Especial dedicado a la presencia de Fidel en Sancti Spíritus

28 de septiembre de 1996

Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, presidente de la República de Cuba, en el acto nacional por el 36 aniversario de la constitución de los Comités de Defensa de la Revolución, efectuado en la plaza de la Revolución Mayor General “Serafín Sánchez”, de Sancti Spíritus

Plaza de la Revolución Mayor General “Serafín Sánchez”, Sancti Spíritus. Septiembre/1996

Compañeras y compañeros de la presidencia

Queridos cederistas de Sancti Spíritus y de Cuba (APLAUSOS):

Viajé varias horas por esa autopista que, por suerte, está bastante bien arreglada y llega hasta Sancti Spíritus —debiera haber llegado hasta Santiago, hay una parte hecha ya, pero no quiero detenerme a explicar los factores que retrasaron esa obra—, de modo que viajar hasta aquí no es tan difícil.

Vine con discreción, más bien en completo silencio, no le avisé a nadie, ni a Contino, ni a Sáez (RISAS Y APLAUSOS). No es el hábito de ser conspirador, es que ellos me habían insistido mucho, en días recientes, que participara en este acto, y quise darles una sorpresa a ellos y a ustedes (APLAUSOS); no es tampoco que valga tanto mi presencia (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS), pero deseaba expresar mis sentimientos de cariño y de admiración a esta provincia (APLAUSOS), y sé que ustedes toman así la visita.

Sancti Spíritus no tuvo el 26 pero ha tenido el 28 (APLAUSOS). Si casi casi es sede del 26 por su excelente trabajo en este período y ahora sede del acto nacional de los CDR, ¿cómo no hacer un esfuerzo, cómo no comprender el deseo de los compañeros mencionados de la presencia nuestra en este acto? Realmente creo que ustedes se merecen cualquier reconocimiento (APLAUSOS); y la provincia lo merece, los CDR lo merecen, de modo que este acto es un reconocimiento a dos partes: a los CDR y a Sancti Spíritus (APLAUSOS).

Da gusto saber cómo han trabajado y los resultados que van obteniendo.

La provincia se destacó extraordinariamente en la zafra, la terminó en tiempo, en buen tiempo, lo que le ha permitido trabajar después en los cultivos; la provincia ha incrementado notablemente la producción de tabaco, otro importante renglón de exportación y de consumo; la provincia ha elevado considerablemente la producción de viandas y vegetales; la provincia está elevando rápidamente la producción de arroz.

La provincia se ha destacado en la lucha por la eficiencia, en la lucha por la consolidación de las conquistas de la Revolución, en la lucha por levantar la moral y el espíritu, en la lucha por garantizar la coordinación de todos los factores que tienen que ver directamente con los intereses de la comunidad y del pueblo; la provincia ha obtenido éxitos en muchas cosas que sería largo relatar (APLAUSOS).

La provincia se convirtió en un foco de inspiración para otras provincias y en un centro de experiencia que otras tratan de utilizar; la provincia puede decirse que ha estado en una posición de vanguardia en estos tiempos tan extraordinariamente difíciles, y está demostrando lo que se puede hacer en pleno período especial y ha levantado el entusiasmo de las masas.

Eso no es posible olvidarlo un día como hoy, y cuánto satisface que unido al reconocimiento de todo el país, a la forma en que han trabajado el Partido, las organizaciones de masa y las instituciones, en un aspecto tan decisivo, porque no se puede llamar de otra forma, han logrado el primer lugar en este aniversario y se han ganado la sede para conmemorar el 28 de Septiembre.

Sería larga esta intervención, que desde el primer momento la concebí como una participación discreta y breve, si fuéramos a enumerar todos los logros alcanzados en la eficiencia económica, reflejada en el hecho de haber obtenido en recobrado el más alto de las últimas 32 zafras; o el rendimiento de azúcar mejor en las últimas 11; o un aprovechamiento de la capacidad industrial azucarera, el más elevado del país en esta zafra. Por eso digo que serían muchos los datos y los números de los que hablaba Contino cuando se refería a las estadísticas, que son hechos concretos.

