Un día dirán: Quiero ser como Rafael (+fotos y video)

Desde hace tres años, uno de los artistas espirituanos más prolíferos e inquietos le regala a la efeméride del 20 de octubre una muestra personal desde la galería del emblemático hotel Plaza

Rafael González Morales es uno de los artistas más reconocidos en las artes visuales espirituanas. (Fotos: Alien Fernández/ Escambray)

Si en la cuarta villa de Cuba se pregunta por Rafael González Morales muchas personas sabrán decir quién es o, como mínimo, identificarlo a punta de dedo. No solo su carácter bonachón, de abrazos calurosos, así como su buena vibra, aunque el mundo ande patas arriba, resultan sus únicas visas a la popularidad. Rafa, para todos, desde su popular taller de bicicletas, donde, además, espiga su creatividad hasta la más encumbrada muestra personal o colectiva, se ha ganado un espacio importante en la vida sociocultural espirituana.

Y es que desde su primera aparición en los escenarios de las artes visuales el muchacho distante de la academia se supo robar el show. Estrictos jurados, las más selectas críticas especializadas y públicos, en general, identificaron de inmediato su talento innato. Creación a creación, ha esculpido esos muchos discursos que resguarda en su interior.

“Un día te dije que soy un loco con cordura —rememoró uno de los primeros diálogos sostenidos ante tantos reconocimientos—. No me gusta estar quieto, ni cuando duermo. He pensado muchas veces dejar este mundo de la creación y dedicarme a otras cosas, pero no lo puedo hacer. De ahí que me encuentre hasta en tres proyectos a la misma vez”.

Por su carácter y talento, es admirado y querido en Sancti Spíritus.

Pero como todo artista capaz de ver, sentir y pensar desde lo diferente a lo más común, Rafa incursiona en la escultura hecha con chatarra y materiales desechables y el abstraccionismo. Una osadía, dirían los apegados a manuales; una divinidad, quienes le han seguido de cerca a lo largo de su carrera con más de 11 años de existencia o como él mejor define “tomarme el arte en serio”.

“Ambas han sido mis líneas de trabajo desde que empecé y las he mantenido. Pero, fíjate me ha llamado la atención que recientemente hice una obra a presentar en un evento y muchos me preguntaron por qué me salí de lo que hago normalmente. No lo veo como algo malo, sino que necesité experimentar otros campos”.

La sorpresa recayó porque este artista espirituano tiene acostumbrado a asombrar con obras que arrancan más de un suspiro, tanto por sus tamaños como por las denuncias de muchas realidades de la nación. El Quijote montado sobre una moto Harley Davidson, Tiempo de nueva luz, lámpara inmensa plantada en el medio del bulevar yayabero, Cabecita dura, la piedra que fijada en un soporte habla sin palabras, el hombre de cartón que se arrastra y forma la palabra Crac con fragmentos de carbón, leña y otros muchos elementos que cargamos en la misión divina de sobrevivir y, quizá la de mayor revuelo, Cachita, la nueva imagen de la Virgen de la Caridad venerada en la fachada corroída de la otrora Iglesia de Jesús Nazareno, dan fe de ello.

Por tercera ocasión, Rafael González Morales le regala a la efeméride del 20 de octubre una exposición personal.

Negado a cruzarse de brazos y, por tercer año consecutivo, volvió con un homenaje a la efeméride del 20 de octubre a uno de los espacios galerísticos que más fidelidad le profesa: el hotel Plaza, de la urbe del Yayabo. Retazos, fragmentos que construyen un todo es en esta ocasión el pretexto para cruzar el umbral de la instalación, no precisamente para tomarse una bebida refrescante, hospedarse o disfrutar una de las vistas más hermosas de la villa.

“Se hizo con pedazos que quedaron de otras creaciones: pedacitos de lienzos y madera. No estaba pensada para exponer, sino para no estar tranquilo. Pero, al ver la cantidad de obras logradas, nació Retazos…

“Por tanto, el discurso nos confirma que con pequeñas cosas se pueden lograr grandes. Mantenerme creativo es mi propósito. Hice con lo que pensé que no iba a salir arte y salió.

“No me gusta encerrar mis obras en las galerías. Eso junto a que el hotel Plaza es un lugar muy acogedor, visitado por muchas personas y que siempre me han abierto las puertas, hizo que volviera aquí, otra vez. Ya es un compromiso con su colectivo. Me cuidan las piezas y este lugar hace que las creaciones ganen en visibilidad”.

Muchos proyectos ya mueven la agenda del artista espirituano.

Mientras compartía en el emblemático sitio, ubicado frente al parque Serafín Sánchez Valdivia, de la ciudad yayabera, con los amigos de siempre, quienes le acompañan en cada una de sus propuestas, este espirituano desconocía que, a pocas horas del propio día 20 de octubre, sería noticia otra vez en el gremio artístico del país. Su obra Apunto del colapso, la misma que provocó cuestionamientos por romper con su estética más conocida, mereció el primer lauro en el XXVIII Salón Provincial de Artes Visuales Carlos Enríquez, en Remedios, Villa Clara.

Sin imaginar ese alegrón y sin dar el punto final a Retazos, fragmentos que construyen un todo, Rafael González Morales ya tiene en su agenda creativa otros muchos proyectos, ideas y anhelos que se materializarán en exposiciones, salones y cuanto espacio acepte sus provocaciones.

La firma de Rafael González Morales ha recibido varios premios.

“Quiero preparar una exposición personal con materiales reciclados, en este caso solo de cartón. Será para la sede del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en Sancti Spíritus. La organización vive su momento de crecimiento y será mi aporte a ello.

“También el director del Sectorial de Cultura me invitó a intervenir la Escuela de Arte Ernesto Lecuona. Me dijo: ‘Haz que se parezca a una institución educativa artística’. Tengo pensado crear un mural en forma de crucigrama que tenga como centro la frase: Aquí se hace arte, y de ahí saldrán las distintas manifestaciones que se estudian en ese centro.

“Me acompañarán estudiantes que se forman como profesores-instructores de arte porque, como es lógico, sus paradigmas son grandes artistas. Pero un día dirán: ‘Quiero ser como Rafael'», concluyó con esa única manera de expresarse este artista que hoy mantiene con vida no solo su espíritu creativo, sino las mejores vibras de las artes visuales espirituanas.

Lisandra Gómez Guerra

Texto de Lisandra Gómez Guerra
Doctora en Ciencias de la Comunicación. Reportera de Radio Sancti Spíritus y corresponsal del periódico Juventud Rebelde. Especializada en temas culturales.

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