Periódico de Sancti Spíritus

Y tú, ¿cómo te vistes?

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La ropa informal es adecuada para sitios de esparcimiento como la playa. (Foto: Carlos Luis Sotolongo/ Escambray)

Todavía se siente airado por la prohibición: “Aquí no puedes entrar así”, le dice ella en la puerta. Él, acostumbrado a ir a todas partes como si estuviera dentro de su casa, da la espalda, no pide explicaciones y dice a su pareja con la tranquilidad de quien cree tiene la razón, no importa qué sea: “Comemos en otro lugar, igual no pienso cambiarme de ropa, así estoy bien”.

¿Será acaso que el atuendo informal se ha convertido en moda? ¿Para algunos adolescentes y jóvenes resulta “raro” vestir de acuerdo con los contextos y lugares?

 

Bañarse con ropa en las playas de Cuba: ¿moda o necesidad?

Hay quien se pasea en plena calle con ropa diseñada para áreas de playa, piscina u otros lugares de esparcimiento: shorts, camisetas, calzoncillos fuera de los pantalones o chancletas, y pretende que todas las instituciones le abran las puertas sin ponerle peros porque “esa es la manera de vestir de ahora”.

No digo que haya que andar de cuello y corbata o con vestidos y calzar zapatos cerrados la mayor parte del día para estar en la norma de las formalidades más arraigadas en el vestuario. Tampoco dejo de reconocer la incidencia del clima tropical y hasta el llevado y traído cambio climático con el aumento de la temperatura media, que hacen una necesidad usar con mesura menos mangas y pantalones; sino que reconozco la importancia de la simple adecuación a normas pactadas inconscientemente en los modos de convivencia social.

Y como se hace común en temas de gustos y subjetividades, las regulaciones en el tema del vestuario en espacios públicos no existen hasta el momento en el país. Norma Martín Alonso, al frente de la Dirección Integral de Supervisión en la provincia, reconoce que estos comportamientos se regulan en cada institución u organismo, y para el caso de los trabajadores se adecúa de acuerdo con el régimen disciplinario de cada uno de los centros y sus respectivos ministerios.

Asimismo, Carlos Alberto Olaya Hernández, especialista de Gastronomía en el Grupo Empresarial del Comercio, reconoce que en estas entidades, o sea, restaurantes, bares y otros, no se debe permitir la entrada con ropa inapropiada, dígase por ejemplo, short o chancletas.

Ahora bien, está claro que de acuerdo con la solvencia económica de cada familia unos podrán adecuar ropa más formal y otros, no tanto; y que según los gustos se accederá a diferentes ropas para comprar, al menos ante la disyuntiva de las escasas propuestas de la industria textil cubana. Gladys Egües Cantero, periodista especializada en temas del buen vestir, comentaba a Juventud Rebelde que la ineficiencia ha llevado al país a comprar los artículos fuera de sus fronteras, y por consiguiente, la insatisfacción de la demanda popular.

Parte de la moda adolescente y juvenil se inspira también en las más diversas fuentes, sobre todo foráneas, díganse artistas, revistas, películas y series donde se homogenizan patrones para un mundo multicultural y en las cuales se venden modos de vida apegados al consumismo. En ese camino debe incidir más el papel protagónico de la familia y las escuelas, donde se apuesta por la educación en todos los aspectos de la vida y no solo en saber más sobre ciencias exactas, humanidades o formación laboral.

Los puntos sobre las íes radican en la manera en que organizamos nuestro escaparate para adecuarlo a las circunstancias en las que nos encontramos. A nadie se le ocurriría, digo yo, asistir a la culminación de estudios universitarios —y no hablo de extravagancias y ostentación— de la misma manera que vamos a comprar el pan a la bodega. Modos que al fin y al cabo no parten de criterios conservadores sobre mantener a rajatabla el statu quo del vestir en épocas pasadas, sino en adecuar propuestas y gustos a cada situación.



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