Los CDR, donde ustedes han ocupado un lugar de vanguardia, han hecho un gran trabajo nacionalmente; lo demuestra el hecho de que, además, otras provincias estuvieron luchando con Sancti Spíritus apretadamente para obtener la sede.

Contino hizo referencia a ese trabajo. El nos explicaba la cuestión de las donaciones de sangre: más de medio millón de donaciones, récord histórico. Como él reconoció con justicia, esto se debe al trabajo de muchos, pero sabemos que el peso fundamental en la cuestión de las donaciones de sangre lo tienen los Comités de Defensa de la Revolución.

Se dice una cifra y cuando él hablaba yo meditaba qué significan 508 000 donaciones, cuánto valen. Se puede calcular, hay algunos países en que una donación vale 200 dólares y siempre ha sido un gran problema la cuestión de la obtención de sangre para los objetivos de salud. ¿Por cuánto multiplicamos las 508 000 donaciones, por 100, por 200, si le vamos a poner un valor material en el extranjero?

Con la calidad de nuestra sangre, por las medidas que se toman para garantizar su pureza y estado sanitario para garantizar que no esté contaminada, si lo multiplicáramos por 200 equivaldría a 100 millones de dólares —se trata del valor, no es que haya un mercado—, si lo multiplicamos por 100 serían 50 millones, si lo multiplicamos por 50 serían 25 millones; pero no se puede medir en millones ni en dinero lo que significa una donación de sangre.

Ustedes hablan de la lucha contra vicios, tendencias, delitos, de la lucha contra los malhechores, los ladrones, etcétera; pero en este caso se trata de la gran lucha contra las enfermedades que quieren robarle la vida al ser humano. En este caso se trata de salvar no un televisor, o un radio, o una muda de ropa que pudiera ser robada o hurtada; en este caso se trata de salvar vidas, de llevar la posibilidad de recuperar su salud a cientos de miles de personas, porque en el país se producen cientos de miles, más de medio millón —creo que la cifra llegó a alcanzar hasta 800 000— de operaciones mayores y menores, y hay cientos de miles que necesitan de las donaciones como concentrado de glóbulos rojos, o como plasma, o como sangre integral, porque la industria procesa una parte importante de esa sangre.

Esos concentrados de glóbulos rojos son muy importantes en una operación y la persona los necesita cuando la están operando, y algunas requieren varias transfusiones y sin eso no podría salvarse la vida. Podríamos poner a alguien a imaginar cuántas vidas salvan cada año los Comités de Defensa de la Revolución en su lucha por las donaciones de sangre hasta situarnos en uno de los países de más alto porcentaje de donaciones, y tal vez el más alto de todos si se toma en cuenta que nuestros donantes no reciben ninguna compensación material y que su actitud es absolutamente voluntaria, generosa, solidaria. Piensen en eso, en las vidas que salvan, ¡literalmente que salvan!

Algunos de los productos que se hacen con parte de esas donaciones también salvan vidas en situaciones difíciles; también hacen recuperar la salud a muchas personas, porque hay que tener en cuenta no solo el valor de la vida, sino el valor de la salud humana. Es una reflexión a partir del dato estadístico, pero que puede decir mucho más y expresar mucho más que el simple dato estadístico.

Piensen siempre en esto, cada vez que estén exhortando, convenciendo y persuadiendo en esa hermosa tarea a nuestros compatriotas.

Por cierto que pregunté hasta qué edad recogían la sangre y me dijeron que de 18 a 65; por tanto, me dejaron fuera de las donaciones de sangre (APLAUSOS). No las he realizado sistemáticamente, pero sí varias veces, cada vez que hubo algún problema grande en alguna parte del mundo en que fue necesario impulsar un movimiento y estimular las donaciones; algunos casos se mencionaron aquí, como el del Perú, pero hubo donaciones también cuando el terremoto en Armenia, hubo donaciones cuando un terremoto en Irán. Ha habido varias donaciones, donaciones especiales, digamos, cuando han ocurrido catástrofes en otros países, una expresión de internacionalismo y de generosidad muy elevada. Creo que en una de las últimas yo participé todavía y tuve que andar discutiendo allí. Digo: Bueno, si no sirviera mi sangre la echan en un latón de basura, pero me sacan la parte correspondiente de sangre de una donación (APLAUSOS).

