Cuando en 1987 el Micons vio nacer a un obrero, no sabía que estaba gestando un trabajador excepcional. Pero fue en septiembre de 2011, cuando la Empresa Eléctrica Sancti Spíritus tuvo la dicha de abrirle sus puertas, que entendimos que el destino nos traía a uno de esos hombres que no se miden por horas de trabajo, sino por soluciones y maestría.
José Luis, en esos años de andar ininterrumpido entre tuercas y piezas, grasa y soluciones, ha tejido un prestigio que ni el óxido ni el tiempo pueden corroer. Sus manos, manchadas de genio, no reparan motores, los resucitan. Sus blancas canas no son señal de vejez, sino evidencias de un gran anirista, de esos innovadores notables que la empresa guarda como tesoros. Porque no solo arregla, reinventa. Donde otros ven chatarra, él ve posibilidad, donde otros piden presupuesto, el da ingenio y adaptación.
Su liderazgo no se impone con voz alta, sino con el ejemplo silencioso de quien sabe escuchar para luego expedientar con precisión de cirujano. Es ese puente fraterno entre los innovadores de la UEB Transporte, ese que facilita el trabajo ante las comisiones, que aglutina a sus compañeros no por jerarquía, sino por respeto ganado a pulso. Por eso ha recibido varias veces la condición «8 de octubre» y «Seguidores de Serafín».
Pero si algo nos enorgullece más que sus logros, es su forma de ser. Porque para quienes tienen la dicha de coincidir con él saben que es mucho más que un mecánico excepcional, es amable, sociable, respetuoso, consagrado, ejemplo en el colectivo y en su hogar. No hace falta pedirle que arregle un carro basta con que esté para que su calidad y su disposición se hagan notar. Todos en la Empresa, en el Contingente, saben que tenerle cerca es tener un seguro de vida para el parque automotor.
Virola, como le conocen los eléctricos espirituanos, marca la diferencia como aquel artesano de manos mágicas que convierte cada pieza en una obra maestra. Su overol y sus manos engrasadas no ensucian, ennoblecen. Su andar pausado no es lentitud, es la cadencia de quien sabe que cada paso cuenta, porque cada pieza que toca da vida y utilidad
En sus 61 años de vida, sus compañeros de labor quieren decirle, gracias por su permanencia, por su entrega, por ser ese mago de los tiempos modernos que con sus soluciones evita grandes gastos y garantiza que el transporte siga rodando. Porque no hay inversión más rentable que un hombre como él.
(Toma de la página de la Empresa Eléctrica Sancti Spíritus)
Escambray Periódico de Sancti Spíritus











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