Yuniesky Ramón Benítez: Mi mundo es crear

El innovador de mayor impacto económico en Cuba durante el 2013 no busca premios y entre creaciones tangibles e imaginadas

Desde su puesto al frente de las comunicaciones en la subestación de 220 kv de Tuinucú Yuniesky alimenta la creación.

Ni el más avezado observador hubiera podido imaginar que detrás de los cristales de miope y la figura de aquel corpachón de muchacho joven con más libras de la cuenta hubiera un hombre de ciencia dispuesto a crear, aun sin proponérselo, cosas únicas.

A Yuniesky Ramón Benítez, joven ingeniero de la Empresa de Construcciones Eléctricas de Sancti Spíritus (ECIE), no le llevó mucho tiempo transformar un equipo de pruebas para los circuitos eléctricos —algo que en cualquier lugar del mundo hay que llevar en la cama de un auto—, en una maleta de mano, tanto o más manejable que una laptop.

Los estudios universitarios de Ingeniería eléctrica no fueron suficientes para calmar las fantasías electrónicas de aquel estudiante que primero se integró a las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) y luego conoció la ANIR para dar rienda suelta a sus ansias de adentrarse en el mundo de los circuitos y los microprocesadores.

“Cuando empecé a trabajar lo primero fue dar soluciones a problemas  con menores costos y mayores beneficios; después empecé a crear en serio y recientemente logré pasar al punto de sustituir importaciones; a inventar soluciones tan mejoradas que no pueden compararse con equipos existentes en el mercado”.

Así surgieron los dos trabajos que lo llevaron a recibir el premio al innovador de mayor impacto económico en el país, convocado por la ANIR en su XI edición: la fabricación de la Maleta de Pruebas Injector-II y la Tarjeta Concentrador Modbus.

“El Injector II es valija de pruebas diseñado para comprobar los ajustes de los interruptores, con la particularidad de que se pueden realizar pruebas en cualquier lugar y no se requiere de equipo auxiliar, se cierra en forma de maleta para ser transportado fácilmente hacia el lugar de trabajo, mientras que los conocidos en el mundo hay que transportarlos en un auto porque tienen tres equipos y además requieren largas extensiones para su alimentación porque consumen bastante”.

Lo explica con tanta sencillez que resulta difícil imaginarse que anteriormente el país se veía obligado a comprar un juego de tres maletas con un costo total de 45 000 USD, reducidos ahora a los 500 USD del equipo cubano, que según los expertos realiza mejores prestaciones, con un ahorro total aproximado de 667 000 pesos y tiene, además, la particularidad de que “entero”, como diría Yuniesky, este mecanismo no existe en ninguna parte del mundo.

Por si fuera poco, la creación no se detuvo allí y el espirituano encontró licencia para seguir soñando; así nació la Tarjeta Concentrador Modbus: “Se trata de una tarjeta que agrupa todos los componentes de un transformador y los puede activar remotamente, en un rango de 70 a 80 kilómetros de distancia de la subestación eléctrica. Tal aplicación se encarga de diagnosticar roturas en los transformadores, y si detecta variaciones de temperatura emite una alarma que posibilita retirar la energía eléctrica y reparar los daños a tiempo.
“Un transformador que se dañe cuesta entre 38 000 y 100 000 dólares, sin contar las interrupciones de cerca de 24 horas que pueden causar en el servicio a la población. Se trata de diferentes protecciones ante cualquier desperfecto técnico. Hasta ahora si subía la temperatura o el transformador tenía bajo nadie se enteraba porque esas conexiones no estaban enlazadas con nada ni nadie las detectaba hasta que se quemaban”.

Se dice fácil, pero los más conocedores aseguran que no existe equipo conocido en el mundo que logre informar de todos los parámetros de los transformadores y Yunieski ha hecho posible que con solo una inversión inicial de 70 USD se logre proteger el equipo más costoso de toda subestación eléctrica: con un ahorro al país de 2 021 700 USD, sin incluir el costo de importación.

Ni premios al innovador de mayor impacto económico ni títulos rimbombantes han cambiado la vida este joven de 30 años que no se deja deslumbrar por lentejuelas; tiene en mente otros “juguetes electrónicos” y solo piensa en generalizar sus creaciones a sabiendas de las ventajas que poseen esos equipos  sobre sus competidores de todo el mundo. Ojalá que el universo creativo de Yuniesky no se quede en un simple sueño de economía monetaria por concepto de invenciones que hablan por sí solas del talento joven y piden a gritos, el aval para su explotación comercial.

One comment

  1. Bravo por ti mi amigo, ojala algun dia el gobierno cubano y la empresa electrica te valoren un poco mas y te den algo mas que un simple abrazo y apreton de manos, pues con eso no compras ni un pedazo de carne.
    un fuerte abrazo para ti, y felicidades por el nacimiento de tu proximo hijo, veremos si continua el camino del padre.

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