No creo que sea cuestión de si sirve o no la sangre de las personas que tengan más de 65; más bien me parece que esa medida, y quizás los expertos y hasta incluso los de los comités lo sepan, sea por no arriesgar a las personas. ¿Será así? Porque si a uno le van a decir a estas horas que por cumplir 70 años ya no sirve la sangre, entonces, ¿qué va a hacer un hombre si le descartan su sangre? Si no tenemos sangre, ¿cómo podemos ser revolucionarios? (APLAUSOS.) Y hay muchos revolucionarios, porque la sangre no solo debe estar descontaminada de virus u otros elementos, debe estar descontaminada ideológicamente (APLAUSOS) y debe estar descontaminada de la blandenguería, de la debilidad o del cansancio, y debe estar inmunizada contra la falta del espíritu revolucionario que nos tiene que acompañar a todos los verdaderos revolucionarios hasta la tumba, vivamos el tiempo que vivamos (APLAUSOS).

Y esas donaciones de que hablábamos, en el año 1962 eran 8 000 y fue creciendo por año, es una conciencia que se forja por año. Van surgiendo también las instalaciones, los bancos de sangre, va creciendo la población; pero es notable el crecimiento, casi vertical, de las donaciones de sangre, de 8 000 en 1962 a 508 000 en 1996. Pero hay una circunstancia particular que señalaba Contino: en los momentos más difíciles, en pleno período especial, cuando nuestro pueblo no tiene los recursos alimentarios que tenía hace 20 años, o hace 15 años, o hace 10 años, de modo que esa circunstancia hay que tenerla también muy en cuenta.

Contino nos habló de cómo se ha elevado la vigilancia en la lucha para defender a la Revolución, en la lucha contra el delito y él decía “un modesto descenso del delito”; pero ese modesto descenso del delito en las comunidades es casi de un 10%, un verdadero logro, un gran éxito y un motivo de satisfacción, aunque él decía, con mucha razón, que no por ello debemos ahora dormirnos en los laureles y que hay que intensificar y perfeccionar ese trabajo. No podemos permitir que los delincuentes se fortalezcan, que los delincuentes imperen por su respeto. No es posible que la delincuencia le gane la batalla a la sociedad.

Esa lucha contra el delito se une a la lucha por la legalidad, por el respeto a la ley, porque duele, realmente, lo que un determinado número de personas hace con las cosas que le ha dado la Revolución, con las casas que le ha dado, le ha proporcionado como en ningún otro lugar del mundo la Revolución, que ha convertido en propietarios de las viviendas, con las leyes de reforma urbana, a más del 80% de la población.

Hay circunstancias en que la generosidad, paradójicamente, hace daño, porque al recibir de la Revolución los servicios fundamentales, que van desde la defensa de la nación —claro que con la participación de todo el pueblo— hasta la salud pública —tragedia en la mayor parte de los países del mundo, o en casi todos, en los propios Estados Unidos, a pesar de su riqueza—, que en nuestro país con todas las limitaciones y por este esfuerzo humano que se realiza, que realizan ustedes, que realizan nuestros médicos, enfermeras y técnicos de la salud, es algo por lo cual, cueste lo que cueste, no se cobra un solo centavo, la educación, que tantos recursos y esfuerzos requiere del país y por ella no se le cobra un solo centavo a un solo ciudadano, ¿cuántas cosas recibe nuestra población? Por eso hay algunos que, incluso, abusan, no trabajan; las cuestiones esenciales las tienen garantizadas; porque, además, está la seguridad social para proteger a un niño indefenso, a un anciano, a cualquier persona, a cualquier familia que lo necesite.

