Talento bajo el aro

El basquetbolista espirituano Yoanki Mencía demuestra su calidad deportiva en tierras argentinas, tras ser contratado por un club de esa nación

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Apenas puso un pie en canchas argentinas Yoanki Mencía Hernández comenzó a mostrar sus dotes de basquetbolista de talla mayor. Allá llegó a inicios de este propio año contratado por el club  Gimnasia y Esgrima de la ciudad Comodoro Rivadavia.

Según consta, es un club deportivo y es el tercer equipo con más temporadas en la Liga Nacional de Básquet, con un título en la temporada 2005-2006 y otro en el Torneo Super 4 Circus, en el  2015.

Yoanki no ha hecho quedar mal a quienes fijaron su vista y su interés en él, considerado hace rato uno de los mayores talentos del baloncesto cubano actual. Nos cuenta, a través del chat de Facebook, que promedia unos 20 puntos y 10 rebotes por juego.

“Desde que llegué comencé a jugar en la misma posición que lo hago en Cuba, y el promedio de tiempo de cada partido aquí es de 37 minutos. La liga es bastante fuerte porque hay como 20 equipos”.

El muchacho no accedió de gratis a su primera y rápida incursión en el deporte profesional. Desde que entró en los tabloncillos del llamado cuartel viejo a la entrada de Jesús María, de la mano de Yosbeli Morales e inspirado por el juego de su primo Alexei Mestre, a Yoanki se le vio sangre para el tiro al aro.

A juzgar por los “mastodontes” cuyas imágenes llenan la pantalla de nuestros televisores, Mencía no es lo que pudiera llamarse un gigantón a pesar de sus 1.97 centímetros de estatura y sus 101 kilogramos de peso, por eso ha buscado otras variantes de juego como la velocidad sobre la cancha y otros atributos, al decir de Gabriel Alexander Álvarez, el hombre que ha guiado sus mejores tiros.

“Es un jugador rápido, con buen poder de salto, un nivel técnico exquisito, es inteligente y muy disciplinado”.

“Me caracteriza la explosividad en la fuerza y la rapidez”, expresa Yoanki, y añade: “No soy muy alto por lo que se ve internacionalmente, pero desarrollo la velocidad y la efectividad en el tiro que más que de la técnica, depende de la ubicación en la cancha y la mentalidad del atleta”.

Con esas habilidades se las ha ingeniado para brillar como juvenil  e “intrusear” entre los grandes. En el 2012, su equipo, el de Sancti Spíritus, resultó campeón nacional en la categoría 13-15 años y en lo individual fue el mejor jugador. En el 2014, obtuvo bronce con el traje juvenil y en el 2015 volvió a la cima del país.

Durante los últimos cuatro años su habilidad se probó con carácter internacional: dos veces en el Encuentro Latinoamericano de Baloncesto, en la Copa Internacional Diego Salazar, de Venezuela, en dos campamentos internacionales para talentos, uno en Canadá y otro en República Dominicana, este último con destaque al quedar en el Todos Estrellas o quinteto ideal de América Latina. Recientemente recibió los beneficios de la clínica  de la NBA en Cuba, asistió al Centrobasquet del pasado año por primera vez como parte del equipo Cuba, posibilidad que repitió durante un torneo en China.  

“Todos estos eventos me han sido útiles, sobre todo las clínicas, me han servido mucho para mi experiencia deportiva, a ellos les gusta entrenar mucho y uno aprende así, es lo que me ha llevado a tener más responsabilidad y disciplina.

 “El sistema de juego se parece al que hacemos en Sancti Spíritus, el del contraataque, pues no somos un equipo alto para jugar de posición, entonces, como uno dice, dejas correr la pelota”.

Lo de China le vino como anillo al aro para concretar una contratación que no se la “esperaba tan pronto, sobre todo por mis 19 años”. En ese país la responsabilidad le subió la parada… y él respondió con el pie en el acelerador al resultar el mejor anotador de su conjunto con 135 puntos en nueve partidos ante elencos de Brasil, Estados Unidos y de los anfitriones.

Aunque no siempre, como ahora, la incursión en clubes profesionales llena todas las expectativas, Yoanki la considera provechosa porque “va a ayudar mucho al baloncesto, sobre todo al masculino, pues no tenemos tanto potencial como otras áreas”.

Desde la distancia sigue apostando por su equipo espirituano, al que aspira ver en una Liga Superior, al igual que el femenino. “Tenemos gran potencial, somos un equipo joven, pero tú verás que daremos mucho quehacer”.

Por tierras argentinas estará hasta fines de marzo cuando cierre el contrato. Mientras, extraña a los suyos, especialmente a su abuela Hildelisa Adela Martínez Marín, en Diego Dorado 117. También busca el mejor de los asideros para rendir en el terreno y aliviar las horas de la lejanía. “Hago lo mismo que allá en Cuba, salgo a disfrutar el baloncesto y, como siempre, esperen lo mejor de mí”.

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