Apuntes para enderezar la economía

Desde finales del mes de octubre y hasta el 30 de diciembre se debate en los colectivos laborales el Programa de Gobierno para corregir distorsiones y contribuir al desarrollo del país

Ilustración: Osval

Lo torcido casi siempre viene así, con defectos de fábrica, pero en materia de economía nada debe ser irracional o inexacto, sino certero y eficiente desde la raíz, para evitar la debacle financiera.

El complejo contexto económico cubano viene generando en los últimos tiempos un amplio espectro de opiniones en todos los escenarios habituales, de ahí que, aunque a muchos les resulten cuestionables el momento y las circunstancias, a finales del mes de octubre se sugirió estudiar y consultar en los colectivos laborales, hasta el 30 de diciembre, el Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía.

Mucho se ha opinado sobre qué torceduras enmendar y de qué forma hacerlo, sobre la base de un documento con 10 objetivos generales, enfocados en abrir un horizonte a la economía: la gestión de empresas, el desarrollo territorial, del Gobierno, de la defensa, la seguridad nacional y la ciencia e innovación; la protección a las personas y comunidades en situación vulnerable; la prevención y reducción de delitos, corrupción, ilegalidades e indisciplinas sociales; así como la recuperación del Sistema Electroenergético Nacional.

Ha sido un intercambio serio; así lo refirió a este medio de prensa el M. Sc. Miskel Acosta Paredes, funcionario del Comité Provincial del Partido que atiende la actividad económica, y aclaró que no se trata de una consulta popular, como ya se ha hizo con la Constitución y otros cuerpos legales; tampoco es una ley y, dada la importancia que tiene para el desarrollo del país y su carácter operativo, se decidió nutrirlo con las opiniones de los secretariados de la Federación de Mujeres Cubanas, los Comités de Defensa de la Revolución, la militancia de la Unión de Jóvenes Comunistas y el Partido, las organizaciones sindicales y las estructuras del Gobierno.

En Sancti Spíritus se planificaron alrededor de 6 000 reuniones, de las cuales se han realizado más de 900, cifra que incluye unas 60 previstas con el sector no estatal.

Casi nada ha sido pasado por alto. Según el especialista, los criterios relacionados con el avance en la implementación del programa de estabilización macroeconómica figuran entre los más recurrentes; en ese sentido, las principales opiniones se centran en la importancia de lograr que nuestro país concrete una política de precios coherente y que se logre un marco regulatorio en materia de precios que satisfaga la demanda de nuestro pueblo.

De igual modo, es de interés para los cubanos la política monetaria, uno de los principales aspectos del programa de estabilización macroeconómica y la necesidad de transformar el mercado cambiario.

En tal dirección, el Banco Central de Cuba ha trabajado en la creación de condiciones para iniciar transformaciones en el mercado de divisas, bajo principios de gradualidad y temporalidad, toda vez que en la economía cubana coexisten actualmente distintas tasas de cambio, lo que genera distorsiones, incentiva la informalidad y dificulta la trazabilidad bancaria y fiscal de los hechos económicos.

Las transformaciones cambiarias no son un fin en sí mismas, sino una herramienta para ordenar la economía y fortalecer el sistema financiero. De hecho, desde el 18 de diciembre rige en el país una nueva tasa de cambio y, como se ha informado, se trata de un proceso gradual, responsable y transparente, en correspondencia con las condiciones específicas de Cuba.

Otro punto de debate ha sido la producción de alimentos, a partir de que la población lo reconoce como una necesidad básica para reducir importaciones y regular los precios una vez que exista una oferta más cercana a la demanda.

De igual manera, son tendencia las opiniones relacionadas con el cumplimiento de las políticas sociales en el fortalecimiento en los sectores de la Salud, de la Educación y los servicios en general.

Entre otras relacionadas con estabilización macroeconómica, aterrizadas al día a día de cada cubano, las sugerencias son coincidentes en cuanto a subsidiar personas que lo requieran, cuando corresponda, y no productos, así como en la eliminación gradual de gratuidades indebidas y subsidios, algo para lo cual, según algunos, ahora no es el momento por la afectación que puede producir en la capacidad de compra de la población.

Si bien el programa no define fecha ni plazos, lo cierto es que para ganar esta batalla la economía cubana necesita desafíos, y también aciertos, a pesar del bloqueo, embargos financieros y desastres meteorológicos que demandan de recursos para la recuperación; su establecimiento no debe ser a plazos extendidos porque la realidad cubana no puede esperar.

Los análisis objetivos hechos por la dirección del país y un pueblo conocedor de su entorno económico requieren un plan de acción justo y real para que cada acción contribuya a enderezar la economía y mejorar calidad de vida de su gente.

Carmen Rodríguez

Texto de Carmen Rodríguez
Reportera de Escambray por más de 30 años. Especializada en temas económicos.

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