Esas irregularidades no van a desalentar a la Revolución, al contrario, la deben estimular a luchar, a elevar el nivel de educación política y la conciencia social de nuestros ciudadanos. Por eso es tan importante lo que se decía de la lucha por la legalidad, en la cual desempeñan un papel tan importante los CDR.

¿Cuántos no son los servicios que prestan los CDR al país en cualquier campo, en las movilizaciones para recoger café, o para apoyar la zafra, o para limpiar caña u otros cultivos, en actividades que requieren una buena dosis de esfuerzo y de sacrificio personal? Lo que enumeraba aquí Contino de la lucha por la producción de alimentos en período especial, el fomento de los centros de producción de peces, siembra de árboles maderables o frutales, no hay una sola actividad en que se pueda prescindir de los CDR.

En nuestro proceso electoral tan democrático como no existe en ninguna otra parte, desde la forma de elegir los candidatos, que es muy importante, hasta la forma de elegir las autoridades en los distintos niveles, municipal, provincial y nacional, cómo se podrían concebir sin los CDR; en la lucha contra catástrofes naturales, y, sobre todo, en la lucha política, en la defensa de la Revolución y en la elevación de una conciencia.

Cuando yo los veo a ustedes aquí hoy y los veo reaccionar y cómo reaccionan ante cada idea, ante cada pensamiento elevado, créanme que siento orgullo de ver lo que son hoy ustedes.

Necesariamente esta multitud ha de recordarnos aquel mes de enero, después del triunfo de la Revolución, cuando pasamos por Sancti Spíritus. Tal vez hoy no conozca ni el lugar donde fue, en cuál parque, o en cuál plaza; pero había una enorme multitud.

Hay que recordar el día en que se proclamó la necesidad de esta organización aquel 28 de septiembre, hace 36 años, el fervor, la efervescencia. Hoy lo que puede apreciarse como algo impresionante es la conciencia que aquí se palpa en una organización a la que pertenecen casi el 90% de los ciudadanos adultos, jóvenes y adolescentes de este país. Esa conciencia se palpa, se ve en esas mentes que aquí reflejan los frutos de la educación, no solo de la educación general, sino de la educación política y revolucionaria. Esa conciencia que aquí se palpa es quizás uno de los más maravillosos frutos de la Revolución, cualesquiera que sean las cosas que nos falten por perfeccionar, cualesquiera que sean los defectos que todavía albergamos, cualquiera que sea el trabajo que tengamos por delante. Hoy más que nunca se necesita esa conciencia.

Se hablaba aquí del centenario de la caída en combate de Antonio Maceo y del centenario de la caída de Serafín Sánchez, que —como se dijo— fue un patriota que participó en las tres guerras de independencia del siglo pasado. Sobre ese acatamiento que recordaba Contino de “la orden de continuar la marcha”, nosotros podemos decir que Sancti Spíritus ha continuado la marcha de Serafín Sánchez (APLAUSOS); que el pueblo de Cuba ha continuado la marcha de Serafín, de Maceo, de Martí, de Agramonte y de todos aquellos hombres grandes e ilustres que con orgullo constantemente recordamos (APLAUSOS), como recordamos también y seguiremos la marcha de aquellos que a lo largo de este siglo lucharon, se sacrificaron, y muchos de los cuales dieron su vida en el cumplimiento del deber de defender la patria y la Revolución.

En tiempos tristes muchos cayeron sin ver al país totalmente libre, tanto en el otro siglo como en este siglo. Desde el Primero de Enero de 1959, han luchado, han caído y se han sacrificado por una patria enteramente libre e independiente, tan libre, tan independiente y tan sólida que la Revolución fue capaz de soportar las catástrofes que ocurrieron en el campo socialista y lo destruyeron, incluida la Unión Soviética.

Hemos demostrado que éramos capaces de soportar eso que venía a sumarse al despiadado bloqueo imperialista que dura ya tanto tiempo o más que el transcurrido desde el día en que surgieron los comités de defensa, porque ya entonces estábamos bajo una hostilidad fuerte, una presión tremenda, incluidos medidas económicas, planes subversivos y acciones contrarrevolucionarias, que no han cesado de una forma o de otra en todos estos años.

