Confirman el asesinato del Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, tras ataque estadounidense-israelí el sábado.
El Gobierno iraní ha anunciado un duelo nacional de 40 días por el fallecimiento del máximo líder.
Las plataformas locales informaron que la hija, el yerno y el nieto de Jameneí murieron también en uno de los ataques de EE.UU. e Israel.
La reciente escalada militar tuvo como objetivo varios altos mandos de la República islámica, entre los que destacan el líder supremo, quien a sus 86 años era la máxima autoridad política y religiosa del país.
Tras sobrevivir a un atentado que le dejó parcialmente paralizado del brazo derecho, fue nombrado presidente de Irán en 1985. Ejerció dos mandatos en plena guerra entre Irán e Irak, consolidándose en el liderazgo político del país.
Su política exterior se caracterizó por una fuerte oposición a Israel, el expansionismo sionista, el genocidio perpetrado en Palestina y la destrucción masiva de Gaza.
Jameneí representaba la máxima autoridad política y religiosa del país, dirigiendo el Estado iraní y la Revolución Islámica de acuerdo con lo estipulado por la Constitución iraní.
El erudito islámico ha sido el Líder Supremo de Irán desde 1989, sucediendo al fundador de la República Islámica, el carismático ayatolá Ruhollah Jomeini, quien regresó del exilio e impulsó la Revolución iraní de 1979, que derrocó al shah aliado de Estados Unidos, Mohammad Reza Pahlavi, y tuvo entre sus pilares la soberanía y la independencia de la nación.
Tenía la máxima autoridad sobre todos los poderes del Gobierno, el Ejército y el poder judicial, además de actuar como líder espiritual del país.
Jamenei llevaba mucho tiempo reafirmando que Irán jamás construiría un arma nuclear y que su programa nuclear es exclusivamente para fines civiles. Ni la inteligencia estadounidense ni el organismo de control nuclear de la ONU han encontrado pruebas de que Irán estuviera buscando un arma atómica, una narrativa que Israel y la Administración Trump han promovido para justificar la agresión.
El Ministerio de Defensa israelí anunció de madrugada el lanzamiento de un ataque «preventivo» contra la República Islámica de Irán para «eliminar las amenazas al Estado de Israel».
Más tarde, el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó que las fuerzas de Washington se habían unido a la agresión contra el país persa. En respuesta, Irán lanzó varias oleadas de misiles balísticos hacia Israel, así como contra bases estadounidenses situadas en países de Oriente Medio.
Al momento de su asesinato, se encontraba cumpliendo con sus deberes asignados y se encontraba en su oficina, y este cobarde ataque ocurrió en la madrugada del sábado.
¿Qué poderes tiene el líder supremo?
El líder supremo ocupa el puesto de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y nombra al máximo jefe de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). También ejerce el control sobre las operaciones de inteligencia y seguridad. Solo él tiene autoridad para declarar guerras o alcanzar acuerdos de paz. Además, posee el poder de nombrar y destituir a los máximos representantes del sistema judicial, así como a los responsables de las emisoras de radio y televisión estatales.
¿Cómo se nombra al líder supremo de Irán?
Desde la Revolución Iraní de 1979, el país ha tenido dos líderes supremos: el ayatolá Ruhollah Jomeiní, que estuvo en el poder hasta su muerte, en 1989, y su sucesor, el ayatolá Alí Jameneí. Aunque el primero se convirtió en líder tras la revolución, fue únicamente con la aprobación de la Constitución Islámica en diciembre de 1979, a través de un referéndum, que se formalizó oficialmente el puesto de líder supremo.
Según la Constitución de Irán, el cargo es controlado por la Asamblea de Expertos: un órgano compuesto por más de 80 miembros que ejercen un mandato de ocho años y están autorizados para elegir, supervisar y, en caso necesario, destituir al líder supremo. Aunque los miembros son elegidos por votación popular, primero son sometidos a un proceso de selección por parte del Consejo de Guardianes, al igual que los candidatos presidenciales y parlamentarios.
Sin embargo, más allá de este único antecedente, la sucesión del líder supremo no parece contar con un procedimiento formal y claramente definido. Aunque la Asamblea de Expertos tiene la tarea de seleccionar al próximo líder, en realidad, es el mismo jefe supremo quien ejerce el poder sobre este órgano.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus













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