Sencillamente Dago

Profesor de Historia de Cuba en la escuela Provincial del Partido en Sancti Spíritus, Dagoberto Pérez Pérez  se esforzó siempre por descubrir el pensamiento y el corazón de aquellos seres cargados de valores humanos y patrióticos

Este 27 de octubre el profesor Dago hubiera cumplido 48 años.

Eduardo González  y Luis Enebral , Profesores de la Escuela Provincial del Partido

En su terruño espirituano, apenas unos pocos amigos llegamos a saber su parentesco con el Comandante del Ejército Rebelde, Faustino Pérez Hernández, porque Daguito —como cariñosamente se le llamó en su tierra natal Cabaiguán— fue tan austero como su tío.

Cuarenta y ocho años hubiera cumplido el profesor Dagoberto Pérez Pérez, el próximo 27 de octubre, si su corazón biológico no hubiese detenido su marcha el domingo 23 de febrero de 2014. Siete días antes, el maestro —ya en franco combate por la vida— impartió su última clase en una sesión matutina del Comité Provincial del Partido en Sancti Spíritus.

El auditorio lo escuchó atento aquella lección sobre el estilo de dirección de Faustino Pérez Hernández y su labor como cuadro revolucionario. Algunos de los presentes percibieron signos decadentes en su respiración y le propiciaron atención médica con urgencia. Pese a todo, el 24 de ese mes sus restos mortales fueron depositados en el cementerio de Guayos, a escasos metros donde creciera Faustino.

Quienes alcanzamos el privilegio de disfrutar de sus lecciones de Historia de Cuba sabemos con cuánta emoción vibraba su palabra, al reconstruir la imagen de Carlos Manuel de Céspedes, Serafín Sánchez, o en ocasión de citar a José Martí.

Dago era de los que pensaban que en la base misma donde se erguía cada lugar o cada hecho histórico estaba la personalidad de los hombres que hacen la historia y, por eso, más que prender en la memoria de los interlocutores las fechas y los espacios donde ocurrió uno u otro acontecimiento, se esforzó siempre por descubrir el pensamiento y el corazón de aquellos seres cargados de valores humanos y patrióticos.

Cuando al inicio de la década del 90 del pasado siglo lo sorprendió la caída del socialismo de Europa del Este y la desintegración de la URSS y, con ello, el inicio de un período especial en tiempo de paz no vaciló en continuar frente al aula, a pesar de tener que recorrer diariamente más de 20 kilómetros, en bicicleta, y arreglárselas para sostener su profesión y su hogar desafiando la escasez.

Su fe en la magia de la historia para penetrar en la psicología de los seres humanos la reveló varias veces en los plenos del Comité Provincial del Partido, órgano en el que militó como miembro y como presidente de su Comisión de Asuntos Históricos.

Con ese espíritu de compromiso con la Patria y con Fidel, asumió siempre los encargos de la Revolución: secretario de núcleo, subdirector de Internado, jefe de cátedra de Historia y presidente de la Cátedra de Estudios Faustino Pérez Hernández, con sede en Cabaiguán.

De su labor en esta última institución da cuenta su incansable gestión y divulgación  del conocimiento del héroe, que lo llevó a  trascender la geografía espirituana. Así se le vio en la inauguración del Hospital Faustino Pérez, de Matanzas, territorio donde además impartió un posgrado sobre las cualidades revolucionarias de este prócer y donde inspiró la fundación de un club adscrito a la cátedra.

Un día fue Dago con la escultora Thelvia Marín a Holguín, a la fundición de la estatua que custodia a su Cabaiguán; otro, se personó en el policlínico de Buey Arriba en la hermana provincia de Granma para constituir un nuevo club. También se las ingenió para coordinar acciones con el club Faustino Pérez de la capital cubana y con la Oficina de Asuntos Martianos.

Fue, precisamente, ese modo desinteresado y constante de hacer el fundamento de que hoy sea reconocido como el Presidente Eterno de la cátedra Faustino Pérez Hernández.

Su historia de vida está por escribir. Pero mientras se emprende el empeño, la Dirección de Cultura en Cabaiguán le dedicó un espacio en la gala de apertura de su semana cultural y la Universidad de Ciencias Médicas Doctor Faustino Pérez Hernández también le rindió homenaje póstumo. Por su parte, sus compañeros de cátedra han instaurado una peña en homenaje a quien descubrió en páginas de José Martí que hacer es el mejor modo de decir. Porque él no alcanzó a ser otro; sino, sencillamente, Dago.

3 comentarios

  1. DESDE BOYEROS LA HABANA ..FELICIDADES A TODOS LOS PROFESORES DE LA ESCUELA DEL PCC DE MI PROVINCIA , ENEBRAL TE RECUERDO CON MUCHO CARIÑO , FUISTES MI PROFESOR PRIMERO EN LA FORMADORA Y LUEGO SI NO RECUERDO MAL EN EL TÉCNICO MEDIO DE DERECHO LABORAL..MUCHA SALUD PARA TI …

  2. Yo fui alumno de Dago, me imaprtió clases de historia allá por los años 1995-1996 cuando cursé el preuniversitario en el Serafin Sánchez, supe de su fallecimiento hace poco, fue para mi y otros mas que por entonces compartimos aulas en ese Pre una ejemplo de todos los valores humanos que pueden mencionarse, junto a Eddy (español) y a gerardo (matemática) un trio a respetar y verdaderamente inolvidable, agradezco a Dago sus lecciones de historia y la profesión que hoy tengo, porque gracias a eso logré obtener una carrera universitaria, fueron tiempo duros en los que el aula siempre fue un espacio fuerte al que muchos sobrevivimos dado el rigor de las clases y evaluaciones, pero siempre le estaremos agradecidos por sus enseñanzas. Dago, muy jocoso siempre a la hora de expresarse formó junto a Eddy una especie de duo inseparable y polémico; tengo miles de anécdotas junto a ellos, fuimos una gran familia, no olvido aquella graduación bella que hicimos a pesar de los pocos recursos, fue algo bonito y lo merecíamos todos, lloramos como niños, de satisfacción y de tristeza porque ahí muchos o casi todos nos separamos, pero solo físicamente. Que dios lo tenga en la Gloria, aprovecho el espacio para enviarle a Eddy (Eduardo González) mis saludos y respetos. Quiero dejar en esta nota una frase que no olvido de Eddy cuando, dedicándole un pensamiento o frase a cada alumno el día de la graduación de 12mo grado para identificarlo y recibir en ese instante su título me dedicó estas palabras : “Dime si aún no sabes por qué el amor conquistado en varias jornadas de paciencia, se puede convertir en amistad de la noche a la mañana”, yo se porqué lo dijo, y realmente me sorprendió, él conocía a cada uno de sus alumnos.
    Arlet Hernández Abreu

  3. Ante todo, muchas felicidades a Eddy y Enebral por el artículo publicado . En el lugar que te encuentres Dago tus alumnos de la Escuela Provincial del PCC siempre te recordarán y sobre todo hoy que es tu aniversario 48.Tu pueblo y tus compañeros de labor te recordarán por siempre.Olguita Chaviano . Fomento.

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