Tan fuerte, tan independiente y tan sólida es la Revolución que ha resistido todo eso; y ha resistido el período especial y lo está resistiendo, y nuevas leyes de bloqueo como la Torricelli, con sus dos famosos carriles: uno era el de matarnos de hambre y otro el de meternos el dedo en la boca, ponernos a chupar el dedo de las estrategias cínicas del imperialismo yanki.

Somos tan fuertes y sólidos que nos estamos enfrentando a esa cruel y perversa ley llamada Helms-Burton, que tanta repulsa ha concitado en el mundo, porque es el intento de dictar leyes para los demás países y pretender que sean acatadas.

No debemos subestimar el daño que todas esas medidas nos hacen, los obstáculos que crean a nuestro desarrollo, cómo tratan de dificultar los financiamientos que el país busca y necesita para ir levantando la economía que tan terriblemente golpeada resultó con la desaparición del campo socialista y de la URSS, la presión que significan contra los intentos de inversiones extranjeras que hoy necesitamos como parte de la estrategia revolucionaria para preservar la independencia del país y las conquistas de la Revolución.

Hemos resistido todas esas medidas y las estamos resistiendo, porque a mayor agresión, mayor creatividad por parte del pueblo y por parte de la Revolución; a mayor bloqueo, más trabajo, más lucha en la búsqueda de la eficiencia. Por eso esa frase que recientemente dijimos de que ningún país en condiciones tan difíciles habría hecho lo que hemos hecho nosotros, habría resistido lo que hemos resistido nosotros, que ningún país habría hecho tanto con tan poco, y este poco se refiere a los recursos de que ha dispuesto el país.

Yo señalaba cómo no se había cerrado una sola escuela, sino que había algunas más; ni se había quedado sin empleo un solo maestro, sino que había más; ni se había cerrado un solo policlínico, ni cesanteado un solo médico, sino que, por el contrario, había cada año más.

Vean ahora el papel tremendo que desempeñan los médicos de la familia, con quienes tienen ustedes tan estrecha cooperación. Hoy se realiza un esfuerzo grande por parte de todos y de todas las instituciones por buscar más coordinación, más cooperación en la solución de muchos problemas que aun en período especial se podían resolver, parte de los cuales se están resolviendo y otros muchos más que deberemos resolver, aun en estas circunstancias que ha llevado a los hombres a crecerse, trabajando con la mitad del combustible con que contábamos históricamente, trabajando prácticamente con la mitad de las máquinas con que contábamos históricamente después de la Revolución, o en los años 80, antes de que sobreviniera esta situación nueva.

El país realiza un esfuerzo creando esa conciencia, esa necesidad de la unión y de la cooperación, y de que no quede un solo problema olvidado, ni un solo problema sin atender, ni una sola comunidad con problemas determinados que tienen que ver más con el esfuerzo de los hombres que con los recursos que nos faltan, que escasean. Es una realidad objetiva, escasean los recursos y seguirán escaseando; pero iremos recuperándonos.

Tiempo tardaremos, sería erróneo hacerse la ilusión de que en breve tiempo y en las condiciones en que tiene que trabajar el país podamos avanzar a un ritmo muy alto. ¿Qué sería el país sin bloqueo, con las virtudes que hemos ido adquiriendo en estos tiempos, sobre todo, en los últimos tiempos, que nos han hecho daño, pero nos han enseñado también mucho?

Aprovecho para alertar contra cualquier tendencia a imaginarnos que las dificultades o las escaseces cesaron, o que los recursos que tenemos sean siquiera parecidos a los que teníamos hace seis años, y cómo cada acontecimiento que pueda ocurrir internacionalmente nos afecta.

Si por cuestiones electorales, más que por otra causa, lanzan bombardeos sobre Iraq y crean tensiones en el Golfo Pérsico, el precio del petróleo sube y de 16 ó 17 dólares se pone en 23 ó 24, aumenta un 20% ó un 30%.

