Vilma, luz y ejemplo en la clandestinidad (+fotos)

Este 7 de abril se cumplen 96 años del natalicio de la mujer que desafió el peligro en la lucha encubierta contra la tiranía de Fulgencio Batista en el oriente cubano

Vilma junto a Celia. (Foto: Enrique Meneses)

Quizás las generaciones menos jóvenes reconozcan a Vilma Espín Guillois por su destacada labor en defensa de los derechos de la mujer y la niñez luego del triunfo de la Revolución cubana, como presidenta fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

Sin embargo, ya para entonces esta santiaguera, nacida el 7 de abril de 1930, había acumulado una fecunda trayectoria. Durante su etapa estudiantil mantuvo siempre integralidad y liderazgo personal, cualidades que la llevaron a ser una de las figuras más destacadas en las luchas estudiantiles contra la dictadura de Fulgencio Batista.

El 10 de marzo de 1952, cuando se produce el golpe de Estado batistiano, Espín Guillois, con apenas 22 años, acudió a los versos del poeta santiaguero José María Heredia, y a las prédicas de José Martí, guía de las juventudes revolucionarias de aquella y de todas las épocas, para manifestar su rechazo.

Luego del asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, acontecimiento que cambió el rumbo de la historia del país y resultó un golpe profundo en la conciencia y el corazón de la juventud cubana, Vilma, junto a Asela de los Santos se dedicarían a ayudar a los asaltantes que lograron escapar de aquella matanza.

Al igual que muchos jóvenes en aquel tiempo ella buscaba una organización verdaderamente revolucionaria que propiciara el derrocamiento del tirano, por eso ingresó junto a su hermana Nilsa en las filas del Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), en el que militaban también Frank País García, Pepito Tey Saint-Blancard, Armando Hart Dávalos, Faustino Pérez Hernández, y muchos otros que más tarde integraron las filas del Movimiento 26 de Julio.

Tres años después de haberse graduado como ingeniera química industrial, esta Heroína de la República de Cuba decidió trasladarse a Estados Unidos para realizar un curso de posgrado en el reconocido Instituto Tecnológico de Massachusetts. Por ser Vilma ya conocida como una combativa enemiga del régimen batistiano y colaboradora de Frank País, poco antes del regreso fue contactada para pedirle que pasara por México para entrevistarse con Fidel, encuentro que fructificó el 8 de junio de 1956.

En la noche ambos estuvieron dialogando hasta altas horas de la madrugada sobre los planes para derrocar a Batista y ella trajo consigo a Cuba un grupo de documentos secretos dirigidos al Movimiento 26 de Julio y, en particular, a Frank. Dicho encuentro Vilma lo calificó como decisivo en la lucha contra el tirano.

Una vez en la isla antillana, ella con sumo cuidado distribuyó dichos documentos a dirigentes provinciales del M-26-7 en varios territorios del país hasta llegar a la región oriental para entregarle una carta a Frank donde el máximo dirigente del Movimiento le solicitaba que viajara a México.

Pero la lucha por la libertad de Cuba de Espín Guillois sigue adelante y, al retornar Frank de tierras aztecas, se convirtió en su más inseparable colaboradora, involucrándose de lleno en los preparativos que él desarrollaba para asegurar la recepción de la expedición del Granma. Se ocupaba de moverlo en su auto hacia los lugares donde se reunían.

Con el pseudónimo de Alicia realizaba los contactos telefónicos con los miembros del Movimiento que se ocupaban de las comunicaciones para mantenerlo informado de cuanto ocurría y trasmitir sus órdenes. Posteriormente, adoptó el seudónimo de Mónica. Durante el alzamiento del 30 de noviembre, su vivienda sería la sede del estado mayor y posteriormente del M-26-7 en la provincia.

El 17 de febrero de 1957 Vilma subió a la Sierra Maestra con los integrantes de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio en el llano y, a pesar de no ser miembro de esta, por la importancia de su trabajo junto a Frank País, Fidel la invitó a participar en una reunión sumamente estratégica.

Ante la encomienda dada por Fidel a Frank y a Celia Sánchez Manduley de preparar un refuerzo armado para que subiera a la Sierra, Vilma en su auto trasladó hacia un lugar intrincado de Manzanillo, conocido como Marabuzal, a los seleccionados en varios sitios de la región oriental.

A ese sitio también volvió en el camión de Juan José Otero, quien la acompañó para llevar armas y municiones a los acampados.

Foto: Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

A partir de sus condiciones como luchadora clandestina, fue designada por Frank País como coordinadora del M-26-7 en Santiago de Cuba; así, caía sobre sus hombros una enorme responsabilidad, por lo que con gran entereza y energía se dedicó completamente al trabajo clandestino que ya desde antes venía realizando.

¿Cuánto valoró Frank su fortaleza moral, sus principios revolucionarios, su audacia y valentía, su sentido de organización para que en una época donde la mujer no era considerada idónea para muchos menesteres y contando con otros valiosos cuadros masculinos en las filas del Movimiento la eligiese?

Muchas más fueron las acciones emprendidas por Vilma en la clandestinidad, pero uno de los momentos más duros fue la muerte de Frank, algo que se corresponde exactamente con la estrecha relación que mantenían, tanto en lo personal como en principios y valentía.

Vilma, en medio de tanta tristeza, expresó que prefería no hablar de eso porque le dolía demasiado.

Ahora con el nombre de guerra de Deborah, cada día corría mayor peligro; era uno de los cuadros más perseguidos en la ciudad, tenía que ir de un escondite a otro. En la última búsqueda de armas realizada en La Habana habían encontrado muchas cartas de ella, por lo que en ese momento era buscada no solo por los esbirros de Santiago, sino también por los de La Habana.

Foto: Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

El entonces Comandante del Ejército Rebelde le solicitó a Deborah incorporarse al II Frente Oriental, donde jugó un papel determinante en las diferentes acciones y actividades que se desarrollaban.

De modo que Vilma Espín Guillois fue un ejemplo de mujer guerrillera, audaz, preocupada, responsable y con principios revolucionarios probados.

Nada mejor para evaluar su estirpe que lo expresado por Fidel: “He sido testigo durante casi medio siglo de las luchas de Vilma. No la olvido en las reuniones del Movimiento 26 de Julio en la Sierra Maestra. Fue enviada finalmente por la dirección de este para una importante misión en el Segundo Frente Oriental. Vilma no se inmutaba ante peligro alguno (…). Los deberes revolucionarios y su inmenso trabajo nunca le impidieron a Vilma cumplir sus responsabilidades como compañera leal y madre de numerosos hijos”.

Reidel Gallo Rodríguez

Texto de Reidel Gallo Rodríguez
Reportero de Escambray

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