Ciencia y resiliencia en función de garantizar soberanía alimentaria y sustituir importaciones en el sector avícola cubano hicieron posible el diseño y construcción por ingenieros espirituanos de un sistema de incubación moderno, inteligente y con alta eficiencia tecnológica.
La inventiva, con una tasa de éxito de eclosión (animales nacidos vivos) de un 93 por ciento en base a los huevos fértiles, valor reservado para sistemas de incubación de muy alta gama, nació desde la academia a través de dos tesis de maestría: una en Automática y Sistemas Computacionales cursada por Aslian Rodríguez Caballero en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, y otra en Informática Aplicada asumida por Ángel Ramón Valdivia Hernández en la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez.
Se trata de una incubadora con una capacidad de 420 huevos de gallina y 1 260 de codorniz, indistintamente, con control automático inteligente, avanzado software de incubación, múltiples modos de operación, humidificador ultrasónico y conectividad wifi, indicó Rodríguez Caballero, principal gestor del proyecto.
La incubadora posee, además, una plataforma de control desde la que se puede acceder en cualquier parte del mundo mediante conexión inalámbrica, significó el también ingeniero en Telecomunicaciones y Electrónica a cargo del diseño estructural, control automático y programación de toda de la incubadora.

Por su parte, el ingeniero Ángel Ramón Valdivia Hernández, desarrollador del software del proyecto, explicó que la incubadora funciona mediante una arquitectura cliente-servidor, donde cada equipo se comunica constantemente con una computadora central y dispone de sensores distribuidos en el interior que registran la temperatura, humedad, ventilación, niveles de gases y rotación de los huevos.
“Toda esa información —afirmó— viaja en tiempo real hacia el sistema informático y desde allí es posible monitorear cada parámetro y modificar perfiles de incubación específicos, según la especie de ave.
“El sistema —agregó Valdivia Hernández— permite diseñar perfiles distintos para gallinas, codornices, pavos y otras aves; cada especie requiere de condiciones específicas, y el software controla automáticamente todas las variables del proceso de incubación”.

Ya es un hecho la creación de una plataforma para la toma de decisiones y control general de la planta de incubación, capaz de gestionar el funcionamiento de cada uno de los equipos, expuso finalmente Valdivia Hernández.
“Como novedad —subraya Aslian Rodríguez Caballero—, la incubadora tiene incorporado, además, los perfiles avanzados de incubación; métodos con resultados favorables durante la primera semana de vida de los pollitos traducido en mayor ganancia de masa pectoral y de peso corporal, pues estos ingieren más rápido los alimentos y convierten mejor.
“Una de las potencialidades del sistema desarrollado —añadió— es que es altamente eficiente en el orden energético gracias a que es una incubadora que consume como promedio 106 Watts/hora, además de que puede funcionar con un sistema solar; hecho que abarata los costos del sistema de soporte energético fotovoltaico, necesario para el funcionamiento continuo de la planta”.
El proyecto espirituano, formalmente convertido en la mipyme privada electrON S.U.R.L., busca ampliar las capacidades productivas y ofrecer servicios de incubación a productores avícolas de Sancti Spíritus y otros territorios del país.

La mipyme pretende instalar varias incubadoras, desarrollar nacedoras y crear una pequeña planta de incubación respaldada con energía fotovoltaica para garantizar estabilidad, incluso, durante las afectaciones eléctricas.
Al referirse a la importancia que reviste esta innovación para el fomento de la avicultura en Cuba, Rodríguez Caballero destacó la defensa, ante todo, de la soberanía tecnológica: “Somos independientes, poseemos hardware y software propios, utilizamos hardware libre y software libre, somos los diseñadores del programa y de la electrónica de toda la incubadora”.
Igualmente, los creadores de la inventiva, esgrimen la idea de darle la oportunidad a los productores de que incuben con sistemas de alta eficiencia: “Si un productor trae 100 huevos fértiles de codorniz, se lleva 93 pollitos de primera calidad; y si trae 100 huevos fértiles de gallina, se lleva más de 85 aves recién nacidas de primera calidad”, ejemplificó Aslian Rodríguez.
“Acompañamos al productor en el proceso, le damos la información demandada y perfeccionamos los métodos para lograr la máxima eficiencia —manifestó el ingeniero—; tenemos un equipo a disposición del mediano y pequeño productor encargado de cerrar el ciclo y ejecutar el reemplazo”.
El propósito de la mipyme ElectrON S.U.R.L. es multiplicar la capacidad productiva existente hoy para dar un servicio cada vez más completo al productor avícola, sostuvo el creador principal del proyecto.
En aras de lograr este intercambio la entidad desarrolló la aplicación Mi Granja, manejada por el productor, en la que se socializan las experiencias y se crea una comunidad para el logro del éxito productivo. “Nosotros aprendemos de ellos, y ellos aprenden de las nuevas formas de hacer, de los nuevos sistemas para calefacción…, es decir, lo ponemos al día tecnológicamente, y actualizamos muchos de sus protocolos de actuación”, apuntó Rodríguez Caballero.
La incubadora de altas prestaciones, que ya suma cuatro años de estudio, ha sido diseñada y pensada por competentes profesionales desde una pequeña vivienda ubicada en la calle Ampliación Brigadier Reeves, en la ciudad de Sancti Spíritus, y ha contado con el apoyo de profesores de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas y de ingenieros mecánicos, soldadores y técnicos vinculados al proyecto.
Según la literatura consultada, el arte de la incubación de huevos se remonta al siglo IV a.C. cuando los egipcios crearon hornos de barro donde eran capaces de incubar miles de huevos en dos o tres semanas; dicho sistema estaba diseñado para replicar las condiciones de una gallina clueca con mucho calor, humedad y volteo periódico de los huevos.
El historiador griego Diodoro Sículo consideró la incubación de huevos egipcia como “algo maravilloso” y aportó elementos para que no pocos investigadores afirmaran siglos después que los egipcios tenían más motivos para estar orgullosos de sus hornos de huevo que de las propias pirámides.
Ante el deterioro de la industria avícola cubana, este moderno sistema de incubación creado por ingenieros espirituanos y basado en la ciencia y la innovación, deviene una de las alternativas para fomentar las alianzas con pequeños y medianos productores en función del desarrollo de esta rama, hoy deprimida.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus














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