Cada litro de combustible que no sea producido aquí hay que importarlo y pagarlo con esos precios tan elevados. Han aumentado los precios de los alimentos en general, desde el trigo hasta el arroz; a veces, incluso, es difícil encontrar un suministrador de arroz, por eso es tan importante el esfuerzo que ustedes realizan al sur de la provincia.

Debemos sentirnos alentados y satisfechos de lo que vamos recuperando, de la mayor eficiencia con que se trabaja hoy; pero, a la vez, estar alertas contra la tendencia a pensar de que todo lo que tenemos por delante es un camino de rosas.

Hay un camino de rosas estratégico que se define en nuestra confianza en la victoria o en la letra de ese himno que dice que nuestra historia crecerá. Sí, que no lo dude nadie: nuestra historia ha crecido y seguirá creciendo, nuestra historia no se detendrá y no podrá ser aplastada por ningún medio, porque disponemos de una fuerza y de un recurso extraordinario. Esa fuerza y ese recurso es el hombre (APLAUSOS), y para que nadie se confunda, donde digo hombre, quiero decir también mujer, quiero decir ciudadano honesto, quiero decir patriota, quiero decir revolucionario, quiero decir un pueblo en su inmensa mayoría entusiasta, patriota y revolucionario (APLAUSOS).

Cuidemos ese recurso, el más valioso. Sin este pueblo este país no habría sido capaz de realizar la proeza que está realizando; sin este pueblo, cinco años después de período especial, no estaría reunida esta enorme, consciente y valerosa masa aquí en Sancti Spíritus (APLAUSOS); sin este pueblo consciente, valeroso e inteligente, ese imperio habría aplastado los sueños de los que nos antecedieron, de los hombres ilustres, de los grandes combatientes y de los heroicos hombres de fila de nuestras luchas, nuestras guerras.

Quisieron tragarnos y nos negamos a que nos tragaran e hicimos imposible que nos tragaran. Quisieron anexionarnos y dijimos que no, lo dijo el pueblo de aquel entonces, que todavía no estaba ni unido y donde los revolucionarios todavía no eran, posiblemente, ni mayoritarios. Dijimos que no y no nos anexaron; pero todavía quieren tragarnos, todavía quieren anexarnos, todavía quieren convertirnos en una propiedad del imperio, y esta generación, este pueblo de tan elevada conciencia, de más conciencia que nunca, dice: ¡No! Y no lo lograrán, no podrán tragárselo, no podrán vencerlo (APLAUSOS).

Creo que Cuba le está demostrando al mundo hoy que el poder de los imperios no es lo que cuenta, ni sus armas sofisticadas, ni sus riquezas; que lo que cuenta, no importa su tamaño y no somos muy poquitos, lo que importa es la decisión de luchar, el heroísmo, la conciencia de los pueblos.

El imperio quiere gobernar al mundo y el mundo es ingobernable. Los conflictos que surgen por todas partes y los problemas que tienen su origen en la pobreza impuesta por el colonialismo; los problemas de hambre, de insalubridad, de inestabilidad, que se pueden ver todos los días en la prensa y en la televisión que existen en el mundo y que no los tenemos nosotros, están demostrando el fracaso de la política imperialista, la creciente inconformidad de los pueblos, la imposibilidad de someterlos. Y el ejemplo de Cuba es como una estrella levantada en el firmamento, una estrella brillante e inapagable que sirve de inspiración y sirve de ejemplo. Cuando luchamos aquí y resistimos aquí, estamos luchando y resistiendo no solo por nosotros, estamos luchando y resistiendo por todos los pueblos del mundo (APLAUSOS).

¿Cómo puede explicarse que en un país como Estados Unidos, la nación más rica del mundo, les reduzcan los derechos de seguridad social a los ciudadanos, les reduzcan la atención médica a decenas de millones de personas, les reduzcan los presupuestos a la educación y quieran liquidar los beneficios sociales que los propios trabajadores de Estados Unidos y el pueblo de Estados Unidos fueron poco a poco alcanzando a lo largo de los últimos 50 años? ¿Cómo puede explicarse y qué significa sino el fracaso del sistema?

