Hay que saber convivir con la tristeza

Asegura Ariel Fonseca, el escritor espirituano de menos edad con más lauros y títulos publicados, quien hojea dos propuestas recientes que aluden a ese sentimiento universal

La tristeza es un tema recurrente en las creaciones literarias de este espirituano. (Foto: Cortesía del autor)

Las tristezas encuentran sosiego con los recuerdos más alegres. Se refugian en sucesos y sentimientos tan íntimos que al compartirlos sorprenden, asombran. Son tesoros preciados, sostenes reales de nuestro andar por las complejidades de la vida.

Bien lo conoce Ariel Fonseca Rivero, el escritor espirituano de menor edad con mayor número de premios y títulos publicados. En sus libros nos hace cómplices de esa otra parte de la existencia menos grata, pero equilibrio necesario.

El más reciente, Yo maté a mi madre, aún tiene olor a tinta fresca y llegará próximamente a las manos de los públicos bajo el sello Ácana, de la provincia de Camagüey. Un verdadero lujo en tiempos de tanta escasez y, sobre todo, en esta provincia, donde solo pensar en disfrutar de la impresión de un texto por Ediciones Luminaria resulta casi una quimera.

“Un joven pierde a su madre y, a través de la añoranza, busca desesperadamente algo a lo que aferrarse —explica el autor—. Tiene recuerdos, algunos reales, otros inventados, con los que pretende no olvidarla.

“Aunque el pretexto sean la madre y la añoranza, cada fragmento puede leerse por separado, disfrutarse y entenderse de igual manera”.

Ariel Fonseca sumó en 2023 a la larga lista de su currículo el Premio Nacional Emilio Ballagas, que resultó el boleto para el derecho a la publicación por el sello camagüeyano.

“El título de esa novela responde a algunas interrogantes que pueden llegar e incluso atormentar cuando se pierde un ser querido como la madre. Te preguntas si se hizo lo correcto o no, cuánto más se pudo hacer, un tanto las deudas entre la relación madre-hijo. Una madre no siempre entiende por qué nosotros no hacemos lo que ellas quieren”.

A VIVIR EL CIRCO

Bajo la carpa levantada letra a letra por Ariel Fonseca Rivero se encuentran 17 relatos, breves pero intensos. A un lado quedan los colores y sonidos estridentes del show. Las historias nos muestran a la hija del tragaespadas, la costurera, Max, el deforme, y la niña de los faroles, entre otros personajes con muchas experiencias contradictorias detrás de sus luminosos maquillajes, trajes y candilejas.

Es ese el mundo de El circo invisible, conducido por Ricardo, el niño protagonista que aspira esconderse de sus muchos dolores en ese contexto, donde en apariencia las risas son las únicas que coexisten.

“Llega en este 2026 la reedición de este libro, gracias a Sed de Belleza, una de las editoriales pertenecientes a la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y con sede en la ciudad de Santa Clara.

“Contiene los mismos textos que la edición de 2014, con la que obtuve el Premio Herminio Almendros otorgado por la Editorial Oriente. Pero es una edición un poco más cuidada. Ya tengo más experiencia en el ámbito literario. Estoy muy contento con el trabajo formidable de mi editor, la correctora y, por supuesto, de la joven ilustradora, artista visual villaclareña que captó magistralmente el espíritu de cada historia. Es una lástima que se imprimió en escala de grises. No obstante, a grandes rasgos es una edición hermosísima y me tiene muy feliz”.

El circo invisible tiene el privilegio de ser el primer título escrito por Fonseca Rivero para el público infantil; una carta de presentación de lujo ya que le ha dado muchas alegrías por parte de jurados y, la más grande de todas, el encuentro con lectores capaces de captar también la belleza de lo que punza.

“Ha sido un libro dichoso porque antes de obtener en 2013 la Beca de Creación La Noche, otorgada por la AHS, había sido laureado con la Beca de Creación Literaria Sigifredo Álvarez Conesa, conferida por el Consejo Nacional de Casas de Cultura. Entonces, no estaba completo. Bastaron algunos textos para que el jurado lo considerara merecedor de ese premio. Luego, llegó el de la Editorial Oriente.

Fonseca es uno de los más prolíferos escritores espirituanos.

“Es un libro un poco atemporal donde todas las historias pueden leerse en cualquier parte del mundo y entenderse de igual manera con la misma urgencia y necesidad. Cada una busca en la historia interna, conflictos psicológicos de cada personaje. No se queda en la ñoñería, ni en la enseñanza más fácil de hallar. Me propongo que los lectores reflexionen a través del dolor, las pérdidas, de las insatisfacciones humanas”.

A su juicio, se disfruta en poco más de 30 minutos y convida al resto de la familia para compartir de sus páginas. Vale reencontrarse en esos mundos creados por Ariel, desde la experiencia de muchos años más para dialogar con las realidades y ficción fusionadas y con poco margen para determinar sus límites.

“Lo persigo en mi literatura: retratar la vida diaria, real, donde no todo es alegría, felicidad. Hay que saber convivir con la tristeza. Entiendo que puede asumirse como un mensaje un poco, digamos, fatalista. Trato de que en todos mis libros haya belleza, pero no por lo hermoso, sino la belleza por lo fallido, lo triste, lo roto”.

Con esa y otras muchas aspiraciones bajo el brazo inicia este año el espirituano Ariel Fonseca Rivero, quien espera por la decisión de la nueva fecha de la 34 edición de la Feria Internacional del Libro, La Habana. Tanto Yo maté a mi madre como El circo invisible serán los pretextos perfectos para el intercambio oxigenante con los públicos en la gran cita cultural.

“Volver a la Feria es siempre una alegría y más cuando uno lleva un libro que es como un hijo. Cuando se decida cómo y cuándo se hará, viviré excelentes días y disfrutaré mucho de este, mi circo”, concluyó.

La 34 edición del evento literario —pospuesto como consecuencia de la situación extraordinaria que vive el país, provocada por el bloqueo genocida que ejerce el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba y su nueva escalada de agresiones—tendrá como país invitado a Rusia y se dedicará al centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Lisandra Gómez Guerra

Texto de Lisandra Gómez Guerra
Doctora en Ciencias de la Comunicación. Reportera de Radio Sancti Spíritus y corresponsal del periódico Juventud Rebelde. Especializada en temas culturales.

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