Con 27 campañas jugadas y una carga inmensa de lideratos a cuesta, el espirituano Frederich Cepeda Cruz constituye, sin lugar a dudas, la mayor leyenda de las series nacionales en el presente siglo.
De los que han hecho carrera completa en nuestros diamantes beisboleros, ninguno ha brillado más bate en mano que el Gallo Mayor, quien cumple 46 años de vida este 8 de abril.
Cepeda, quien no ha sido tomado en cuenta en los elencos para los recientes eventos internacionales de envergadura, con méritos suficientes para integrar la nómina de esos planteles, a pesar de su veteranía, constituye verdadero ejemplo de consagración a los equipos de su provincia y a la pelota jugada en Cuba.
Cuando decida colgar los spikes dejará marcas que resultarán difíciles de ser borradas si tomamos en cuenta que el éxodo de peloteros y el cumplimiento de contratos en el exterior, entre otros factores, impedirán que los jugadores desarrollen trayectorias tan extensas como la del yayabero que se estrenó en la campaña de 1997-1998.
Transcurridas 64 versiones de los torneos creados en 1962, el recio toletero es el hombre que más ha comparecido a la caja de bateo (10 mil 729), el máximo acumulador de cañonazos con dos mil 599 y el único miembro del club de los que han conectado 500 dobletes (502).
También el que más corredores ha fletado hacia la goma (mil 526), casillero en el que en la pasada edición sobrepasó a Orestes Kindelán Olivares, el Tambor Mayor de los Avispas de Santiago de Cuba, quien remolcó a mil 511 de los corredores que encontró a bordo en su fructífero andar por los campeonatos nacionales.
Nadie ha recorrido más bases que él como resultado de sus batazos (cuatro mil 369) y su maestría para discriminar los lanzamientos de los serpentineros adversarios le permite ser el único que ha recibido más de dos mil boletos (dos mil 356) y aventaja en 800 al mítico Antonio Nicolás Muñoz Hernández.
Asimismo, el mejor bateador ambidiestro que han conocido las series nacionales con 457 bases por bolas intencionales supera al Gigante del Escambray que, tras despedirse del béisbol activo en la cita de 1990-1991, parecía inalcanzable con las 273 que recibió en 24 contiendas.
Ocupante del noveno puesto en average ofensivo (336), entre los cientos de jugadores que han desfilado por nuestras justas del deporte de las bolas y los strikes, Cepeda secunda a Enriquito Esteban Díaz Martínez (mil 638) en carreras anotadas con mil 583, además de ocupar el cuarto lugar entre los jonroneros (386), a solo 14 de ingresar en el selecto club de los 400 bambinazos que solo cuenta con tres inquilinos: Orestes Kindelán (487), Lázaro Junco Nenínger (405) y Omar Linares Izquierdo (404).
No descubro el agua tibia al decir que el Gallo Mayor hubiera picado tan alto como muchos de los cubanos que han hecho carrera en Grandes Ligas.
En una ocasión relaté, que al concluir el partido contra Brasil en el 3er Clásico Mundial (2013), el japonés Sadaharu Oh, rey de los jonroneros en el planeta con 868 vuelacercas, visitó el banco de primera base al equipo criollo y en particular le llamó la atención Frederich Cepeda.
Y en esa formación estaban varios estelares que después llegaron a la Gran Carpa como son los casos de José Dariel Abreu, Yulieski Gourriel, Yasmany Tomás, Erisbel Arruebarruena, José Miguel Fernández y Guillermo Heredia.
Cuando en 2023 se dio a conocer la lista preliminar de 50 jugadores de la cual saldría el equipo Cuba que nos representaría en el V Clásico Mundial de Béisbol y lo privaron de convertirse en el primer cubano con cinco participaciones en esas citas, hasta el famoso narrador de ESPN, oriundo de Santiago de los Caballeros, República Dominicana, Ernesto Antonio Jerez Bueno hizo un pedido especial con respecto a la presencia de Frederich Cepeda.
En su cuenta de Twitter, el creador de la célebre frase para narrar los jonrones: «Sólido, conectando. A lo profundo…» y «¡No… no, no, no, no, no! ¡Dígale que no a esa pelota!”, solicitó: “Por favor, incluyan a Frederich Cepeda en la selección. Sería su quinta participación desde que este evento inició en 2006 y ha demostrado que todavía tiene el talento para representar a su país”.
Cepeda es uno de los íconos de esas lides, en las que en su primera versión veinte años atrás, Cuba con su presea de plata obtuvo su mejor resultado en la historia de esta disciplina, con independencia de sus éxitos en Copas del Mundo, los tres cetros olímpicos, Copas Intercontinentales y Juegos Centroamericanos y del Caribe.
En la historia de esos clásicos que ya van por seis, el espirituano encabeza varios casilleros a los cuales me referí en el espacio que la Agencia Cubana de Noticias (ACN) le dedicó al certamen realizado en marzo pasado, pero vale volverlos a recordarlos: jits: (32), impulsadas (23), bases por bolas (22) y lidera junto al canadiense Justin Morneau el casillero de tubeyes (8).
Un dato menos conocido es que eslabonó una cadena de 13 juegos consecutivos conectando de hit en porfías de este rango; la comenzó en la primera edición del 2006, tras compilar de 4-1 frente a Panamá; y se extendió hasta el segundo clásico, al irse en blanco en cuatro turnos contra Japón.
Dicen que a veces las estadísticas pueden ser frías, pero en el caso de Frederich Cepeda Cruz, los números sí hablan y revelan que ha sido la estrella que más ha brillado en series nacionales en lo que va de siglo, lástima que le hayan faltado títulos colectivos con su equipo.
Pero esa no es su culpa, los Gallos no han podido subir a lo más alto del podio de premiaciones durante el periodo, solo lo hicieron en la campaña de 1978-1979, cuando el legendario jugador aún estaba por nacer.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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