Periódico de Sancti Spíritus

Una terapia para el consultorio (+fotos)

El programa del Médico y la Enfermera de la familia precisa continuidad en la acciones rehabilitadoras

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El uso del método clínico ha dejado de ser un principio básico para no pocos médicos.(Foto: Vicente Brito/ Escambray)

No fue en 1986 con la visita de Fidel a Fomento, como muchos han llegado a pensar, que surgió en Sancti Spíritus un programa llamado no solo a hacer época en Cuba, sino además, por transitividad, a suscitar el respeto mundial e inscribir su nombre en la Organización Mundial de la Salud.

El “nacimiento” ocurrió exactamente el 24 de octubre de 1984 en la noche, cuando Joaquín Bernal Camero, entonces primer secretario del Partido en la provincia, dejó inaugurado en la céntrica calle Aguilera Norte, en medio del entusiasmo popular, el Consultorio Médico No. 1.

“La doctora era yo, que estaba en sexto año de la carrera, y la enfermera, Caridad Consuegra, quien aún se mantiene allí. Ya me habían otorgado Pediatría, era mi sueño, pero nos hablaron de la nueva especialidad que abriría por idea del Comandante en Jefe. Escogieron a seis iniciadores. Cuando aquello los consultorios restantes no se habían terminado. Después se sumaron nueve, quince, y así sucesivamente”, cuenta con ojos refulgentes la doctora Maricel Hernández Díaz.

“Se nos llamaba el médico de las 120 familias, porque esa era la población estimada, pero había sido probado solo en la barriada de Lawton, en 10 de Octubre, La Habana. El primer municipio de Cuba en implantar el programa fue Fomento”, subraya la especialista en Medicina General Integral (MGI) y máster en Educación Médica, que ha transitado por disímiles niveles de dirección en el sector, llevó la experiencia a tres países de Latinoamérica y hoy labora en el Departamento Docente del Policlínico Sur, en el municipio cabecera. Funge, además, como Jefa del Grupo Provincial de Medicina Familiar.

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“Yo fui el médico de familia soñado por Fidel”, afirma Maricel Hernández, doctora del primer consultorio que funcionó en Fomento. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

“Esa ha sido la experiencia más hermosa que he tenido en este campo. Yo fui el médico de familia soñado por Fidel: al lado de la cama del paciente, como guardián de su salud”, confiesa. Similares recuerdos, cargados de emociones y nostalgia, comparten otros fundadores. Caridad, la enfermera del “despegue”, por ejemplo, llora al evocar los dos primeros nacimientos ocurridos en la barriada. “Ya aquellos niños tuvieron hijos que a su vez son mis pacientes”, significa. Y el doctor Alexis Fernández, primer especialista en Medicina Interna de aquella cruzada, no cesa de alabar la idea, a la par que reconoce la abismal diferencia entre el antes y el ahora.

“Ellos no estaban tan sobrecargados de papeles ni programas que hoy les restan contacto con la comunidad. Siempre se les podía hallar en las tardes y sábados; en los campos, estaban hasta el domingo. Allí se resolvían muchas situaciones y eso los obligaba a superarse”, reflexiona.

RECONOCIMIENTO Y CHEQUEO AL PACIENTE

José Antonio Muga Hernández, profesor consultante y especialista de Segundo Grado de Ginecobstetricia, quien integró uno de los Grupos Básicos de Trabajo (GBT) iniciales en Fomento, evoca: “Aquel con el que yo trabajé no se parece en nada al médico de familia de ahora. El deterioro vino cuando, en cumplimiento de un deber internacionalista que nadie podrá cuestionar nunca, disminuyó el número de médicos acá y creció la población bajo la atención de cada uno de ellos”.

Muga conoce el sabor del líquido amniótico y afirma que para ejercer la Medicina es preciso embarrarse de pus, de orina, de sangre y hasta tocar los tumores con las manos. “Eso se ha ido perdiendo. Yo me culpo de cada deficiencia que tienen, pues los considero mis hijos, pero hay que reconocer que muchos no ven al paciente antes de recetarle ni conversan con él para desentrañar su problema.

Ejemplo para sus alumnos hasta en la vestimenta, porque no olvida ni uno solo de los consejos de Esculapio, Muga conoce el sabor del líquido amniótico y afirma que para ejercer la Medicina es preciso embarrarse de pus, de orina, de sangre y hasta tocar los tumores con las manos. “Eso se ha ido perdiendo. Yo me culpo de cada deficiencia que tienen, pues los considero mis hijos, pero hay que reconocer que muchos no ven al paciente antes de recetarle ni conversan con él para desentrañar su problema. Eso requiere, además de tiempo, la mayor privacidad posible”.

Visitas actuales o recientes a los lugares que otrora eran calificados como joyitas de la salud, por constituir la “niña” de los ojos del sistema sanitario cubano, acusan un descuido considerable. Se palpa en las paredes descorchadas, las cubiertas con filtraciones, el mobiliario desvencijado, la falta de una disciplina general y hasta ausencias en horarios claves.

