Huele a zafra en el Melanio Hernández

El arranque de cada contienda azucarera sobrepasa los límites del central para cambiar el ritmo de toda una comunidad

En Tuinucú se respira ya el aire de la nueva zafra azucarera. (Fotos: José F. González Curiel/Escambray).

Llegó la hora del arranque. Movimiento de camiones, combinadas cosechadoras de caña, trenes cargados de vagones y pelotones camino a los campos. La Empresa Agroindustrial Azucarera Melanio Hernández se sacude toda. En la industria se vive un ajetreo que ya es costumbre en esta época del año. El humo de la chimenea trae recuerdos, desvelos y esperanzas.

Desde el campo hasta el central han de hilvanarse un grupo grande de aseguramientos para este día, que vivirlo junto a los hombres y mujeres del azúcar es todo un privilegio.

La zafra se decide en el campo. La calidad de la gramínea y su cosecha es el primer punto alto del arranque.

Las viejas combinadas cañeras aseguran los cortes para el inicio.

No son pocos los obstáculos que los pelotones deben sortear en el surco para mantener los ritmos que la eficiencia industrial demanda. El largo tiempo de explotación de la maquinaria, junto a las carencia de insumos para los mantenimientos hacen mucho más difícil la tarea, pero la inteligencia y creatividad de los operarios ayuda a seguir la marcha de los cortes a la vez que se crean las condiciones básicas de atención a los trabajadores en el campo.

Manos avezadas ponen remedio a los males de la vieja tecnología para el corte de caña.

Un peso importante tiene el rápido traslado de la caña para poder lograr rendimientos altos en su procesamiento. Para ello se aseguran las reparaciones y se ponen a disposición los recursos imprescindibles para los medios de transporte por carretera y por ferrocarril.

Probar que todos los recursos para extraer el jugo a la gramínea y la fabricación de azúcar funcionan con normalidad es un proceso lento y lleno de tropiezos que ha de realizarse al detalle con el fin de  asegurar el inicio de la contienda, evitar paralizaciones y garantizar los rendimientos industriales.

Especialistas con alta capacitación siguen de cerca el funcionamiento de los molinos.
Comprobar la humedad de bagazo decide en la extracción de la mayor cantidad de azúcar posible a la caña.
El encendido de la caldera es el corazón para el arranque de la molienda.

Mientras el Melanio Hernández arranca y el olor a melaza envuelve a Tuinucú, los habitantes de la zona reviven el deleite que se convirtió en patrón identitario, transmitido de generación en generación, cuando el día del inicio de la zafra, año tras año, la vieja chimenea anuncia que todo comienza a ser diferente mientras dure la zafra.

La industria de Tuinucú ya calienta caldera.

José F. González Curiel

Texto de José F. González Curiel
Editor Web y reportero del Periódico Escambray. Sancti Spíritus. Cuba.

Escambray se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, así como los que no guarden relación con el tema en cuestión.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *