El uno por ciento que desarrolla

Empeños y deudas pendientes forman parte del entramado de la contribución territorial para el desarrollo local en Sancti Spíritus

Ilustración: Osval

Cuando se escucha hablar a primera oída de la contribución del uno por ciento para el desarrollo local parece que se trata de una cifra insignificante, a la cual no vale la pena prestar atención entre tantos y tantos números mayúsculos.

Pero, una vez más, las apariencias engañan porque el pago de la contribución territorial, que comenzó a recaudarse en la provincia en el 2014 por Fomento y Yaguajay para luego extenderse al resto de los municipios, resulta un valioso aporte que mucho puede ayudar al progreso, aunque se concrete pasito a pasito.

La Ley No. 113 del Sistema Tributario establece esta contribución para el desarrollo sostenible de los municipios, que grava los ingresos brutos por la comercialización de bienes o prestación de servicios, obtenidos por las empresas, sociedades mercantiles, cooperativas, mipymes, entre otros actores.

Como se sabe, la propia legislación exime de este tributo a las entidades obligadas —por estar ubicadas en zonas declaradas priorizadas para la conservación— al pago de un porcentaje destinado a la restauración y la preservación de las mencionadas áreas, específicamente en los centros históricos de Trinidad y Sancti Spíritus.

Por su parte, la Ley del Presupuesto define cada año los montos a emplear de ese dinero en los municipios, un por ciento como fuente de financiamiento para los gastos corrientes de la actividad presupuestada y el resto para los proyectos de desarrollo local.

En el 2025 solo se aprobó el uso del 10 por ciento con ese último fin, pero este año cada territorio puede utilizar hasta el 50 por ciento de ese monto que, por cierto, no resulta para nada mínimo porque el pasado año, por ejemplo, sumó algo más de 330 210 600 pesos. 

Los actores de la economía que más tributaron aquí fueron las empresas estatales y las mipymes privadas; mientras que los municipios que más abultaron su cuenta por este concepto resultaron Sancti Spíritus, Cabaiguán, Trinidad y Taguasco.  

Según la Dirección Provincial de Finanzas y Precios, durante este 2026, se planifica utilizar cerca de 179 millones de pesos en el desarrollo local provenientes de la contribución del uno por ciento.

En los últimos años, la provincia ha ejecutado con esa recaudación diversas obras de beneficio social, entre ellas reparación y mantenimiento de escuelas, hospitales, viales, espacios públicos, parques infantiles y minindustrias de materiales para la construcción.

Los beneficios de este gravamen también han resuelto más de una emergencia o planteamiento de las localidades que no encontraban fuentes de financiamiento; además de que determinados ajustes concretados con ese dinero también han sacado de apuros algunas cuentas en los gobiernos municipales.

Pero, desde el 2019, la máxima dirección del país indicó priorizar con el uso de este financiamiento al sector empresarial, con el interés de que se revierta en aumento de esa propia contribución territorial, pero sobre todo con la mira puesta en el incremento de las producciones y la ampliación de los servicios para generar empleos y contribuir al progreso del propio territorio.

Sin embargo, hasta hoy, aunque el desarrollo local se presenta como alternativa para impulsar la transformación socioeconómica del municipio, la ejecución de este financiamiento enfrenta diversas problemáticas.

Por ejemplo, a veces queda sin ejecutar parte de ese dinero en el territorio porque no aparecen propuestas de proyectos a concretar; o se emplea en el mejoramiento de espacios públicos y sociales, que resultan beneficiosos para los espirituanos, pero no aportan producciones o servicios concretos ni responden a líneas estratégicas y urgentes como la producción de alimentos.

Según los expertos, la utilización de la contribución territorial, fundamentalmente, en la solución de planteamientos de la población y en labores de mantenimiento y reparación de entidades presupuestadas resulta una tendencia que contribuye a la inmovilización o a la utilización inadecuada de recursos financieros provenientes de una fuente, cuyo objetivo principal es financiar proyectos de desarrollo local.

Porque ese uno por ciento mucho puede contribuir a la necesaria y ansiada autonomía para que cada municipio tome las riendas de su propio desarrollo y con las ganancias que ese dinero genere asuma nuevos y provechosos empeños para bien de los espirituanos.

Mary Luz Borrego

Texto de Mary Luz Borrego
Máster en Ciencias de la Comunicación. Especializada en temas económicos. Ganadora de importantes premios en concursos nacionales de periodismo.

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