sucede en la literatura costumbrista cubana del XIX que logré revisar. En las realizaciones de mandado son negros y mulatos quienes fungen como mandaderos. El siguiente ejemplo pertenece a Cuadros de costumbres cubanas (1875), de Francisco de Paula Gelabert: «Te doy un peso, si me coges a ese que le dicen Pulpeta y me lo traes aquí; dijo una vez doña Candelaria a un mulato, de quien se servía ella para sus mandados».

Otro tanto registra, en 1942, Francisco Santamaría para el español de México. Según el célebre diccionarista, en ese país mandado era tanto el ‘acto de ir de compra al mercado por orden de otro’ como ‘compra que hacen las criadas, por lo común’.

Mientras el significado ‘gestión’ es panhispánico, el otro, ‘compra’, aunque aparece en el Diccionario de la lengua española como de uso en México, Cuba y Nicaragua, según el Diccionario de americanismos es propio, además, de otros países de este lado del Atlántico.

Ahora, un comentario sobre la acepción referida a producto ‘víveres y otros artículos…’. Santamaría también la asienta como mexicanismo, ‘provisión de boca para el consumo diario que del mercado o del comercio se lleva a casa’. Y en el único diccionario de cubanismos anterior a la época revolucionaria donde la hallo es en el de Esteban Rodríguez, en 1959: ‘la cosa u objeto que se adquiere por compra en el mercado o tienda. Dícese generalmente con relación a los víveres o artículos que se compran con destino al consumo de la familia’. 

Conviene aclarar, sin embargo, que en México se utiliza en singular, el mandado, con valor colectivo ‘conjunto de alimentos…’ (comprar el mandado, traer el mandado); mientras que los cubanos la empleamos siempre en plural, los mandados.

La acepción relativa a producto tiene otro avatar en el español de Cuba. En preguntas como ¿Trajiste el mandado? o Tu chofer no me dio el mandado, el sustantivo mandado puede significar ‘cosa enviada’, ‘cosa encargada’ o, simplemente, ‘cosa’. Muchas veces recurrimos a expresiones de este tipo en situaciones comunicativas donde juzgamos inconveniente revelar la naturaleza de cierto objeto.

Este sentido elusivo de mandado, que lo hace equivaler a cosa, quizá guarde relación con la denominación vulgar del pene, obtenida por síncopa del sustantivo: el mandao. De hecho, en Cuba y en varios países latinoamericanos, los hablantes se refieren al órgano sexual masculino como la cosa, y en algunos, asimismo, el mandado forma parte de locuciones verbales referidas a la sexualidad: hacer el mandado, por ejemplo, significa en Colombia ‘tener una relación sexual con alguien’.

Pedro de Jesús

Texto de Pedro de Jesús
Miembro Correspondiente de la Academia Cubana de la Lengua. Narrador y ensayista. Premio Alejo Carpentier.

Comentario

  1. Marcos Perera, de Cifuentes

    No, hace mucho tiempo que en Cuba no tiene nada de «común» que los mandados incluyan todo lo necesario para el sustento del hogar, mucho menos en «cualquier establecimiento comercial». Saludos.

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