Una foto histórica de la redacción de Granma Internacional resume las esencias de este semanario. En ella, el colectivo posa sonriente frente a un inmenso mapamundi. «Nuestro trabajo llega al mundo», afirma un letrero en la parte superior.
Internet o las redes sociales tardarían aún décadas en llegar. Sin embargo, gran parte de ese mapa ya conocía sobre Cuba y su Revolución gracias al colectivo que, sentado y en aparente calma, tenía la inmensa responsabilidad de multiplicar el mensaje de la Isla y de su gente.
Hojear los archivos de una publicación que en Cuba ha sido pionera en muchos aspectos es regresar a momentos decisivos de la historia nacional y del mundo. Constatarlo no resulta sorpresa: Granma Internacional ha sido, ante todo, consecuente con las raíces que le dieron vida.
En enero de 1966 se realizó en La Habana la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina, conocida como la Tricontinental. Apenas cuatro meses antes, en octubre de 1965, Fidel había anunciado la creación del periódico Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
La capital cubana acogió la Tricontinental y allí estuvo Granma, con una edición especial en español, inglés y francés, destinada a los participantes: miembros de organizaciones políticas y sociales convocados a aquella cita de los pueblos.
«Teniendo en cuenta las favorables opiniones recogidas sobre la utilidad de aquellas ediciones, hemos considerado que resultaría beneficioso, al propósito de dar a conocer fuera de nuestro país la realidad de la Revolución Cubana, editar un resumen semanal en español, inglés y francés contentivo de las más destacadas informaciones y reportajes aparecidos en el diario Granma durante la semana anterior».
Esas palabras, ubicadas en la zona central de la portada de la primera edición de Resumen Semanal de Granma, marcaron el nacimiento de la publicación y definieron su propósito fundamental.
Era el 20 de febrero de 1966. La nueva proa comenzaba a surcar mares para llegar a otros destinos: algunos simbólicos y muchos, literales.
A lo largo de estas seis décadas existen numerosos nombres imprescindibles; entre ellos el de Alberto Rubiera, primer director, y Gabriel Molina Franchossi, quien también ocupó esa responsabilidad por varios años.
En sus inicios el semanario reproducía una selección de los artículos publicados en Granma. Posteriormente, desarrolló su agenda editorial propia.
«El ámbito de esta publicación era diferente, y por lo tanto así tenían que ser sus contenidos, lo cual se alcanzó más tarde, cuando comenzaron a cuajar las ideas de la unidad de la lucha en los tres continentes y se abrió paso la impronta de Fidel y el Che en África», explicó Molina Franchossi en 2016.
Sus páginas dieron espacio a materiales de otros medios de prensa, como Juventud Rebelde y Bohemia, que contribuyeron a amplificar la voz de Cuba, a través de su sistema de prensa. Ese carácter revolucionario acompañó, además, proyectos de la economía nacional: desde diciembre de 1977, el semanario acogió marcas, servicios y productos cubanos, en anuncios y mensajes publicitarios.
El 12 de febrero de 1984 se comenzó a editar una versión en portugués, mientras la década de los años noventa fue escenario de transformaciones significativas que han llegado hasta nuestros días. Entre las más importantes, sin duda, estuvo el cambio de nombre a Granma Internacional, y la incorporación de otros idiomas como el alemán y el italiano.
A partir de 1992, gracias a la solidaridad internacional, comenzaron a realizarse reimpresiones en diferentes partes del mundo. Un año después, con motivo del inicio de la reimpresión de la edición en portugués en Brasil, Frei Betto afirmaba: «Con el semanario tenemos a Cuba como fuente misma de las informaciones. Ahora los brasileños tienen la posibilidad de discernir entre las informaciones de las agencias de noticias y periódicos de aquí y de Estados Unidos, y lo que les llega de Cuba».
Consecuente nuevamente con su condición de pionera entre las publicaciones de la prensa cubana, Granma Internacional fue la primera en tener presencia en internet, en 1996.
«La acogida fue en términos que no exagero en calificar de maravillosos; pronto teníamos millones de impactos. La Unión de Periodistas de Cuba nos reconoció como pioneros con un diploma entregado por Fidel en el Congreso de la organización al entonces director de Granma, Frank Agüero», rememoraba Molina Franchossi.
Han sido múltiples los contextos, y en cada uno de ellos el semanario ha mantenido su presencia. Durante la pandemia de la covid-19 continuó circulando, mediante la reorganización de esquemas de trabajo y circuitos de distribución.
Actualmente, Granma Internacional circula en una veintena de países de Europa, Asia y América Latina. Cuenta con reimpresiones en Alemania, Argentina y Brasil. A nivel nacional, se distribuye en entidades como ministerios, grupos empresariales y hoteles.
«Esperamos que este modesto esfuerzo contribuya a reforzar los lazos que unen a nuestro pueblo con los pueblos que en todo el mundo luchan hoy por un futuro mejor», concluía la nota de portada de aquella primera edición del 20 de febrero de 1966.
Seis décadas después, puede afirmarse que más que reforzar lazos, sus páginas han multiplicado un pueblo, su Revolución y numerosas causas. Granma Internacional ha demostrado que la lucha por un futuro mejor es posible y que ese camino puede recorrerse con una voz propia sólida, que ha trascendido tiempos y geografías.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus












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