Armando Rodríguez Batista, ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, destacó desde su perfil en la red social Facebook el rechazo de la comunidad científica cubana a los ataques de Israel y Estados Unidos contra instituciones científicas de Irán, entre ellas el Instituto Pasteur de Teherán.
Mensajes de Yury Valdés Balbín y Dagmar García Rivera, director general y vicedirectora de Investigación, Desarrollo y Evaluaciones Clínicas del Instituto Finlay de Vacunas, conmovieron a la comunidad científica nacional tras conocerse la destrucción de ese centro en Irán, donde se desarrollaban proyectos conjuntos relacionados con las vacunas Soberanas.
Varios especialistas cubanos habían realizado estancias en esos laboratorios y promovido investigaciones junto al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (GIGB) y el Centro de Inmunología Molecular (CIM), según confirmaron fuentes del sector.
José Alberto Gómez, especialista de Calidad del CIM, expresó que los científicos iraníes mantenían estrechos vínculos con Cuba, pues muchos se entrenaron en el CIGB y colaboraron en proyectos de salud.
El investigador relató que durante su estancia en Teherán recibió apoyo inmediato de colegas iraníes cuando enfermó, lo cual evidenció la solidaridad y profesionalismo de ese colectivo.
La comunidad científica cubana manifestó su pesar por la pérdida de instituciones académicas y docentes en Irán, y recordó que el primer día de los bombardeos fueron asesinadas 168 de niñas en su colegio, así como una decena de sus profesores y otro personal.
Los especialistas coincidieron en que la humanidad posee capacidad para generar adelantos científicos y tecnológicos, pero actos de esa naturaleza constituyen una barbaridad que atenta contra la paz y el desarrollo.
En sus declaraciones, científicos cubanos expresaron la voluntad de reconstruir cada uno de los proyectos científicos impulsados con Irán en función de la salud de ambos pueblos, pese a la agresión sufrida.
Desde el Instituto Finlay de Vacunas, expresamos nuestra más profunda consternación e indignación por la destrucción en el Instituto Pasteur de Irán, centro de referencia con más de un siglo de trayectoria al servicio de la humanidad.
Y concluyó que el ataque contra la infraestructura científica no es solo un crimen contra Irán: es un atentado contra el conocimiento acumulado, contra la salud pública global y contra los principios más sagrados de la comunidad científica internacional.
El conocimiento no se destruye. Se multiplica en la solidaridad -acotó-.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus















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