Valga apuntarlo desde el comienzo: las instalaciones beneficiadas con el movimiento de reanimación comunitaria, emprendido en el territorio a principios del 2015, han sido remozadas casi completamente, equipadas de pies a cabeza y dotadas de un confort  que alcanza no solo a los pacientes, sino también al facultativo en su vivienda.

Gonzalo Crespo Rodríguez, jefe del Departamento de Inversiones de la Dirección Provincial de Salud, aporta datos que, si bien no ilustran en toda su dimensión los beneficios constructivos prodigados a los Consultorios del Médico de la Familia (CMF), ayudan a formarse una idea aproximada: “Entre 2011 y 2016 se intervinieron de alguna forma 875, pero en varios se trabajó tres y hasta cuatro veces. Esa cifra es el total de acciones, que implicaron, en lo fundamental, cambio de carpintería, mejoras eléctricas e hidrosanitarias y pintura”.

Hay números que sí tiene bien claros: en el pasado año se repararon 135 consultorios y para este se han previsto 137; 24 fueron concluidos antes de mayo y otros 26 están en ejecución.

Hay números que sí tiene bien claros: en el pasado año se repararon 135 consultorios y para este se han previsto 137; 24 fueron concluidos antes de mayo y otros 26 están en ejecución.

De acuerdo con las autoridades de la Dirección Provincial de Salud, beneficios de ese tipo llegarán a todos los CMF con el doctor y la enfermera. Tras sucesivos procesos de reorganización y compactación de los recursos humanos, más de un centenar de locales permanecieron abiertos con una segunda licenciada en Enfermería, mientras eran atendidos por el médico de un consultorio relativamente próximo. Aunque en menor cuantía, tal modalidad se mantiene. Si al surgir el Programa se concebían no más de 750 pacientes por instalación, tal cifra llegó a superar los 1 500 habitantes y hoy no pocos la rondan.

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La atractiva imagen externa no siempre se corresponde con condiciones confortables adentro. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

SÍNTOMAS COTIDIANOS

El consultorio, bellamente pintado, no es por dentro lo que parece por fuera. La falta de confort incluye puertas interiores ausentes,  baño sin grifo ni agua, semejante a un almacén, y escasez de asientos para la espera. Se puede ver y escuchar lo que sucede adentro y hasta interrumpir si la “seño” no está.

“Doctora, ¿podría terminar de escucharme antes de atender a esa persona que acaba de entrar?”, dice, medio molesta, la señora sentada junto al buró de la facultativa. Y consigue, sí, que le concluyan la consulta en medio de conversaciones ajenas.

“Llevamos muchos programas a la vez y se nos hace difícil, queremos cumplir con todos y no cumplimos con ninguno porque sencillamente no damos abasto”, espeta a quemarropa la especialista en MGI Marisol Martín Pérez, que no es la misma del recuento anterior, sino una fundadora del Programa de Medicina Familiar.

“Llevamos muchos programas a la vez y se nos hace difícil, queremos cumplir con todos y no cumplimos con ninguno porque sencillamente no damos abasto”, espeta a quemarropa la especialista en MGI Marisol Martín Pérez, que no es la misma del recuento anterior, sino una fundadora del Programa de Medicina Familiar que no se ha apartado de la asistencia médica en la atención primaria jamás y fue recientemente estimulada con un auto.

Objeto de admiración por parte de sus pacientes, Marisol es de esos médicos que aprovechan la reunión de rendición de cuenta del delegado a sus electores para recordarle a alguna madre olvidadiza la consulta de la niña de tres años, o al diabético la necesidad de ir por las indicaciones para el chequeo de rigor.

En el CMF No. 25 del Consejo Popular Parque, radicado en el Camino del Rastro, municipio cabecera, apunta a los lunares de un sol que ha iluminado a buena parte del mundo. “Una consulta que se respete lleva no menos de media hora por paciente y ese promedio de 25 diarias que nos exigen, si se dan como es, resulta utópico. Está también la pesquisa de febriles, con su correspondiente sábana. Tanto papel que llevar y llenar nos entorpece”, afirma, categórica.

De tensión excesiva y estrés agobiante hablan casi todos. Una enfermera de mirada limpia, tras cerciorarse de que la grabadora está en off, previa solicitud a la reportera, dispara: “Hable de las reuniones diarias en el policlínico. A veces uno llega allá bajo el sol, a media tarde, y como estás bien en lo que van a chequear a los 10 minutos puede virar. Pero si estás mal, sujétate…”.

“¿Qué necesitamos? Que nos mejoren las situaciones constructivas de los consultorios, que el modelaje llegue en tiempo, que nos quiten un poco de papeles y algunas citas innecesarias”, tal es la petición de la doctora Ydevelia María Juviel Morell, especialista de primer grado en MGI con 21 años de experiencia e innegable prestigio en el CMF No. 18 del Policlínico Centro, Sancti Spíritus.

