Tabaco con aroma de progreso

Las vegas espirituanas se reaniman en medio de un complejo contexto, pero con estrategias acertadas para el crecimiento productivo

La ciencia ha sido una aliada de la recuperación tabacalera. (Fotos: Vicente Brito/ Escambray)

En materia de tabaco, hace unos dos años, Sancti Spíritus perdió hasta la distinción que la acuñaba como segunda mayor productora de la hoja del país, detrás de Pinar del Río.

La situación tocó fondo cuando la modalidad sol en palo —mayoritaria aquí— colapsó, en parte, porque los precios dejaron de ser estimulantes. Pero la campaña 2024-2025 marcó un giro en la recuperación al aplicarse un nuevo esquema de financiamiento, que se reafirmó en la actual. Hoy otros aromas emanan del veguerío.

El cumplimiento de la siembra fue exponencial. 1 490 hectáreas: 1 100 de la tecnología sol en palo y 390 de tapado. También se sumaron nuevas manos, hasta llegar a 836 productores individuales entre Cooperativas de Producción Agropecuaria, Cooperativas de Créditos y Servicios, Unidades Empresariales de Base (UEB) estatales que están en las empresas agropecuarias y una nueva forma productiva: el Ejército Juvenil del Trabajo, en Fomento.

Según los expertos, no hay mayor garantía para una vega que empezarla en el momento justo. Por eso el 20 de octubre se plantaron las primeras posturas y, aunque no se cubrió toda el área por las lluvias, en noviembre y diciembre se dio un buen empujón y el año cerró con el 84 por ciento del programa: unas 1 250.45 hectáreas.

“Eso no se había logrado en las últimas campañas —explica Isidro Hernández Toledo, director agrícola de la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco—, para lograr rendimiento agrícola hay que sembrar en la mejor época: octubre, noviembre y diciembre. Lo que se hizo en enero fue porque muchos productores plantaron de manera escalonada, sobre todo los del tapado, que sumaron áreas de sol en palo para usar la misma capacidad de curación. Hubo garantía de posturas y recursos y, aun con limitaciones, han llegado fertilizantes químicos, plaguicidas, combustible”.

Con la ganancia que propicia, el tapado casi prende solo, de la mano de 112 cosecheros, casi todos de punta. De 320 hectáreas el pasado año, el salto anda por 408 hectáreas, con un elemento novedoso. “Por la tecnología, está definido que los productores de tapado terminaban cuando hacían la recolección del principal, el destinado a la exportación —comenta Clemente Hernández Rojas, director de la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco—. A partir de un llamado del país, los comprometimos a que nos dejaran la capadura para la cigarrería y, a pesar de que no es nada atrayente ni tan económico para ellos, dieron el paso al frente, contribuyeron al crecimiento con capa de alta calidad y a la recuperación de la empresa”.

PORTENTOS TABACALEROS DESPIERTAN

En esta campaña todos los territorios cumplieron el plan de siembra, en especial los portentos del cultivo: Cabaiguán y Taguasco, sobre todo el primero, la locomotora tabacalera del territorio, mucho más en el tapado al asumir el 90 por ciento del cultivo y ahora “haló” duro al sumar el sol palo al cumplimiento.

“Desde el 2017 no se cumplía con el plan del municipio —admite Alcides Madrigal Álvarez, director de la UEB Tabaco Sol en Palo en Cabaiguán—, y se completaron las 510 hectáreas previstas. Hicimos un movimiento con los productores, cooperativa a cooperativa, sumamos casi 40 y muchos crecieron en áreas. También se acercaron los recursos, hay supervisores que controlan que lleguen a las manos de los vegueros y se trata de dar solución rápida a cada problema”.

Del despertar dio muestras Taguasco, el de mayor deterioro en los últimos años, “De una campaña a otra se incrementa la producción de 189 toneladas a 374 contratadas —asegura Alfredo Pedro Gómez Pérez, director de la UEB—, más del 95 por ciento se sembró en fecha óptima, a pesar de estar muy afectados por la sequía, eso complejiza la curación, pero buscamos alternativas y soluciones a partir del estímulo en MLC, que también hizo que muchos ampliaran sus áreas”.

