Cada vez que me acuerdo del ciclón… (+fotos)

La zona de Yaguajay cambia por días el paisaje desolador que dibujó el huracán Irma a su paso por el lomo de la isla

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El nuevo Seibabo, un barrio convertido en símbolo de la recuperación tras el paso de Irma. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Quizás ninguna imagen resulte tan ilustrativa del ambiente de desolación que dejó el huracán Irma en el norte espirituano como la de aquellos trabajadores del Centro Integral Porcino de Carbó, próximo a la comunidad de Narcisa, “pescando” en los potreros más cercanos las planchas de zinc, todavía resplandecientes, que el vendaval había arrancado de cuajo y lanzado como proyectiles contra la hierba.

Una obra de ensueño, paradigma de la rama porcina en el territorio y hasta en el país, que había sido levantada a un costo superior a los diez millones de pesos e inaugurada apenas mes y medio antes, quedó reducida en la madrugada del 9 de septiembre del pasado año a un montón de escombros, con 16 de sus 20 naves destruidas, 10 columnas de concreto colapsadas y la estructura metálica convertida en un amasijo impenetrable.

Los guardianes que intentaron proteger la instalación y los animales de cría —9 hombres en total— pasaron la noche más larga de sus vidas almacenados como piezas en una oficina de dos metros de largo por dos de ancho, que terminó con las paredes agrietadas y más de una vez les advirtió a sus huéspedes que podía caerles encima en cualquier momento.

¿Cómo aquellos héroes y otros llegados desde los confines más insospechados rehicieron el centro, lo echaron a andar e incluso recuperaron las producciones que habían mermado con los perjuicios del meteoro?, pudiera ser, en buena lid, un problema científico digno para cualquier investigador que se aventure a desentrañar los enigmas que dejó el huracán en el norte espirituano.

Marelys Cedeño Cardoso, una sicóloga que se desempeña como presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular en los dos últimos mandatos, confiesa que en este año no ha tenido una noche, “una solita”, recalca ella, en la que pueda ir a dormir tranquilamente, sin revivir los vientos del ciclón más poderoso que se recuerde en esta parte de la geografía.

“La imagen de Yaguajay era desoladora —rememoraba la presidenta en fecha reciente—, esa misma huella se expresaba en las personas; las primeras horas fueron muy duras, pues no había una calle o carretera que se pudiera transitar y enfrentarse a tanta destrucción era un reto; por eso aquel acompañamiento de los principales dirigentes de la provincia fue de gran ayuda para arrancar la recuperación y el sistema de trabajo que se articuló”.

Para Yaguajay se mudaron no solo las autoridades de la provincia, sino también los trabajadores de Sur del Jíbaro, los comunicadores, los eléctricos, los forestales, los constructores, los estudiantes universitarios, los artistas, los integrantes de las FAR y el Minint y un largo etcétera que nunca incluiría a todos los involucrados, un concierto que ha transfigurado para bien la imagen ruinosa que dejaron los vientos y las lluvias de Irma.

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La etapa recuperativa ha convertido a Yaguajay en un polígono de construcción de viviendas. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

LA GUERRA DE LOS TECHOS

Antes de que el huracán Irma se formara como el evento más poderoso y violento en la historia del Atlántico —solo en Cuba provocó pérdidas materiales superiores a los 13 000 millones de pesos—Yaguajay tenía tan resentido su fondo habitacional que para entonces reportaba un 40 por ciento de los inmuebles en regular o mal estado, una realidad agravada por los exiguos planes de construcción estatal, que en los últimos años no llegaban ni siquiera a las diez casas.

La revolución constructiva que vive hoy el municipio no solo se expresa en la cantidad de obras concluidas o en determinada fase de ejecución, sino también en la producción local de materiales —hoy existen puntos de venta en los 14 Consejos Populares— y en la diversidad de tecnologías puestas en función de garantizarle un techo a la gente, que incluye casas rústicas, petrocasas, biplantas y edificios multifamiliares.

Néstor Borroto, director provincial de la Vivienda, confirmó a Escambray el notable mejoramiento del estado constructivo en el territorio, donde a un año de la embestida de Irma se ha logrado reducir aquel 40 por ciento en regular o mal estado a un 36 por ciento, índice que mejora en la misma medida en que se concluyen las nuevas edificaciones.

Durante un reciente intercambio del general de Cuerpo Ejército Joaquín Quintás Solá,  jefe de la Región Estratégica Central, con autoridades locales y provinciales se pudo conocer que el municipio alcanza hasta la fecha el 76 por ciento en la solución de la cifra total de inmuebles afectados en el sector residencial, aunque lo más gordo, la recuperación de los derrumbes totales, se encuentra solo al 24 por ciento, con 311 viviendas terminadas.

Mucho más favorable es la situación del sector estatal, donde ya Salud, Educación y Cultura han recuperado totalmente las instalaciones que fueron afectadas, muchas de ellas —como los cines de la cabecera municipal y de Mayajigua— ahora en condiciones muy superiores, en tanto quedan pendientes dos unidades de Comercio y algunos centros del Inder.

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A un costado del Circuito Norte se levantan 50 petrocasas para damnificados de Yaguajay. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

EL ESTRIBILLO Y EL IMAGINARIO

En Yaguajay los más viejos saben muy bien que cuando el huracán Irma le fajó de frente al litoral norte ya los integrantes del Trío Matamoros (Ciro, Cueto y Miguel) estaban bajo tierra e incluso que la avalancha reguetonera de estos tiempos amenaza lo mejor de su legado con tanta o más fuerza quizás que un ciclón tropical.

Aun así por esos días en la comarca volvió a hacerse moda hasta en los jóvenes el estribillo pegajoso de un bolero-son popularizado por el trío en los años 30 del siglo pasado y que venía como anillo al dedo a la situación de ahora: Cada vez que me acuerdo del ciclón/ se me enferma el corazón…

Muchos creen que la composición fue inspirada en el llamado “Ciclón del 26” o en otro de los tantos huracanes que han castigado a Cuba desde que el mundo es mundo, sin embargo a juzgar por la versión que ofrecen varias  fuentes la realidad es otra.

“El Trío y el Ciclón”, título de la obra, surgió tras una gira de los músicos cubanos por República Dominicana a mediados de 1930, cuando a los pocos días de tomar posesión como presidente del país el tristemente célebre Rafael Leónidas Trujillo, quizás como castigo divino, azotó Santo Domingo el llamado San Zenón.

“El viento era tan fuerte —contó el Miguel Matamoros alguna vez— que yo me escondí debajo de un fogón de mampostería, de esos de tres o cuatro hornillas… El ciclón hizo mucho daño, y a mí me hizo mucho daño porque vi mucha gente muerta…”

Esa historia indudablemente no la conoce aquel muchacho de Mayajigua que meses atrás resultó sorprendido por un equipo de reporteros en el parque recién remozado mientras improvisaba el estribillo de los Matamoros.      

¿Sabes quién es el autor de lo que estás cantando y qué lo inspiró?, le preguntó Escambray a boca de jarro.

No sé bien si es de Maluma o de El Chacal, —respondió él—pero estoy seguro que se lo dedicaron a Irma.

2 comentarios

  1. Yaguajay o Yaguajay?esta ventana al mundo con tales pifias, se de los errores en que se suele incurrir, justificaciones “miles”, hay q revisar muy bien antes de publicar.

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