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En el corazón de pueblos y ciudades queda mucho por hacer en cuanto al mobiliario. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

“Nadie quiere ser médico de familia. Cuando los que estamos nos retiremos no habrá más y algo tan importante va a desaparecer. Es nuestra la responsabilidad de detectar los problemas en la base, prevenir, evitar. Si no existimos, ¿cómo llega la gente a manos de los demás especialistas?”, inquiere.

Ornia: Los primeros grupos de médicos de familia eran integrales; se ocupaban no solo de los aspectos médicos, sino también de la situación social de la gente. Los recuerdo en alguna sala, procurando realizar el proceder diagnóstico de su enfermo.

Y, como puesto de acuerdo con ella, el doctor Miguel Mariano Ornia, máster y especialista consultante de segundo grado en Medicina Interna del Hospital General Universitario Camilo Cienfuegos, sentencia: “Tristemente, se ha ido perdiendo mucho en dedicación. Los primeros grupos de médicos de familia eran integrales; se ocupaban no solo de los aspectos médicos, sino también de la situación social de la gente. Los recuerdo en alguna sala, procurando realizar el proceder diagnóstico de su enfermo”.

Según Ornia, se precisa trabajar de manera sostenida en la categoría motivacional a la hora de los muchachos graduarse. “Hay que formarlos un poco mejor, verticalizarlos en la atención primaria, darle a ese eslabón el lugar preferencial que lleva. Hay un divorcio entre la cantidad que quiere salir a misiones de colaboración y los que se necesitan aquí”, sostiene.


Comentarios

3 Respuestas to “Una terapia para el consultorio (+fotos)”
  1. Eliades Borroro dice:

    Totalmente de acuerdo con mis profesores a quienes les debo casi casi mi alma. MIS RESPETOS PARA ELLOS. Pero les recuerdo todavía existen en estos tiempos honrosas excepciones . Las condiciones hoy son muy distintas a las de otra época. La creación de valores ha quedado como un objetivo más -muy cacareado por cierto- Los programas de estudios simplificados, los contenidos unificados ,la carrera, masificado,la busqueda de vocación abandonada, los profesores más avezados (Que preveían el error) vencidos; por las matrículas que impiden trabajo diferenciado, las orientaciones de instancias superiores instan mantener matrículas astronómicas para cumplir compromisos nacionales e internacionales,la universalización realizada aún y donde menos condiciones existían; las dispensarisaciones puras falacias y responden más a cuestiones estadísticas que a verdades científicas o hechos demostrables. Los que más experiencia y conocimientos tienen, pues ; jubilandose,emigrando, callandose o apartandose( han sido escuchados con oídos anestesiados) y en sus casos quedan más políticos y demagogos que profesionales de salud que se niegan a oir asuntos que salen fuera de las decisiones superiores solo atinan a responder si cuando hacen falta 100 no y a acabar con el que profana sus escrituras. Los más inteligentes no ven motivo para continuar siendolo y los menos aventajados son premiados por sus oprobios, los sacrificados cada dia son menos ante el ejemplo de lo inutil de su acción .El trabajo de consultorio burocratizado hasta niveles risibles ,imposible de cumplir y cada dia menos creíbles, sus poblaciones cuatriplicado y las ganas; esas ganas que tanto hacen falta y que ponen ese poquito en el socialismo se han ido quitando. Pudiese seguir poniendo ejemplos tengo para un congreso pero mis profes y Uds Escanbray díganme pues.
    Quien le pone así el cascabel al gato.
    Me disculpas pero Uds. lanzaron la primera piedra
    Mi nombre Eliades Borroto González
    Graduación del 2009 Rp 113310
    Saludos a todos todos aquellos que contribuyeron en mi formación.

  2. Ana Maria Brito Perez dice:

    Excelente artículo la Dra Maricel un ejemplo como medico, como profesora y como diregente del sistema de salud según tengo entendido aún está brindado sus servicios en su consultorio en colon Felicidades Dra. usted es un ejemplo a seguir saludos y bendiciones.

  3. Miguel Ángel Carrazana Benitez dice:

    Buenas tardes muy buen comentario y muy reflexivo ante todo mis respetos a la Profe Maricel y demás tuve la suerte de ser formado en mi internado en la rotación de MGI por ellos allá en Fomento en el Consultorio del Dr Polo una gran experiencia y motivación por esta especialidad tan soñada por nuestro máximo Líder pero que sin dudas la hemos convertido en un burocratismo total con un inmenso saco de papeles e informes amén de los seguimientos diarios y planes Emergentes que atentan con el adecuado seguimiento a los enfermos ,se perdieron los activos del médico y enfermera de Familia entre otras tantas cosas que ayudaba al intercambio y estímulo de nuestros profesionales confio plenamente que algún día nuestros consultorios volverán a ser los de antes con esa visión clínica integral del paciente ,conviviendo con ellos y formando parte de esas comunidades distantes, orgulloso cada día de nuestro sistema de Salud y de ser un especialista en MGI como esos que soño Fidel siempre.


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