La satisfacción de ayudar al pueblo (+fotos)

Desde la unidad El Progreso, perteneciente a la Emprova de Fomento, Emilio Ramón se siente útil haciendo briquetas, un excelente sustituto del carbón ante la escasez de electricidad y combustibles para cocinar

junto a Emilio, cuatro hombres más dedican sus esfuerzos a la producción de briquetas. (Fotos: Oscar Alfonso/Escambray)

En Fomento amanece más temprano. Los primeros rayos del sol le dan los buenos días a Emilio Ramón Sosa Pérez en el Taller de la Empresa de Producciones Varias (Emprova) de la localidad. Ese es su rutina diaria desde hace cuatro años.

Antes su amanecer era otro; encima de una bicicleta y con una sonrisa amplia repartía cartas y periódicos. Por diversas razones llegó a la unidad El Progreso y allí, a sus 64 años, se siente útil.

En el pequeño taller, junto a Emilio, cuatro hombres más dedican sus esfuerzos a la producción de briquetas, un excelente sustituto del carbón en tiempos de contingencia. “Las briquetas se conforman a partir del sisquillo de carbón, con almidón de yuca y agua. Es muy parecido al carbón de marabú y los fomentenses están muy contentos con este producto”, comenta Emilio.

Emilio es un hombre que, a pesar de la edad, sigue guapeando en el taller. Le gusta sentirse útil.

Alega que cuando las briquetas llegan al punto de venta de la empresa “vuelan como Matías Pérez”. Los pobladores las persiguen para sortear las dificultades con la electricidad. “Varias instituciones de educación y salud se benefician con nuestras producciones”, explica.

La falta de fluido eléctrico afecta el proceso de confección de este carbón artesanal, pero en el taller se trabaja en cualquier momento, “no importa que sean las dos de la madrugada”. El plan de producción es de unas 20 000 briquetas al mes, pero por las limitantes que tiene el colectivo solo logran alrededor de 11 000.

“No es difícil el proceso, pero lo que más demora es el secado. No puede quedarle ni una gotica de humedad, porque entonces no funciona”, detalla como todo un experto.

“Existen dificultades con la materia prima. El sisquillo de carbón tenemos que traerlo desde Guasimal, y gracias a un pedacito de tierra que tenemos para autoconsumo, garantizamos la yuca que se necesita.

Las briquetas se conforman a partir del sisquillo de carbón, con almidón de yuca y agua.

“Se ha pensado exportar briquetas, pero para eso necesitamos más recursos y darle un mejor acabado. Los instrumentos que tenemos son 100 por ciento artesanales y para lograr una línea de exportación necesitamos otras tecnologías”.  

Emilio es un hombre que, a pesar de la edad, sigue guapeando en el taller. Le gusta sentirse útil. Sus manos no paran en todo el día. Las briquetas son sus tesoros. Su satisfacción es inmensa; su mayor orgullo es trabajar para ayudar al pueblo.

Adriana Alfonso Martín

Texto de Adriana Alfonso Martín

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