Ahora, el odio a los inmigrantes y el miedo a los inmigrantes; porque después que llenaron de pobreza a las tres cuartas partes del mundo, esas potencias ricas y desarrolladas que tantos cientos de millones de seres humanos —de indios, de africanos, de asiáticos— sacrificaron para poder amasar esas riquezas, ahora se aterrorizan de la pobreza que crearon. Y hasta el Banco Mundial habla de problemas sociales y de que hay que ocuparse de los problemas sociales, y el Fondo Monetario hace lo mismo, y los órganos financieros principales del mundo, controlados por el imperialismo, aconsejan por otra parte rebajar presupuestos de salud, de educación, de seguridad social, e imponen políticas que multiplican la pobreza y el desempleo. ¿Cómo no se van a producir fenómenos migratorios?

Tanto que hablaron del muro de Berlín y están construyendo en la frontera de México —o mejor dicho, dentro de territorio mexicano, porque del lado de allá de esa frontera era también territorio mexicano hasta que se lo arrebataron en una injusta y cruel guerra— un muro cien veces más grande que el de Berlín, donde todos los días sufren accidentes, o son maltratadas, o son privadas de la vida personas que tratan de cruzar esa frontera, que vienen de México, de Centroamérica, de Suramérica y de muchas partes. Ahora se horrorizan de ese fenómeno.

Una situación similar ocurre en la propia Europa, que da lugar a sentimientos de xenofobia, de odio al inmigrante. Ese es el sistema que defienden, ese es el sistema a cuyos principios quisieran que nos adhiriéramos nosotros, y es necesario que cada uno de nuestros compatriotas lo comprenda, como lo comprende hoy la inmensa mayoría del pueblo. Cualquiera puede comprender que lo más terrible que le puede ocurrir a quien conoció la independencia, la libertad, la justicia y la dignidad sería tener que vivir en sociedades como esas; ni siquiera sociedades como esas, en sociedades pobres con esa filosofía, con esa falta de dignidad, de decoro que les han impuesto a tantos pueblos en el mundo y que son causantes de la situación de inestabilidad y de conflictos que vemos por todas partes.

Al lado de eso, nuestro país es un mar de paz, de unión, de comunidad en los objetivos que se buscan, y hay que pensar que por encima de las dificultades materiales hay elementos asociados al alma del hombre, a la conciencia del hombre, a la moral y a la dignidad del hombre que no se pueden desconocer jamás, porque a quienes obligan a vivir como animales, o quienes se resignen a vivir como animales no podrán ser merecedores del calificativo de hombres.

La historia conoció muchos siglos, miles de años de injusticia de todas clases, empezando por la esclavitud que duró en Cuba hasta hace un poco más de 100 años. Vean cuánto tiempo, cuántos siglos e incluso milenios de injusticia. Cuando se logra alcanzar ese sueño de libertad, de independencia, de justicia y de dignidad no se puede retroceder jamás, y lo digo con toda ecuanimidad y serenidad, ¡será mil veces preferible la muerte! (APLAUSOS.) Y los enemigos saben que este es ese pueblo que prefiere mil veces la muerte a volver al pasado, y tienen que saber el costo que tendría si intentan hacernos regresar a ese oprobioso pasado (APLAUSOS).

Llevamos nuestras dificultades y nuestras escaseces con dignidad, con la dignidad de aquellos que no se rinden, con la dignidad de aquellos que no se pondrán jamás de rodilla (APLAUSOS).

Esto es lo que quería expresarles, queridas y queridos cederistas, queridas y queridos compatriotas de Sancti Spíritus y de Cuba (APLAUSOS). Por eso una vez más y con orgullo y con gran satisfacción, como la que hemos recibido en la tarde de hoy, digo:

¡Socialismo o Muerte!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(OVACION)

(VERSIONES TAQUIGRÁFICAS – CONSEJO DE ESTADO)