Al igual que en Cabaiguán, la figura del supervisor monitorea tanto el control de los recursos como la parte técnico-agrícola de las vegas. “Hay un buen entusiasmo en los productores, mayor atención no solo de la empresa, sino de los factores del municipio”.

LA RECUPERACIÓN ENTRA POR EL BOLSILLO

La recuperación entra por el bolsillo. “No podemos negarlo —afirma Hernández Toledo—, hay un incentivo en MLC para el sol en palo, por el cual se aplicó el año pasado el 3 por ciento al monto del valor al importe del tabaco que compone precio, las clases altas, exportables; en esta subió a un 3.6 por ciento”.

“Muchos vieron que el estímulo de la divisa es palpable, creíble —acota Alcides—. La moneda nacional no cubre todos los déficits porque es muy costoso producir la hoja, pero el MLC es un dinero que le entra y ahora más, porque antes esta valía 120 CUC y hoy vale 400 o más”.

De acuerdo con Clemente Hernández Rojas, existe una media de 2 500 MLC por productor. “En el municipio cabecera hay un campesino que ganó más de 110 000 MLC y en Taguasco uno logró más de 76 000. La clave es atender el tabaco. El año pasado una hectárea andaba por los 5 000 o 5 500 MLC y en esta subió a 8000 y 10 000 MLC. En el caso del tapado, se eleva por encima de los 22 000 o 23 000 MLC por hectárea”.

Mas, no siempre la divisa está en manos del productor.  “En la contratación se define que el pago de la moneda nacional tiene que ser en 30 días. Y tratamos de cumplir al pie de la letra. Pero en ese contrato se define que el del MLC es hasta 11 meses posterior a haberse acopiado el tabaco, por el proceso que va desde que se produce, se acopia, va a la preindustria, la industria y luego al comercio. La media aquí es de unos cinco meses y medio para pagarle al productor, no llega nunca a 10 ni a 11 meses.

“Existe una deuda de cerca de 5 millones de pesos de ese MLC y hemos liquidado alrededor de un millón y medio. En el tapado el contrato es directo con el productor y el sol palo es con la cooperativa y esta con el productor. Hay cooperativas que han contraído deudas con la empresa que no han podido sufragar y estamos en ese proceso de conciliación. Hay otra forma bien acogida por los productores de nosotros venderle recursos con un componente en MLC y en vez de pagar, se descuenta. Así han adquirido paneles solares, insumos, equipos electrodomésticos, tractores”, precisa Hernández Rojas.

EL TABACO MULTIPLICA EMPLEO, COMIDA, ENERGÍA

En las 29 escogidas gestionadas por los productores “se gana en mayor calidad de la hoja, en protección del tabaco, índices de calidad, porcientos de capa, ahí le dan todo el proceso de tiempo que lleva el tabaco”, expone Carlos González, director de la UEB Tabaco Tapado.

Pero la mayor revolución ha sido el facilitar puestos de trabajo en las zonas donde están enclavadas. “Hoy están empleadas unas 600 personas, muchas de ellas mujeres y jóvenes que estaban desvinculados. Eso aporta estabilidad laboral; además, al terminar en la escogida se quedan en otras labores del campo y ganan por todo con muy buenos salarios, están afiliados al sindicato, tienen buenas condiciones de trabajo, mantienen disciplina, organización”, señala.

Otras luces se encienden con el cambio de matriz energética. “La situación que atraviesa el país truncaba los procesos productivos en talleres, escogidas, despalillos y la propia empresa —describe Hernández Rojas—, tenía 40 o 50 mujeres trabajando, a las nueve de la mañana se iba la corriente y se marchaban para sus casas hasta que volviera, o no podían regresar por la lejanía. Eso atentaba contra la calidad”.

