Con el cuerpo empapado de sudor mientras revisa la capadura en medio de la vega ubicada en esta localidad y con la sapiencia adquirida en sus años de campesino, Ernesto Escobar Utria es preciso ante la interrogante: la agricultura inteligente es hoy el más valioso de los recursos para hacer parir la tierra y, a la vez, cuidarla.
Y lo argumenta con razones palpables a la Agencia Cubana de Noticias este agricultor que en sus poco más de seis hectáreas, adquiridas hace aproximadamente una década, cosecha tabaco, granos, viandas, hortalizas y frutales, para consumo familiar y entregas estatales.
Desarrollar el policultivo te proporciona variedad de surtidos en un mismo escenario de siembra y cada acción de laboreo que haces sobre las diferentes plantaciones alimenta por igual el palmo de tierra, esbozó el productor de la Cooperativa de Producción Agropecuaria Serafín Sánchez, localizada en la zona de La Larga.
Un robusto campo de limón del que ya recogió algunas producciones deja ver entre las hileras surcos de yuca, calabaza, jóvenes matas de aguacate, mango y, en dependencia de la etapa, vegetales y hortalizas, todos protegidos con los desechos de la cosecha del tabaco que cubren los espacios, aclaró.
Refirió Escobar Utria que de vaquerías cercanas, además, acopia estiércol para el mejoramiento de los suelos, aplica un laboreo mínimo con la yunta de buey como protagonista y el riego de agua a partir de las necesidades reales del espacio.
Y el campo lo agradece, aseveró el guajiro, al tiempo que muestra la lozanía de sus plantaciones, incluida la vega, y la suavidad de sus negras tierras de masa.
Practico, primero, la filosofía de la vergüenza campesina, puntualizó, y cuando hago un compromiso lo cumplo, por eso está esa casa de tabaco repleta, con hojas de muy buena calidad, o los aportes de frijoles, viandas, limones.
Aquí tampoco suelen verse espacios vacíos, pues a estos cultivos incorporó plátanos vianda y fruta, anón, guayaba, café, mandarina, caimito, cereza; tener un lugar compacto y exclusivo para frutales fue siempre de mi interés, dijo, por lo que representa para la casa, para atender a los obreros y para ayudar a la propia comunidad.
Cuba necesita como nunca que desde los campos se multiplique la comida, desde los terrenos estatales y particulares, pero en el caso de nosotros, los campesinos, hay frenos como los de los impagos que todavía nos afectan mucho, manifestó.
En ocasiones, incluso, esas deudas me han provocado pérdidas irrecuperables o limitan los proyectos para seguir aplicando la ciencia y creciendo porque los recursos son costosos, subrayó, pero no dejo de producir, por honor, por conciencia, por ese amor guajiro a la tierra y por el compromiso con las entregas al Estado y con la economía de la familia.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus
















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