La transformación es tangible. “Hoy todos esos lugares tienen el sustento de la energía renovable con paneles solares, que benefician a todas las UEB, en la sede de la empresa está por completarse y empezamos un proceso en los almacenes de las UEB y esperamos por una solución para los talleres. En total suman unos 217.5 kilowatts instalados que impactan en el 70 por ciento del sistema empresarial”.

El programa se extiende a los productores. “Tenemos 22 fincas que para regar no necesitan del sistema electroenergético, pues tienen instalados paneles, hay tres totalmente autosustentables y están por llegar 16 sistemas de riego para el programa de sol en palo. Pretendemos que los más de 800 tabacaleros tengan esa energía, es una ventaja porque son integrales y cuando terminan con el cultivo que agrícolamente son tres meses, después lo rotan con comida en tierras abonadas y a más bajo costo y con la posibilidad de usar recursos como los tractores, turbinas, implementos”.

Además de eliminarles el estrés de velar el alumbrón hasta en la madrugada, los finqueros sienten otro alivio. “Les hemos vendido a productores más de 250 paneles solares y han electrificado sus viviendas y hasta la de algún vecino que les queda cerca”.

GRANDES RETOS, GRANDES DESAFÍOS

A los caminos de la recuperación emprendidos hace dos años se les pusieron nombres y apellidos. “Cuando decidimos incorporarnos al modelo de gestión socialista de una empresa eficiente definimos grandes retos y grandes desafíos —relata el director de Tabacuba en Sancti Spíritus—. Lo primero fue parar las pérdidas económicas que, en tres campañas, hasta la 23 y la 24, acumulaban más de 100 millones de pesos. Redimensionamos una empresa que tenía 12 UEB para sembrar apenas 600 hectáreas y producir 612 toneladas, las dejamos en 8, eliminamos personal indirecto, se trabajó en la preindustrial, que era ineficiente por mermas, faltantes, desvíos, la falta de control; eso llevó mucho pensamiento para no dejar a nadie desprotegido, sin trabajo”.

Los primeros olores se hicieron sentir. Se detuvo el decrecimiento y, de un año a otro, de 600 hectáreas sembradas, se creció a 1 200 y, de ahí, a las 1 490 de esta campaña, que deben redundar en unas 1 700 toneladas. “Cerramos el 2025 con 38 millones de pesos de utilidad y estamos en un proceso progresivo para, campaña a campaña, ir liquidando esa pérdida acumulada. La empresa encontró el camino del desarrollo y la eficiencia de manera sustentable a partir de un programa de desarrollo que tenemos hasta el 2033, cuando pretendemos llegar al potencial de cerca de 3 200 hectáreas y más de 4 000 toneladas”.

Otra cara social muestra el tabaco. “A partir de los recursos que obtiene por la utilidad hemos participado en la recuperación de objetos sociales como hospitales, círculos infantiles, hogares maternos y de menores de edad sin atención parental, el centro psicopedagógico, al que también le donamos 110 colchones de espuma, más de 40 ventiladores recargables, luminarias, colchas, toallas. Reparamos caminos, tranques y micropresas, que benefician zonas completas”.

La ciencia ha sido una aliada de la recuperación tabacalera. Entre sus baluartes incluye al programa intensivo de producción de capas que hoy impulsan tres productores de avanzada de Cabaiguán, que implementaron la tecnología de cura controlada para garantizar mayores y mejores capas exportables. Otros cosecheros incursionan en la novedad en diferentes fases de construcción y montaje.

No es, sin embargo, una empresa perfecta. “Seguimos rescatando la fuerza técnica que en un momento migró. Hay que convertirla en una empresa competitiva y atrayente, pero lo importante es que inició la recuperación y hay un crecimiento sostenido y sustentable de la producción tabacalera en Sancti Spíritus”, sentencia Hernández Rojas.

Elsa Ramos

Texto de Elsa Ramos
Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por la obra del año (2014, 2018 y 2019). Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas deportivos.

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